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Cardenal Sandri: caridad en tiempos de pandemia, no abandonar a los que sufren

Ha sido presentado al Papa el dossier que contiene la ayuda extraordinaria promovida por la Congregación de las Iglesias Orientales y las Agencias de la ROACO como signo de cercanía a las personas afectadas por el Covid-19.

Davide Dionisi - Ciudad del Vaticano

"Una señal de esperanza en este terrible momento".  Así es como el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, presenta el dossier sobre las acciones de caridad extraordinaria promovidas por el Dicasterio y las Agencias de la ROACO (Reunión de Obras para la Ayuda de las Iglesias Orientales) con el fin de hacer frente a la emergencia del Covid, y que ha sido entregado el lunes 21 de diciembre al Papa durante su saludo a la Curia Romana.

Sinergia entre agencias

El documento indica una cantidad extraordinaria, 9.574.907,74 euros, destinada, según necesidad y criticidad, a Armenia, Bielorrusia, Bulgaria, Egipto, Eritrea, Etiopía, Georgia, Grecia, Tierra Santa (Palestina, Israel, Jordania y Chipre), India, Irán, Irak, Kazajstán, Líbano, Macedonia, Polonia, Rumania, Sarajevo, Siria, Turquía y Ucrania.

"Un esfuerzo de la congregación y de todas las agencias que ayudan a nuestras iglesias en esta coyuntura. Se trata de una auténtica simbiosis, una sinergia, una sintonía excepcional de estos organismos unidos por una única conciencia: juntos podemos salir de esta situación", señala el cardenal Sandri.

No dejar solos a los que sufren en tiempos de pandemia

La Congregación había aceptado la invitación de Francisco de no dejar solos a los que sufren, y entre ellos a los más pobres para hacer frente a la emergencia mundial causada por la pandemia.

A tal fin, se creó el Fondo de Emergencia de la CEC (Congregación de las Iglesias Orientales) y, con la colaboración de la CNEWA (Catholic Near East Welfare Association) - PMP (Misión Pontificia para Palestina) y el enlace constante con los demás organismos que componen el Roaco, se garantizó el apoyo a numerosas intervenciones, todas ellas recogidas en el dossier.

"Nuestros esfuerzos se concentraron sobre todo en los proyectos destinados a Europa Oriental, el Oriente Medio y la India", explica el Prefecto y añade:

"En lo que respecta a África, se prestó gran atención a Etiopía y Eritrea. Pero nuestro apoyo nunca ha faltado para otras áreas del mundo en dificultades. Para nosotros, los compromisos asumidos en este momento en Siria y el Líbano siguen siendo sumamente importantes, sin olvidar lo que se ha hecho en Egipto, en Irak, en Tierra Santa y, de manera particular, en Palestina. Aquí tenemos la Universidad de Belén, que es una universidad de gran importancia para el cumplimiento del camino de la fraternidad que el Papa Francisco recomendó en su encíclica Fratelli tutti".

La ayuda inesperada

A pesar de la incertidumbre económica, se ha garantizado una ayuda notable porque se pide a la Iglesia que siga actuando como sustituto para curar las heridas que han permanecido abiertas o las que se están abriendo de nuevo. Entre ellas, por supuesto, está la pandemia.

"Me gustaría destacar que detrás de nosotros están todos aquellos que generosamente hacen lo mejor para ayudar. Quiero señalar a aquellas personas que, aunque no tienen grandes recursos, en su pobreza, con gran dignidad, han podido ofrecer una contribución a sus hermanos y hermanas necesitados", puntualiza el purpurado.

Una fuerte señal en vista del viaje apostólico a Iraq

Vivir con determinación e impulso la caridad, y aún más la justicia, hacia los pobres y los que sufren fue el objetivo que unió a organizaciones como Caritas Internationalis, Catholic Relief Services, Missio-München, Kirche in not, Kindermissionwerk, Renovabis y la IEC.

En el ranking especial de fondos asignados, destaca en primer lugar Tierra Santa, con 3.419.158,86 euros, seguida de Siria con 1.266.881,51 euros y la India con 1.147.880,55 euros. También se hicieron contribuciones sustanciales al Líbano (994.424,53 euros), Etiopía (817.180,34 euros) y el Iraq (476.153,61 euros).  

"Una fuerte señal, esta última, también en vista del viaje del Santo Padre, del 5 al 8 de marzo del próximo año. La esperanza es que sea una visita de paz, de hermandad, de esperanza en este mundo tan difícil de vivir a causa de las guerras, los conflictos, las persecuciones y el terrorismo", concluye Sandri.

22 diciembre 2020, 13:58