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La destrucción causada por la guerra en Ucrania La destrucción causada por la guerra en Ucrania  (ANSA)

Gallagher: El mundo corre el riesgo de hundirse si no se detiene la guerra en Ucrania

El Secretario de Relaciones con los Estados se dirige al Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York: "Todos los Estados miembros están llamados a aunar esfuerzos en la búsqueda de una solución justa y una paz duradera. Es más económico invertir en la paz". El arzobispo intervino también en la Reunión de Alto Nivel sobre el tema de las pandemias: reflexión sobre los vínculos entre pobreza y mala salud.

Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano

¿Contra quién se libra la guerra en Ucrania? Porque quienes pagan el precio más alto en este conflicto, que dura ya más de año y medio, son "los civiles, la gente sencilla y, sobre todo, los niños, los jóvenes y los ancianos". Monseñor Richard Paul Gallagher intervino en el debate abierto del Consejo de Seguridad en Nueva York y puso ante los ojos del mundo una cuestión crucial sobre esta guerra "cruel" y "sin sentido" que, dijo, si no se controla, corre el riesgo de desencadenar una crisis aún más profunda y, sobre todo, global.

"La agresión sólo puede generar nuevas agresiones. Si no se detiene a esta guerra y no se busca la paz a cada paso, el mundo entero corre el riesgo de sumirse en crisis aún más profundas", afirmó Gallagher. Como ha dicho tantas veces el Papa, hoy todo está interconectado; por eso "la solución a la guerra en Ucrania no es sólo un asunto de la misma Ucrania".

El gran mal de la guerra

Esto exige una contribución de todos, empezando por un examen de conciencia personal: "¿Qué estoy haciendo hoy por el pueblo ucraniano?". Un pueblo "que, con gran sacrificio, defiende la propia soberanía y la inviolabilidad de sus fronteras internacionalmente reconocidas", dijo el delegado vaticano. "La guerra es un gran mal -afirmó en su discurso- y actualmente vemos que se expande cada vez más, más allá de las fronteras ucranianas, cubriendo con su espesa sombra no sólo Europa, sino también otros continentes y, sobre todo, infiltrándose en los corazones humanos, haciéndolos recipientes de una 'lógica de guerra'".

También en esto tiene razón el Papa: estamos realmente ante una "Tercera Guerra Mundial... librada a pedazos". "Es innegable -subrayó el arzobispo Gallagher- que el ataque ruso a Ucrania ha puesto en peligro todo el orden mundial" surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Las "consecuencias negativas" se manifiestan en diversos ámbitos: "humanitario, demográfico, alimentario, sociopolítico, jurídico, económico, ecológico, militar, nuclear, energético, sanitario, educativo, religioso, migratorio". Todos ellos "elementos fundamentales de la arquitectura de la seguridad mundial".

La intervención de Monseñor Gallagher en la ONU
La intervención de Monseñor Gallagher en la ONU

Aunar esfuerzos para una solución justa

Una cosa es cierta: "El mal es incapaz de generar el bien". Por eso, "la comunidad internacional -es el llamamiento de monseñor Gallagher-, más que nunca, no puede rendirse y dejar pasar en silencio esta cuestión. Para tener un futuro pacífico y seguro, todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, y especialmente los de este Consejo de Seguridad, están llamados a unir sus esfuerzos en la búsqueda de una solución de paz justa y duradera para Ucrania". Es un "elemento importante de la paz global de la que el mundo está sediento" y "¡es mejor y más económico para todos invertir en la paz en vez de la guerra!”

La Santa Sede apoya la integridad territorial de Ucrania

Por último, el prelado expresa la plena cercanía de la Santa Sede a Ucrania, cuya "integridad territorial apoya plenamente", continuando comprometida "en iniciativas humanitarias destinadas a aliviar el sufrimiento del pueblo ucraniano, especialmente de los más débiles y vulnerables". De ahí la invitación a los gobiernos y a las organizaciones internacionales "a convertirse en creativos y valientes artesanos de la paz y en tejedores de un diálogo constructivo".

Intervención en la Reunión de Alto Nivel sobre las pandemias

Gallagher volvió a participar en el día de ayer en la Reunión de Alto Nivel sobre prevención, preparación y respuesta a las pandemias. Al igual que la guerra, la emergencia sanitaria recordó a la población mundial no sólo "nuestra fragilidad", sino también "nuestra fundamental interconexión y nuestra dependencia recíproca", así como "nuestra responsabilidad hacia los demás".  Y donde durante la pandemia ha habido "tanta buena voluntad y dedicación, a todos los niveles", por parte de los gobiernos pero también de muchas esferas de la sociedad, incluido el "esfuerzo para desarrollar, producir y distribuir diagnósticos, terapias y vacunas" contra el Covid-19, también ha habido tanta desigualdad. Para Gallagher sigue siendo "preocupante que el porcentaje de personas en países de bajos ingresos que han recibido al menos una dosis de la vacuna Covid-19 sea aproximadamente la mitad que en los países de altos ingresos". También en este caso es necesario "poner en práctica la solidaridad mundial" y, por tanto, "dar prioridad al acceso universal a las tecnologías sanitarias, en particular para los más vulnerables".

 

Una respuesta equitativa para futuras pandemias

Se trata de un problema que también hay que resolver "para las futuras pandemias", por lo que "es necesario un enfoque evolutivo que refleje los vínculos profundos entre pobreza y mala salud", dijo Gallagher, así como "la creación de capacidad en los países en desarrollo para promover la investigación, la innovación, la producción y la distribución a nivel local". Más allá de una "solución rápida", es necesario garantizar "una respuesta equitativa a las futuras pandemias", afirmó el representante de la Santa Sede. "No tenemos tiempo que perder", añadió, señalando que "todas las respuestas fiables a las emergencias sanitarias deben respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluyendo la libertad de opinión y expresión, la libertad de conciencia y la libertad de religión o creencia". Por ello, "deben incluir mecanismos de solidaridad para ayudar a los países a proporcionar medicamentos y una atención sanitaria adecuada a sus poblaciones, respetando su sensibilidad cultural y su soberanía". Por último, el arzobispo hizo un llamamiento para "fomentar y facilitar la coordinación y la cooperación" entre las organizaciones internacionales a la hora de compartir información y conocimientos científicos a nivel internacional. También éste, en este momento, es un punto “crítico”.

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21 septiembre 2023, 15:06