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Estudio 9: Cardenal Osoro lleva el Sínodo más allá de la Iglesia

Mientras anima a la comunidad eclesial a involucrarse activamente en el proceso de discernimiento, el Arzobispo de Madrid se ha dispuesto a escuchar atentamente a diversos actores extraeclesiales para conocer su sentir y sus expectativas respecto de la institución. Además, explica que el amor cristiano exige el diálogo.

Felipe Herrera-Espaliat - Vatican News

La Archidiócesis de Madrid, al igual que miles de comunidades en todo el mundo, avanza a paso firme en la realización del Sínodo convocado por el Papa Francisco y que busca para la Iglesia nuevas vías de comunión, participación y misión. Junto a su arzobispo, el cardenal Carlos Osoro, prácticamente todas las parroquias y demás entidades eclesiales ya están reuniéndose y caminando como Pueblo de Dios para acoger el soplo del Espíritu Santo y discernir qué le pide Dios a la Iglesia de hoy.

El prelado constituyó un equipo pastoral especial para que anime y coordine el trabajo sinodal, pero también para que recoja los frutos de estos encuentros comunitarios. Hasta ahora la respuesta de los fieles ha sido muy favorable, porque “cuando hay una conciencia clara de la misión de la Iglesia, enseguida surge el grupo”, constata Osoro, quien ha participado activamente, sobre todo, disponiéndose a escuchar con atención la pluralidad de voces y opiniones.

Es en dichas circunstancias donde el cardenal experimenta la mayor riqueza del proceso y también percibe los mayores desafíos, porque muchas personas son críticas y no siempre plantean ideas compartidas por todos. “Tenemos que hacer un camino juntos. No nos podemos olvidar, incluso del que piensa otra cosa, diferente. Yo tengo que caminar con él, y tengo que buscar los medios y los modos para hacer ese camino juntos. Entre otras cosas, porque el camino de Jesús no lo hizo en la soledad, lo hizo con todos los hombres, con los que se encontró, y a veces se encontraba con gente que ciertamente no quería saber nada con él, y que estaban en una oposición a él”, puntualiza el arzobispo de Madrid. 

Ante estos hechos que podrían trabar el diálogo al interior de las comunidades, Osoro profundiza aún más en aquella actitud de Jesús que permite superar las diferencias y seguir avanzando: “A todos les invitaba a hacer este camino y a descubrir en lo más profundo de sus vidas lo que en verdad necesitamos todos, la fraternidad, que es la que nos invita a construir Nuestro Señor, pero no de cualquier manera, sino con su vida, con su entrega, con su amor. No con cualquier amor, no con las medidas de nuestros amores, que a veces son raquíticas y solamente recogen al que piensa igual que yo, sino con esas medidas que me superan y que me hacen abrazar al otro, simplemente, porque Dios les abraza”.

“Han podido hablar todos”

Aunque el Sínodo es una acción y un estilo pensado básicamente para discernir al interior de la comunidad eclesial, el cardenal Carlos Osoro ha estimado conveniente recoger una multiplicidad aún mayor de puntos de vista respecto de una Iglesia que busca estar al servicio de toda la humanidad. Por eso, ha sostenido encuentros, entre otros, con académicos de distintas universidades, con empresarios y con representantes de diversas corrientes y partidos políticos. “Ha sido un momento de bendición, porque han podido hablar todos. También ha podido hablar gente que ve a la Iglesia desde lejos, que no se siente miembro de la Iglesia, pero que sí dice lo que querría ver también en la Iglesia, y esto es muy importante”, asegura el arzobispo, que siempre se acompaña de dos secretarios que toman nota de todo lo que se dice en los grupos de trabajo. No quiere que se pierda ninguna idea ni opinión, y por eso también están tendiendo puentes para convocar a un encuentro con el variopinto mundo artístico.

Pero el próximo turno es de aquellos que raramente tienen voz en la sociedad: los pobres, los descartados, como suele llamarles el Papa Francisco. Para los próximos días el cardenal tiene agendadas dos reuniones amplias con personas que viven en situaciones de vulnerabilidad social y que suelen congregarse en torno a comunidades eclesiales en Madrid. El pastor diocesano confiesa que tiene que escucharlos más, y que sabe que “hay gente muy agradecida de miembros de la Iglesia que no juegan a estar con ellos, sino que están con ellos, que les atienden, que se preocupan, que están haciendo algo por los pobres”.

Diálogo social bajo el paradigma del amor

En medio de la crispación que remece a las sociedades contemporáneas, el cardenal está convencido de que el diálogo se hace cada vez más necesario y urgente, y que el paradigma a seguir es el de aquella inclusión que Dios ejerce con todas las personas. “Yo creo que Dios nos coge tal como somos y nos quiere y nos abraza como somos. Un discípulo de Jesús tiene que hacer lo mismo. Y no puede estar allí diciendo ‘este no, este sí’. Aunque te respondan de otra manera, tienes que ser capaz de seguir haciéndolo”, afirma el obispo. Y la experiencia de estos meses de Sínodo le ha confirmado que una actitud de apertura favorece el encuentro y la conversión, porque como explica, “normalmente no hay palabras vanas cuando escuchas bien. Te interpelan, te interrogan, te hacen pensar, incluso cuando te dicen cosas que no te agradan, pero que son evidentes y a veces necesitan un cambio por nuestra parte”.

Por eso Osoro continuará animando a la comunidad para que practique este hábito sinodal, del cual todos los miembros de la Iglesia son responsables, ya que “un discípulo de Jesús no puede dejar de escuchar a los otros, no puede. Si ama de verdad, tiene que escuchar incluso al que quizás le hace interpelar en cosas distintas. Tiene que escucharlo y, sobre todo, tiene que amarlo. El cariño de Dios es el que va a hacer de este mundo algo distinto”, concluye el cardenal.

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25 febrero 2022, 15:10