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Imagen de archivo: Obispo Remi De Roo y el Papa Juan XXIII. Imagen de archivo: Obispo Remi De Roo y el Papa Juan XXIII.

El Cardenal Czerny rinde homenaje al difunto Obispo Remi De Roo

En su intervención en la misa de funeral del difunto obispo Remi de Roo de Victoria, en la Columbia Británica, el Prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, recuerda el impacto duradero del Obispo en la Iglesia canadiense y su legado.

Lisa Zengarini - Ciudad del Vaticano

La comunidad católica de Victoria, en la Columbia Británica, despidió el sábado al difunto obispo Remi De Roo, que dirigió la diócesis de 1962 a 1999. Figura emblemática, era el último obispo canadiense de habla inglesa que había participado en el Concilio Vaticano II.

Una figura destacada de la Iglesia en Canadá

Figura carismática y franca de la Iglesia canadiense, Monseñor de Roo falleció a la edad de 97 años el 1 de febrero.  Su misa de funeral se celebró a las 11.00 horas (hora local) en la catedral de San Andrés en Victoria.

En la celebración participó el Cardenal Michael Czerny, Prefecto ad interim del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, quien transmitió las condolencias y bendiciones del Papa Francisco a la comunidad católica local.

Un firme defensor de la justicia social

Nacido en 1924 en Swan Lake, Manitoba, en el seno de una familia de ocho hijos, se ordenó sacerdote en 1950 y fue nombrado obispo de Victoria por el Papa San Juan XXIII a la edad de 38 años, convirtiéndose en el obispo más joven del mundo en aquella época. Posteriormente, asistió a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II, de 1962 a 1965, lo que marcó profundamente sus firmes puntos de vista sobre la Iglesia, especialmente sobre el papel de los laicos, las mujeres, el celibato sacerdotal y la opción preferencial por los pobres. Durante todo su ministerio, mantuvo una estrecha relación con las comunidades indígenas locales. 

 

Firme defensor de la justicia social en la elaboración de políticas públicas, presidió el comité de justicia social de los obispos canadienses y fue el principal impulsor de la declaración de los obispos canadienses de 1983 "Reflexiones éticas sobre la crisis económica". Ese documento afirmaba que el "objetivo de atender las necesidades humanas de todas las personas de nuestra sociedad debe tener prioridad sobre la maximización de los beneficios y el crecimiento".

A la vez que defendía la justicia social y económica, se oponía firmemente al aborto.  En 1968, hizo una presentación ante un comité federal que estudiaba la reforma de la ley del aborto y pidió al comité que mostrara "respeto por la vida", expresando la profunda preocupación de la Iglesia "por el hecho de que una cláusula sanitaria demasiado abierta pueda dar lugar a una falta de respeto generalizada y a una agresión a la vida del niño no nacido".

Recorriendo los caminos de la gente de nuestro tiempo

Por último, el cardenal Czerny destacó las similitudes entre el enfoque pastoral de monseñor De Roo y las enseñanzas del Papa Francisco, recordando especialmente sus palabras a un grupo de catequistas italianos recibidos en audiencia el 30 de enero, en las que el Papa pedía comunidades misioneras que "caminen por los senderos de la gente de nuestro tiempo", "sepan acercarse a los heridos por la vida" como hizo el Buen Samaritano y "dialoguen sin miedo con los que tienen ideas diferentes".

"Con la intercesión de nuestro amado obispo, abracemos -aún con el riesgo de ser, de vez en cuando, un poco irritantes- este mensaje con firmeza y esperanza inextinguible", concluyó Czerny.     

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13 febrero 2022, 09:55