Buscar

Dentro del Vaticano
Vatican News

La Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica

Los dicasterios de la Santa Sede contados desde dentro: historia, objetivos y el "presupuesto de misión", cómo funcionan las estructuras que apoyan el ministerio del Papa. Entrevista con el Presidente de la APSA, monseñor Nunzio Galantino.

Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano

La máxima transparencia en su trabajo es la característica que ha marcado en particular en los últimos años, desde la reforma iniciada por el Papa Francisco, la labor diaria de la oficina de Administración del Patrimonio de la Santa Sede (APSA). En esta perspectiva se inserta la publicación de su balance el pasado mes de julio, correspondiente a 2020, que refleja un déficit de 51,2 millones de euros y un resultado de gestión de 21,99 millones, cifras que se vieron condicionadas por las consecuencias de la pandemia de Covid. Para el presidente de la APSA, monseñor Nunzio Galantino, todo apunta al objetivo de una "administración fiable y creíble" dirigida, según los deseos del Papa, con "un estilo ejemplar y en línea con la misión de la Iglesia".

Monseñor Nuncio Galantino, Presidente de la APSA
Monseñor Nuncio Galantino, Presidente de la APSA

Siguiendo la ruta iniciada por Benedicto XVI, desde 2014 el Papa Francisco ha emprendido un camino de racionalización y transparencia en la gestión de la economía y las finanzas vaticanas, hasta el punto de rediseñar el papel de la APSA con el motu proprio I beni temporali del 4 de julio de 2016. ¿Cuáles fueron los criterios, las motivaciones y las consecuencias prácticas de este proceso?

La centralización de la gestión económica deseada por el Papa es solo la parte final de un proceso mucho más amplio e importante iniciado, como usted ha mencionado, por el Papa Benedicto XVI. Se trata de un proceso de racionalización orientado a la transparencia y al control de todo lo que concierne a la gestión y administración de los recursos de la Santa Sede, sin que haya sectores exentos de control. Con todo el respeto a las personas y a las instituciones, creo que someterse a procedimientos claros y aceptar el control es lo mínimo que se puede hacer para tener una administración fiable y creíble. En todas partes. Incluso en el Vaticano.

Ciertamente, lo que está en juego es un cambio de mentalidad hacia el que nos movemos con la guía del Papa Francisco. Es un cambio siempre difícil de realizar de modo rápido y con consenso, en cualquier sector y en cualquier estructura. Parece que lo que se está haciendo, gracias a los procedimientos puestos en marcha, va en la dirección correcta. Me refiero a la publicación del "Código de Contratación Pública", acompañado de un Motu Proprio en el que se definen comportamientos y opciones concretas; la creación de la "Comisión de Materias Reservadas"; los procedimientos para los Actos Extraordinarios de la Administración; la centralización de las inversiones y la definición de procedimientos claros que permitan trazabilidad, transparencia y controles. El camino es largo, pero, con la ayuda del Señor y por el bien de la Iglesia, creemos que podemos lograrlo. 

Ingreso del Dicasterio
Ingreso del Dicasterio

El último acto de este proceso, por orden de tiempo, fue el Motu proprio de diciembre pasado sobre determinadas competencias en materia económica y financiera, con el que el Papa encomendó a la APSA la gestión de las inversiones financieras y de los bienes inmuebles propiedad de la Secretaría de Estado. ¿Cuál fue la importancia y las implicaciones prácticas de esta decisión?

La APSA, en virtud del Motu proprio de diciembre de 2020, se hizo cargo de la administración y gestión de los recursos que antes tenía la Secretaría de Estado. En cuanto a los cambios que se han producido, debo decir que el compromiso que se me exige a mí, al Secretario del Dicasterio y a todo el personal, ha aumentado ciertamente. Todos debemos garantizar una gestión transparente, competente y fructífera, tanto en términos de calidad como de cantidad

El Papa sigue pidiendo a la APSA y a todos los organismos vaticanos implicados en el sector administrativo un estilo ejemplar en línea con la misión de la Iglesia. Lo pide especialmente porque el anuncio y la evangelización pasan también por la credibilidad y la reputación de quienes están llamados a anunciar y dar testimonio del Evangelio. Una Iglesia con poca credibilidad tiene dificultades para que sea acogida la Palabra de Dios. Además, al estar inserta en un contexto social, la Iglesia está obligada a observar todas las leyes que regulan la vida social y económica.

Este paso también ha implicado al Óbolo de San Pedro, cuya gestión ha sido a veces objeto de dudas y observaciones que han confundido a los propios fieles, llamados a participar con sus donativos en la misión de la Iglesia y del Papa. ¿Cuáles son la finalidad y el destino de estas ofrendas?

El Óbolo de San Pedro es una contribución que proviene de las iglesias locales para apoyar la misión del Santo Padre y sus obras de caridad. El ejercicio del ministerio del Papa en la Iglesia y en el mundo requiere estructuras que exigen mantenimiento y personas que son pagadas por el trabajo profesional que realizan, con todos los derechos previstos para ello. La Iglesia sostiene las actividades relacionadas con su misión mediante donaciones e ingresos de su patrimonio.

Entrevista a Monseñor Nunzio Galantino
Entrevista a Monseñor Nunzio Galantino

Los gastos en los que incurre la Santa Sede son los de caridad material y los de evangelización, los de pago de los salarios de sus trabajadores y los de caridad espiritual, intelectual y social. Para eso están los dicasterios, para garantizar la comunión de la Iglesia en todo el mundo, la comunicación del Magisterio, el ejercicio de la justicia y la realización de las obras de caridad.

El Óbolo de San Pedro es uno de los ingresos que contribuyen a sostener el doble perfil (apostólico y caritativo) del ministerio que el Papa ejerce a través de las estructuras de la Curia Romana. Los gastos de su funcionamiento -incluidos los sueldos de los aproximadamente cinco mil empleados del Vaticano- se costean con ofrendas, donaciones e ingresos del patrimonio de la Santa Sede, que no puede contar con un sistema interno de impuestos.

La administración del patrimonio inmobiliario de la Santa Sede también es objeto de frecuentes controversias, que se centran sobre todo en la dimensión real de este patrimonio, las implicaciones fiscales que se derivan de él y los criterios que justifican las inversiones en el sector. ¿Puede ayudarnos a aclarar este asunto también?  

El patrimonio inmobiliario gestionado por la APSA en Italia consta de aproximadamente 1,6 millones de metros cuadrados, distribuidos de la siguiente manera: el 15% (superficie) en el mercado libre, el 30% en alquileres subvencionados (para empleados, pensionados y otras formas de ayuda), y el 55% restante para fines institucionales o en cualquier caso asignados en régimen de préstamo gratuito (escuelas, universidades, etc.). El patrimonio de edificios (superficie) en Italia es principalmente residencial (65%), empresariales-comerciales-productivos (15%), la parte restante (20%) se divide en varios destinos (escuelas, bibliotecas, museos, hospitales, estacionamientos y locales varios).

Reunión de trabajo en la APSA
Reunión de trabajo en la APSA

Los principales objetivos de estos años han sido y seguirán siendo mejorar el servicio y el rendimiento de los edificios y facilitar el control y la transparencia de la actividad realizada. Una parte de los ingresos del alquiler se reinvierte en el mantenimiento y la remodelación de los edificios. El resto se utiliza para contribuir a los gastos de la Santa Sede y, por tanto, a la misión del Papa.

Usted ha afirmado repetidamente que la mentalidad de la Santa Sede no es la de una empresa con ánimo de lucro, sino la de un "buen padre" que gestiona cuidadosamente los recursos en beneficio de toda la familia. En un momento de grave crisis económica, ¿es posible equilibrar los presupuestos sin penalizar a las personas y actividades puestas al servicio de la misión del Papa y de la Iglesia?

Por supuesto, el presupuesto de la Santa Sede no es comparable al de una empresa. De hecho, es un "presupuesto de misión". Cada dicasterio y cada entidad realiza un servicio, y todo servicio tiene costos y no necesariamente ingresos. Ha habido años en los que los gastos han sido inferiores a los ingresos. Esto ha llevado a la creación de un fondo de reserva, que hasta ahora ha sido gestionado por la Secretaría de Estado. La posibilidad de ahorrar no ha existido en los últimos años.

Un libro del Presidente de la APSA
Un libro del Presidente de la APSA

Desde el punto de vista económico, el ejercicio de 2020 se caracterizó por las devastadoras consecuencias económicas de la pandemia de Covid-19, que repercutieron negativamente en los resultados de gestión de las distintas áreas de actividad de la APSA. La preocupación de la APSA ha sido comprender y poder gestionar los efectos de este fenómeno, que recaen, y recaerán, en la Santa Sede, ya sea directa o indirectamente. Nuestros esfuerzos se dirigen a mantener la continuidad del funcionamiento no solo de la APSA sino de toda la Curia. Para ello, se han creado numerosas mesas de trabajo y reuniones entre superiores y técnicos, que llevan tiempo funcionando, para poner en marcha medidas, procedimientos y soluciones que deben ser funcionales para garantizar la estabilidad en un contexto que, desgraciadamente, tiene fuertes características de inestabilidad.

Presidente de la APSA
Presidente de la APSA

En medio del cambio de las condiciones socioeconómicas y gracias a la mayor sensibilidad de la Iglesia hacia las cuestiones de gestión y administración de los bienes que se le confían, la APSA ha sido llamada a hacer su parte, redefiniendo sus objetivos y, en ciertos sectores, replanteando los métodos de intervención. En otras palabras, la APSA está llamada a pasar gradualmente de ser una estructura que ofrece principalmente servicios según requerimiento a ser una realidad proactiva, también en la forma de administrar los bienes muebles e inmuebles de la Santa Sede.

Trabajadores del Dicasterio
Trabajadores del Dicasterio

¿Cómo se organizan sus actividades y cómo se distribuye su personal? ¿Cuáles son sus costes y qué objetivos de misión guían las decisiones económicas del dicasterio?

La APSA está organizada por Oficinas y Servicios, divididos en tres grandes sectores de actividad:

DIRECTORES: 4

ÁREA INMOBILIARIA: 26

Oficina de Gestión de Ingresos: 9

Oficina de Gestión Técnica: 13

Servicio histórico y de registro: 4                                                                             

ÁREA MOBILIARIA: 11

Oficina de Análisis y Comercialización de Valores: 4

Oficina de Gestión de Inversiones: 4

Oficina de Recaudación y Pagos: 3                                                 

OTRAS ACTIVIDADES: 55

Oficina de Control de Gestión: 2

Oficina de Compras: 7

Oficina de Contabilidad: 13

Oficina Legal: 4

Oficina de Archivo y Protocolo: 5

Equipo de auxiliares: 17                                     

Peregrinatio Ad Petri Sedem: 7                                                       

Otros empleos no relacionados con los sectores anteriores: 8

 

08 noviembre 2021, 15:00