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Francisco María de la Cruz Jordán es Beato: "Anunciar a Cristo para salvar a todos"

"La intuición carismática del Beato Francisco María ha guiado a muchas mujeres y hombres de diferentes naciones y lenguas a seguir el Evangelio", dijo el cardenal Vicario Angelo De Donatis en la misa de beatificación del fundador de la Sociedad del Divino Salvador. "La labor de la familia salvatoriana ha contribuido a la difusión del mensaje de salvación en más de 50 países", añadió.

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

La mañana del sábado 15 de mayo fue beatificado en la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, el padre Francisco María De la Cruz Jordán, oriundo de Gurtweil, Alemania; fundador de la Sociedad del Divino Salvador y cofundador (junto con la beata María de los Apóstoles), de la Congregación de las Hermanas del Divino Salvador.

La santa Misa fue presidida por el cardenal Vicario Angelo De Donatis, quien pronunció una emotiva homilía destacando la alegría con la que toda la comunidad diocesana de Roma recibe al nuevo beato, "una nueva estrella que ha venido a iluminar el cielo y se suma a las filas de los beatos".

“Francisco de la Cruz Jordán puede considerarse un hijo de pleno derecho de la Iglesia de Roma: aquí pasó los años de su formación; aquí recibió como don del Espíritu el carisma fundacional que le inspiró la fundación de la antigua Sociedad Apostólica el 8 de diciembre de 1881 en la plaza Farnese. Aquí, en la «Via della Conciliazione», yacen sus restos mortales. Hoy, donde todo comenzó, en la ciudad de Pedro y Pablo, donde la Sociedad dio sus primeros pasos, ¡es beatificado! La Iglesia reconoce que se transfiguró en la muerte y resurrección de Cristo y que ahora vive en él entre los bienaventurados. ¡Francisco de la Cruz vive en Cristo!”

Observando "el tapiz" que la Liturgia de la Palabra "ha tejido en nuestros corazones" - dijo el cardenal- destacan tres hilos conductores "que podemos contemplar con mayor detenimiento y que también caracterizaron la vida de Francisco Jordán, hasta convertirlo en un icono del Señor Resucitado".

Meditar en la Escritura

El primer hilo es meditar en la Escritura, ya que "él comprendió que sólo de la Palabra de Dios se puede recibir esa luz que ilumina a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte".

“La semilla de la vocación apostólica del Beato Francisco de la Cruz germinó con el estudio y la meditación de la Palabra. Entre sus propósitos personales, recogidos en su diario espiritual, destaca: ¡Leer a menudo las Escrituras! Era una recomendación que se dirigía a sí mismo, porque para él la Biblia era la fuente de la que extraía los contenidos de su formación religiosa”

Algo que también recuerda el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium -añadió De Donatis- "toda la evangelización debe alimentarse de la Palabra de Dios; se fundamenta en ella, se escucha, se medita, se vive, se celebra y se testimonia. La Sagrada Escritura es la fuente de la evangelización".

Anunciar a todos, para salvar a todos

El segundo hilo indicado por el purpurado constituye la síntesis de la obra misionera de Francisco de la Cruz: anunciar a todos, para salvar a todos.

“Anunciar y salvar son dos verbos que se repiten muchas veces en los textos del Beato Francisco. Llevaba continuamente a su corazón a los que no podían recorrer el camino del Evangelio por falta de instrucción y formación religiosa. La evangelización se convirtió, día tras día, en el objetivo principal de su vida y de su misión, y hoy se ha convertido en la misión de la familia salvatoriana”

Asimismo, el cardenal Vicario hizo hincapié en que, precisamente el tiempo en que vivimos necesita un anuncio de amor: "Necesita saber y escuchar que Dios nos ama, en primer lugar, para siempre, por su elección. Necesita una perspectiva de salvación, una mirada hacia el cielo, hacia la eternidad, para superar el vacío, el aburrimiento, la apatía, la indiferencia, la superficialidad y experimentar en nuestros ojos, en nuestros gestos, en nuestras palabras el amor de Dios".

La comunión apostólica

El tercer hilo propuesto por De Donatis es la comunión apostólica, es decir, la unidad que estamos llamados a testimoniar en nuestra vida.

“El Beato Francisco de la Cruz comprendió plenamente la fuerza evangelizadora de esa comunión apostólica, de la armonía entre las personas que anuncian el Evangelio. Al fundar la Sociedad Apostólica del Divino Salvador con el fin de anunciar a Cristo como el Revelador del único Dios verdadero que salva, quiso unir a sacerdotes, consagrados y laicos. Se inspiró para crear un grupo, una sociedad de personas en la que todos los carismas y ministerios brillaran y se expresaran y ejercieran”

Antes de finalizar su homilía, el purpurado puntualizó que desde su fundación hasta hoy, "la intuición carismática del Beato Francisco ha guiado a muchas mujeres y hombres de diferentes naciones y lenguas a seguir el Evangelio" y la labor de la familia salvatoriana, "ha contribuido a la difusión del mensaje de salvación en más de 50 países".

En este contexto, "la comunión que caracteriza a los distintos miembros de la Sociedad Apostólica -concluyó el cardenal- muestra cada vez más que la evangelización, realizada con espíritu de colaboración y complementariedad, es obra del Espíritu, que generando comunión suscita en el corazón el deseo de anunciar a todos la experiencia del Señor resucitado".

15 mayo 2021, 11:00