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Vatican News
Un mural del "médico de los pobres", José Gregorio Hernández que será beatificado el 30 de abril 2021 en Venezuela. Un mural del "médico de los pobres", José Gregorio Hernández que será beatificado el 30 de abril 2021 en Venezuela. 

Buonomo: El beato Hernández ofreció su vida por la paz tras la Gran Guerra

El rector de la Universidad Lateranense comenta la decisión del Papa de proclamar al médico venezolano copatrono del Ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz: además de su compromiso tras la Primera Guerra Mundial, es una figura a la que acudir en esta época de pandemia. "Que su intercesión favorezca la difusión universal de la vacuna anti-Covid".

Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano

"Un punto de referencia" para los estudiantes y profesores que se forman para ser pacificadores, pero sobre todo una figura a la que invocar en esta dramática época de la pandemia para que, en virtud de la capacidad de entrega, rasgo distintivo de su vida y de su trabajo como médico, favorezca una difusión universal de la vacuna anti-Covid. El rector de la Pontificia Universidad Lateranense, Vincenzo Buonomo, describe con estas palabras a José Gregorio Hernández, el médico laico que será beatificado mañana en Caracas, Venezuela, y al que el Papa Francisco proclamó hoy copatrono del Ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz, instituido en 2018 en la Universidad Lateranense.

Profesor, ¿qué relación existe entre la figura de un médico latinoamericano y un ciclo de estudios sobre la paz en una universidad pontificia?

R. - Normalmente la figura de José Gregorio Hernández se vincula a la idea del médico de los pobres. Tiene un culto muy arraigado en muchos países de América Latina, no sólo en Venezuela, y es conocido como el hombre que prestó su profesionalidad gratuitamente sin recibir ninguna remuneración, trabajó en el hospital incesantemente, luego se incorporó a un grupo de investigación que estudiaba nuevos sistemas de tratamiento para las enfermedades tropicales. Pero hay un aspecto de este beato que quizás sea poco conocido, y es que dio su vida por la paz.

¿Y por qué dio su vida por la paz?

R. - Estábamos en la Primera Guerra Mundial, con las numerosas víctimas que la guerra causó, y se vislumbraba lo que luego serían los Acuerdos de Versalles que pondrían fin a la guerra y la posibilidad, por tanto, de poder poner fin no sólo a la guerra combatida sino también a la posguerra combatida. José Gregorio, el día antes de su muerte, dijo: "Doy mi vida por la paz en el mundo". Entonces ocurrió el accidente en las calles de Caracas, murió porque fue atropellado por un coche que pasaba mientras cruzaba la calle. Ahí está la idea del Papa de anclar su figura a un camino de formación al servicio de la Iglesia universal y también al servicio de cada una de las Iglesias particulares que preparan a los llamados pacificadores. José Gregorio Hernández fue un agente de paz que trabajó como médico pero también como aquel que se daba cuenta de la necesidad de una paz efectiva entre las naciones.

 

¿Qué significa la proclamación del Beato como copatrono de las Ciencias de la Paz para quienes estudian y trabajan en esta facultad deseada por el Papa?

R. - Para nosotros es un punto de referencia. Organizamos un encuentro aquí en la Universidad en el que participaron el Cardenal Porras y el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, para ilustrar la figura de este Siervo de Dios. Y, al final de esa reunión, el abogado postulador de la causa de beatificación dio la información de que la Congregación para las Causas de los Santos había llegado a reconocer el milagro. Todo el mundo dijo en aquel momento que el primer milagro que había realizado era el de haber hablado de paz. Así que, como decía, se convirtió en un gran referente para estudiantes y profesores que pueden transmitir el mensaje de este médico de los pobres.

Antes habló del compromiso del Beato en la lucha contra las enfermedades epidémicas. De gran relevancia, pues, en esta época de pandemia....

R. - Su compromiso con la investigación médica, así como con el ejercicio de la profesión médica, también está ligado al estudio de enfermedades particulares, contagiosas y tropicales. Creo que este momento en el que estamos viviendo la experiencia de Covid-19 es una posibilidad de invocar su protección, de poder rezarle para que ilumine y siga iluminando no sólo la investigación de la vacuna, porque eso se ha conseguido, sino sobre todo la posibilidad de difundirla. Él tenía la posibilidad de donar a todos, en este momento necesitamos una vacuna que se convierta en algo donado a todos, a la familia humana universal.

29 abril 2021, 14:40