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El Cardenal Pietro Parolin en Camerún El Cardenal Pietro Parolin en Camerún 

Cardenal Pietro Parolin: La presencia de la Santa Sede en África

El Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Pietro Parolin, ofreció este 1 de febrero una Lectio Magistralis en la Universidad Católica de África Central (UCAC), en Yaundé, Camerún, sobre el tema "La presencia de la Santa Sede en África: un puente entre la idea de paz y la realización de la justicia"

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"La presencia de la Santa Sede en África: un puente entre la idea de paz y la realización de la justicia". Así se titula la Lectio Magistralis impartida este 1 de febrero en la Universidad Católica de África Central (UCAC), en Yaundé, Camerún, por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad.

En su amplio texto comenzó recordando que la acción de la Santa Sede se despliega en todo el mundo, y también en el continente africano, para lo cual lleva a cabo los esfuerzos necesarios “para realzar la dignidad de toda persona en todo lugar y situación, mediante pronunciamientos e iniciativas cotidianas”. A lo que agregó:

“De hecho, la Santa Sede, a través de las Iglesias locales, puede llegar a los lugares más diversos y a menudo olvidados para apoyar los esfuerzos de renovación de la vida social, la educación y las condiciones básicas de vida”

Con las palabras del Papa en África

Refiriéndose a la renovación, que es la principal preocupación de la Santa Sede, el Purpurado dijo “sólo puede llevarse a cabo mediante la recuperación y la atención a la humanidad y a los valores que definen su dignidad”. Y recordó las palabras del Papa Francisco, durante su primer viaje a África, en que dijo:

“Toda persona tiene dignidad (...). Por tanto, hay que hacer todo lo posible para salvaguardar la condición y la dignidad de la persona humana. Por ello, el acceso a la educación y a la sanidad, la lucha contra la malnutrición y la lucha por garantizar una vivienda digna para todos deben estar en primera línea del desarrollo con dignidad humana”

Tender puentes entre Dios y el hombre

El Cardenal Parolin destacó asimismo que no es casualidad, en este sentido, que se llame “Pontífice" a quien gobierna la Iglesia universal; puesto que este título indica su actividad y la acción de toda la Iglesia: “El Pontífice, de hecho, tiene la tarea primordial de tender puentes entre Dios y el hombre y, en consecuencia, de tender puentes entre los hombres”, y en este sentido:

La labor de la Santa Sede en materia de paz

“La labor de la Santa Sede en materia de paz se desarrolla esencialmente en tres líneas: doctrinal, es decir, en el plano de la enseñanza moral; de animación y orientación de la opinión pública y de acción directa en los centros de decisión de los Gobiernos y de las Organizaciones Internacionales, tanto como fuerza moral de reconocido valor y de dimensiones mundiales, como miembro pacífico admitido de la Comunidad internacional”

Por otra parte, a  través de un breve excursus histórico de la participación de la Santa Sede en el funcionamiento de los organismos internacionales, el Cardenal Parolin esbozó las pautas que orientan la acción de la diplomacia pontificia a partir de 1946 y 1952, en que las Naciones Unidas, presionadas por las urgencias que dejó la Segunda Guerra Mundial, se centraron en la situación de los refugiados, colaborando en la creación y programación de los trabajos de la Organización Internacional de Refugiados. Fue así, por ejemplo, que:

“La amplitud de las actividades caritativas llevadas a cabo por la Santa Sede fue el motivo que llevó a la Organización a involucrarla, pidiéndole, en 1947, que mandara a su propio enviado a América Latina para que tomara contacto con los gobiernos y las asociaciones católicas, a fin de obtener apoyo para los planes de acogida de la Organización”

Asistencia técnica, solidaridad y apertura a nuevos mercados

También subrayó la importancia de una responsabilidad compartida de los distintos Estados hacia las naciones más necesitadas, pidiéndoles que activen obras capaces de aumentar el desarrollo y las condiciones para una vida humana digna a través de: asistencia técnica, solidaridad amistosa, apertura a nuevos mercados.

Política de la Iglesia y los intereses que mueven sus opciones

Al recordar que a menudo se pregunta cuál es la "política" de la Iglesia y qué intereses mueven sus opciones, el Secretario de Estado explicó que “la larga historia de la acción diplomática de la Santa Sede en África ofrece una respuesta válida, mostrando cómo la política de la Iglesia es el puente que une la idea de paz y solidaridad con la atención concreta a las necesidades de cada persona. Y para demostrar la realidad de esta afirmación, desarrolló tres pautas que ayudan a leer la contribución de la Santa Sede a la vida del continente africano. Y que son:

“Mayor justicia, paz estable, cooperación sincera”

En sus conclusiones explicó el Cardenal Parolin que  “para la Iglesia estar en la historia no es una elección, es una condición existencial que debe ofrecer al hombre una buena promesa de vida. La opción de la Iglesia es proponer una fe capaz de inspirar un estilo con el que permanecer en el mundo, construyendo en la comunidad internacional formas de colaboración y coordinación entre todos los sujetos implicados”, y como recordaba Juan Pablo II, añadió:

“Lo que más falta hace hoy, a los sujetos de la comunidad internacional no son ciertamente convenciones escritas, ni asambleas en las que puedan expresarse: ¡incluso sobran! Lo que falta es más bien una ley moral y el valor de referirse a ella. La comunidad de naciones, como toda sociedad humana, no escapa a este principio básico: debe regirse por un estado de derecho válido para todos, sin excepción. Todo sistema jurídico, como sabemos, tiene como fundamento y objetivo el bien común”

De ahí que la Santa Sede proponga “un giro cultural y un cambio de pensamiento que pueda crear una auténtica sociedad del amor fundada en Dios, porque cuando el hombre pierde el sentido de Dios, se pierde también a sí mismo”:

“El olvido de Dios hace opaca a la misma criatura”

Después de destacar que la Santa Sede “trabaja en la difusión de un humanismo que sabe mirar la vida como el más alto don que Dios ha dado al hombre”. El Secretario de dijo también que “trabajando desde la perspectiva de construir puentes, la diplomacia pontificia persigue los objetivos de: promover el diálogo y la negociación como medio para resolver las fronteras; difundir la fraternidad; promover la lucha contra la pobreza; construir la paz y potenciar la responsabilidad de proteger la dignidad humana”.

Función eclesial de la diplomacia de la Santa Sede

Al manifestar que la diplomacia de la Santa Sede tiene una clara función eclesial por ser “instrumento de comunión que une al Romano Pontífice con los Obispos al frente de las Iglesias locales o que permite garantizar la vida de las Iglesias locales respecto a las Autoridades civiles”, el Cardenal Parolin agregó que “es también el vehículo del Sucesor de Pedro para llegar a las periferias, tanto a las de la realidad eclesial como a las de la familia humana”.

Sin la labor de las Representaciones diplomáticas pontificias, ¿cuántos creyentes – y no sólo los bautizados – verían limitada su fe? ¿Cuántas instituciones de la Iglesia se quedarían sin ese contacto vital con su gobierno central que configura sus acciones, les da apoyo e incluso credibilidad?

Por parte de la sociedad civil, la falta de la presencia de la Santa Sede en los diversos contextos intergubernamentales ¿de qué directrices éticas privaría a la cooperación, al desarme, a la lucha contra la pobreza, a la eliminación del hambre, a la cura de las enfermedades, a la alfabetización?

El actual panorama mundial

Y concluyó expresando que en el actual panorama mundial, marcado por la complejidad y la diversidad que a menudo se enarbola como signo de orgullo e identidad para distinguirse del resto del mundo, la Santa Sede, tanto en la comunidad internacional como en lo específico de cada nación, colabora en la construcción de un mundo que sepa asumir la responsabilidad concreta de proteger la dignidad de toda persona.

“Una responsabilidad que se basa no sólo en el esfuerzo por abordar los problemas, sino en el coraje de salvaguardar y mejorar la humanidad y su dignidad mediante la búsqueda de un equilibrio cuyo límite no es la necesidad de seguridad, sino la vida del hombre allí donde sucede”

01 febrero 2021, 15:10