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Monseñor Tejado Muñoz: humanizar las cárceles con la fuerza del Evangelio

El Subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral traza un balance sobre la pastoral carcelaria en tiempos del Covid-19.

Davide Dionisi – Ciudad del Vaticano

"Creo que ha sido un año complicado para todos y en el ambiente carcelario lo ha sido cien veces más. Además de los reclusos, la atención pastoral también ha tenido que pagar el precio, estando en primera línea a pesar de las restricciones porque ha tenido que lidiar con lo que no se entendía y, en muchos aspectos, todavía no se conoce". Varias sombras, pero también muchas luces en el balance que Monseñor Segundo Tejado Muñoz, Subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, traza al hablar de la pastoral carcelaria en tiempos del Covid-19.

La creatividad e iniciativas de los capellanes

En las visitas virtuales y, donde se ha permitido de modo presencial, han habido historias de una humanidad sufriente, de una humanidad que ha buscado, en definitiva, una forma de redimirse, de detenidos que han pedido, en tiempos de pandemia, aprender un oficio para poder reanudar su vida normal, estar cerca de sus hijos, nietos, familiares, para poder volver a formar parte de esa familia de la que han sido apartados dos veces. Debido al virus y a la sentencia a cumplir. "Pero al igual que sucedió con los capellanes de los hospitales, también para los sacerdotes que nunca dejaron de estar ahí para sus hermanos encarcelados, la creatividad fue fundamental. Las formas en que garantizaron la asistencia y el apoyo moral y material, especialmente en los períodos más difíciles, fueron sorprendentes", explica Monseñor Tejado Muñoz.

El Papa Francisco, un regalo para los reclusos

Todo lo que se ha hecho y se seguirá haciendo ha servido para reducir la distancia entre el hombre en prisión y su familia, entre el encarcelado y la sociedad. Como ha sido evocado varias veces por el Papa. "Francisco siempre ha estado con ellos y nunca ha dejado de mostrar su afecto y cercanía. Los reclusos tienen un lugar especial en su corazón. Para ellos y para todos nosotros el Santo Padre es un gran regalo", resume el Subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

La vacuna, el nuevo reto

Monseñor Tejado Muñoz recuerda a continuación los ejemplos de extraordinaria profesionalidad y dedicación de los capellanes que han demostrado lo importante que es la presencia de todos aquellos que, cada día, ofrecen a los presos una línea de comunicación con el llamado "mundo libre", la posibilidad de un canal de escucha para reducir la laceración de la distancia de los afectos. "Hemos participado en 35 videoconferencias como Comisión Covid, durante las cuales hemos escuchado las extraordinarias experiencias de los capellanes que han inventado todo para no abandonar a los hombres y mujeres a su desesperación. Continuaremos en enero porque la confrontación entre las diferentes experiencias es esencial también porque ahora surge el problema de las vacunas. Garantizar la administración de vacunas a todos será una de nuestras prioridades.

Con la fuerza del Evangelio

En la cárcel se ven abismos de dolor, de desesperación, pero también una extraordinaria capacidad de reacción y se encuentran en el momento de dolor y en el momento de sufrimiento y una pastoral en la cárcel que es verdaderamente incisiva, ya que el Subsecretario del Dicasterio debe apoyarse sólo en el Evangelio. "No hay necesidad de nada más", enfatiza. Y agrega: "El Señor está siempre entre nosotros y lo ha estado de muchas maneras en el año que acaba de pasar. Incluso en las pruebas más duras. Juicios en los que hay que saber identificar y potenciar las experiencias positivas porque el cristiano no es pesimista. El ejemplo de Jesús que murió en la cruz es un ejemplo de esto. De un evento trágico vino la salvación de la humanidad".

26 diciembre 2020, 12:49