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Vatican News
2020.12.27 Familia Amoris Laetitia SPA

Año Familia. Paglia: la alianza entre el hombre y la mujer un recurso para toda la sociedad

El Gran Canciller del Pontificio Instituto Teológico para las Ciencias del Matrimonio y la Familia llama a relanzar la pastoral familiar bajo el signo de la participación de los laicos. El prelado subraya que la fuerza de los lazos familiares está relacionada con la fuerza del tejido social: "Reflexionar sobre la familia significa hablar del destino mismo de la humanidad".

Marco Guerra - Ciudad del Vaticano

"Impulsar la pastoral familiar, redescubrir la familia como recurso para toda la sociedad y reflexionar sobre la esterilidad de generación". Son muchas las intenciones que indica Monseñor Vincenzo Paglia, Gran Canciller del Pontificio Instituto Teológico para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia Juan Pablo II, en vista de la apertura del Año dedicado a "Familia Amoris laetitia", anunciado el último domingo de diciembre, en el Ángelus, por el Papa Francisco.

Iniciativas pastorales en todo el mundo

El Año especial, inspirado en la Exhortación Apostólica y en el amor encarnado por la Sagrada Familia, comenzará el próximo 19 de marzo, cinco años después de la publicación del Documento post-sinodal, y terminará el 26 de junio de 2022 con ocasión del X Encuentro Mundial de las Familias. El Dicasterio para los Laicos y la Familia ofrecerá herramientas de formación a las diócesis, parroquias, universidades, comunidades eclesiales y asociaciones familiares. También se organizarán simposios académicos internacionales, y ya está en línea un sitio web dedicado al año, en varios idiomas. El opúsculo elaborado por el Dicasterio Vaticano menciona varios objetivos, entre ellos hacer que "las familias sean protagonistas de la pastoral familiar" y que los jóvenes "tomen conciencia de la importancia de la formación en la verdad del amor y del don de sí mismos".

La lección de la pandemia

Esta reflexión, en la que participarán todas las comunidades católicas del mundo, se produce al final de una pandemia mundial que ha puesto de relieve el papel insustituible de la institución familiar en la acogida, el cuidado y el consuelo de todas las personas. Una lección que el mismo Monseñor Vicenzo Paglia insta a comprender:

¿Por qué se quiso dedicar a la familia precisamente el año que marcará la salida de la pandemia?

R. - El año que el Papa quiere dedicar a la familia coincide con la esperanza del fin de la pandemia con la llegada de la vacuna. De hecho, durante la pandemia, la familia, con todas sus limitaciones, demostró ser la realidad más sólida: fue capaz de consolar y acompañar a muchos en una situación tan dramática. En este sentido, hay una lección que debe ser aprendida. El drama de la pandemia nos ha enseñado que nadie se salva solo y que todos nos necesitamos, empezando por la familia. Esta experiencia, por su carácter dramático, es una gran lección que nos ayuda a comprender mejor el valor de la familia tanto para la Iglesia como para la sociedad.

La reflexión sobre la familia comenzará a partir de la Exhortación Amoris laetitia. ¿Cuáles son los frutos de este documento?

R.- Creo que en este año estamos llamados a profundizar un poco más en los temas propuestos por la Exhortación Apostólica. El Instituto Pontificio Juan Pablo II tiene la intención de promover una encuesta para recoger lo que se ha hecho en las Iglesias locales desde Amoris laetitia. En estos cinco años han habido muchas iniciativas en las Iglesias locales que han vuelto a proponer a la familia como lugar de vida cristiana. Pero no es suficiente con ver lo que se ha hecho. Es indispensable dar un impulso mucho más fuerte a toda la pastoral familiar, entendida como un lugar que debe abrazar toda la pastoral. En resumen, lo que se pide es que todo el trabajo pastoral se convierta en "familiar". Cuando la Iglesia habla de la familia, habla de sí misma.

El Papa recordó que el Hijo de Dios quiso tener necesidad, como todos los niños, del calor de una familia y que la familia de Nazaret es un modelo para todas las familias del mundo. ¿El ideal evangélico de la Sagrada Familia sigue siendo un marco fundamental para todos los cristianos?

R. - En Amoris laetitia el Papa subraya el ideal de la familia querida por Dios al principio de la creación. El tema central es el pacto entre el hombre y la mujer. El hombre y la mujer, juntos - tanto en la familia como en toda la sociedad y la Iglesia - están llamados tanto al cuidado de la creación como a la responsabilidad de las generaciones.

Lamentablemente, esta perspectiva requiere una mayor reflexión tanto a nivel teológico como pastoral. En resumen: se necesita una "teología de la familia". El Instituto Juan Pablo II ha puesto en marcha esta perspectiva teológica que requiere el desarrollo de una reflexión sobre las múltiples articulaciones de los lazos familiares, desde los de paternidad, maternidad, fraternidad, relaciones sociales, responsabilidades mutuas, etc. En resumen, una reflexión que se dirige tanto al lado teológico como al de las ciencias humanas, sin olvidar, obviamente, el lado moral.

La familia, con su primacía educativa, es a la vez un lugar fundamental para la transmisión de la fe y un gimnasio para la convivencia, el encuentro y la difusión de estímulos positivos. ¿En resumen, es el motor de toda sociedad que contribuye al bien común?

R. - Absolutamente. La Iglesia, con su reflejo y acción en la familia, presta un precioso servicio a la sociedad. La cultura contemporánea también vaga en la incertidumbre: el debilitamiento de la familia está correlacionado con el debilitamiento de la sociedad. Una sociedad des- familiarizada conduce al desmoronamiento de ese "nosotros" que es la base de toda sociedad. No es casualidad que hoy hablemos del "colapso del nosotros" que comienza, precisamente, en la familia y se extiende a la nación y a la familia de las naciones. Hoy en día se habla de la evaporación del padre, del debilitamiento de los lazos, y está ligado a la ruptura cultural de la familia como arquitectura de lazos. Así que este es un año importante para instar a los creyentes y no creyentes por igual a redescubrir la familia como un recurso único y extraordinario para la sociedad como tal.

El Papa ha denunciado a menudo la colonización ideológica que afecta a la familia: entonces, ¿este año de reflexión servirá para reforzar el papel y la importancia de la familia a nivel cultural?

R. - Por eso subrayé cómo la debilidad de los lazos lleva al debilitamiento del "nosotros". No es casualidad que el Papa utilice el término "hermano" para indicar el vínculo universal entre todos; es un término típicamente vinculado a la perspectiva familiar.  La encíclica "Fratelli tutti" es imposible de entender sin una visión profunda de la dimensión familiar que el término implica. En este sentido creo que reflexionar sobre la familia significa hablar del destino mismo de la humanidad. Incluso en el lenguaje más secular hablamos de familia de pueblos.

¿Qué iniciativas se planean en las diócesis y parroquias? ¿Serán los creyentes llamados a ser testigos del amor familiar?

R. Las iniciativas son muchas e incluyen -con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida- no sólo un compromiso directo para explicar algunos capítulos del Documento, sino la participación de todas las Iglesias locales para reflexionar sobre los diversos capítulos de la Exhortación. Lamentablemente, sólo se prestó atención al octavo capítulo relativo a la cuestión de la comunión de los vueltos a casar y divorciados, que es sólo un aspecto de los problemas. Aquí las preguntas a reflexionar son: ¿por qué los jóvenes se casan tan poco? ¿Por qué las familias se encierran en sí mismas? ¿Por qué hay una esterilidad de generación y no sólo en la generación de niños sino también en la generación de esperanza, cultura y generosidad? Y luego está todo el tema de la dificultad de diálogo entre generaciones y el tema de los ancianos. Todas estas fronteras son urgidas a ser atravesadas por las indicaciones que el dicasterio ha dado y que cada Iglesia local debe desarrollar con hombres y mujeres de buena voluntad.

29 diciembre 2020, 16:00