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Más de 50 agencias católicas hacen un balance de la crisis en Siria e Iraq

La emergencia humanitaria, el drama de los refugiados, la fuga de los cristianos de los lugares de origen: son algunos de los temas centrales del cuarto encuentro promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral para reflexionar sobre los problemas que aquejan a las poblaciones de Siria, Iraq y de los países limítrofes

De la Oficina de Prensa de la Santa Sede

"Cada esfuerzo - pequeño o grande - hecho para fomentar el proceso de paz, es como poner un ladrillo en la construcción de una sociedad justa, que se abra a la acogida, y donde todos puedan encontrar un lugar para vivir en paz". Es el estímulo que el Papa Francisco dirigió, en un video mensaje, a los participantes en la reunión sobre la crisis humanitaria de siria e iraquí, promovida por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. A la reunión, que se ha celebrado esta tarde en modalidad online (vía Zoom), de acuerdo con las recomendaciones sanitarias para la pandemia de Covid-19, han asistido unas cincuenta organizaciones benéficas católicas, representantes de los episcopados locales e instituciones eclesiales y congregaciones religiosas que trabajan en Siria, Iraq y países vecinos, así como los nuncios apostólicos de la zona.

El  cuarto encuentro de las agencias católicas fue inaugurada por Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, quien leyó el discurso del Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, imposibilitado de asistir personalmente.

En su discurso introductorio, el Cardenal Pietro Parolin reconoce que en la región el panorama general está "caracterizado por la crisis económica, agravada por el estancamiento político o incluso por la crisis institucional y, más recientemente, por la pandemia Covid-19". Ante esta situación "de absoluta gravedad", que "suscita una grave preocupación", el purpurado anima a todos a llevar adelante "los proyectos en Iraq, Jordania y Turquía", pero pide un particular compromiso en Siria y en el Líbano. Es sobre todo Siria, asolada por casi diez años de conflicto, la que concentra las reflexiones del Secretario de Estado. "Hoy más que nunca -insiste- no debemos desatender las necesidades de la población, debemos renovar como Iglesia nuestro compromiso caritativo al lado de los más frágiles y necesitados, promoviendo también acciones innovadoras, sin olvidar la formación de nuestros trabajadores, tanto profesional como espiritual". Pero también lo es el Líbano, "golpeado por el colapso del sistema financiero, la crisis socioeconómica y la explosión del Puerto de Beirut", donde se vuelve urgente la necesidad  de "un fuerte compromiso no sólo para la reconstrucción sino también para el apoyo a las escuelas católicas y de los hospitales, dos piedras angulares de la presencia cristiana en el país y en toda la región".

Las cuatro sesiones del encuentro -situación política y diplomática; la Iglesia en Siria e Iraq; la cuestión del retorno y migrantes y desplazados; y los organismos católicos: de la emergencia al desarrollo- estuvieron marcadas por discursos y debates.

La primera fue inaugurada por Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, quien esbozó un resumen de la situación socio-política en Oriente Medio, con especial atención a Iraq, a Siria, al Líbano, a la Turquía y a Jordania. Ante las "tensiones y conflictos" que atraviesan la región, el prelado expresó la esperanza de que los "recientes acuerdos de Abrahán" puedan favorecer "una mayor estabilidad"; y que los diversos retos en el campo, "desde los humanitarios hasta los políticos", se afronten "con sinceridad y coraje". "Cada vez que las diócesis, las parroquias, las asociaciones, los voluntarios o los individuos trabajan para apoyar a quien está abandonado o necesitado", concluyó Monseñor Paul Richard Gallagher, asegurando el constante compromiso de la Santa Sede a favor de la paz, "el Evangelio adquiere una nueva fuerza de atracción". En este contexto, el Cardenal Mario Zenari, Nuncio Apostólico en Siria, ofreció una vez más su testimonio personal sobre las consecuencias humanas y materiales de la crisis del país, un drama que, según fuentes de las Naciones Unidas, sigue afectando a 11 millones de personas que necesitan asistencia.

La situación de las comunidades cristianas que residen en los países afectados por la guerra fue el centro del discurso del Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. Ante la "herida" de la emigración, que afecta sobre todo a los jóvenes, el purpurado expresó su deseo de que se haga todo lo posible para evitar un "Oriente Medio monocromo que no refleje en absoluto su rica realidad humana e histórica". En esta vasta región hay hombres y mujeres que desean "regresar a su propia tierra" para "volver a construir sus sueños", incluso logrando aprovechar las posibles oportunidades de las crisis en curso. "Los cristianos están llamados, como todos los ciudadanos", añadió el Cardenal Leonardo Sandri, "a contribuir al nacimiento de una nueva Siria, un nuevo Iraq según su propia identidad enunciada en los principios de la no violencia, el diálogo, el respeto de la dignidad humana, los derechos humanos y las libertades fundamentales, el pluralismo, la democracia, la ciudadanía, el estado de derecho, la separación entre religión y Estado". El tema de los migrantes y las personas desplazadas fue abordado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi.

La reunión fue clausurada por el Cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y el Secretario General de Caritas Internationalis, Aloysius John, que reflexionaron sobre el papel de las agencias católicas y cómo pueden promover la transición de la fase de emergencia a la del desarrollo integral. El cardenal subrayó que "es necesario dar a las personas un signo de esperanza concreta, para que puedan regresar a sus países y vivir en seguridad". Por su parte, el Secretario General de Caritas Internationalis describió la ayuda material que la organización ofrece "para apoyar, acompañar y defender" a las "víctimas inocentes" de los conflictos, especialmente a "un gran número de minorías cristianas que son las más vulnerables". Un compromiso que no se limita a una simple respuesta a la emergencia, sino que es también un acompañamiento hacia el futuro, hacia la autonomía y una vida digna. Caritas Internationalis presentó tres propuestas: el levantamiento inmediato de las sanciones para aliviar el sufrimiento de la población local y permitir que las organizaciones humanitarias respondan a las urgentes necesidades relacionadas con la proximidad del invierno y la pandemia de Covid-19; un aumento de los recursos financieros a destinar a los programas de ayuda para reconstruir el tejido social y responder a las necesidades de las comunidades locales; un mayor apoyo a los programas de las organizaciones de la sociedad civil destinados a prestar ayuda humanitaria y a promover la rehabilitación y el desarrollo.

 

 

10 diciembre 2020, 19:40