Buscar

Vatican News
Foto de archivo Foto de archivo  (ANSA)

Jurkovič: necesario un esfuerzo global para un mundo más seguro

El Observador de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra pide la adhesión universal a la Convención sobre Municiones en Racimo.

Isabella Piro - Ciudad del Vaticano

"Prevenir las consecuencias devastadoras de las municiones en racimo": éste fue el llamamiento que hizo ayer Monseñor Ivan Jurkovič, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra, al intervenir en la Segunda Conferencia de Revisión de la Convención sobre Municiones en Racimo, celebrada en modo virtual. "Como uno de los primeros Estados en ratificar esta Convención - dijo el prelado - la Santa Sede sigue plenamente comprometida con su aplicación y ha seguido alentando a otros Estados a reafirmar el valor preeminente e intrínseco de la dignidad humana y la centralidad de la persona humana". Expresando, pues, su pesar por no haberse alcanzado aún el objetivo de 130 Estados signatarios, fijado hace cinco años, el observador subrayó que "es aún más lamentable y preocupante que las municiones en racimo sigan utilizándose en algunos conflictos, causando nuevas víctimas".

Invertir en el desarme

Por consiguiente, es fundamental el llamamiento del Observador para que la comunidad internacional actúe con urgencia a fin de aplicar la Convención de manera universal, porque "cuanto más invirtamos en el desarme, menos tendremos que gastar en la asistencia humanitaria" de las víctimas. "La Santa Sede -concluyó Monseñor Jurkovič- renueva su llamamiento a todos los Estados que no son partes en la Convención" para que "participen en los esfuerzos mundiales para construir juntos un mundo más seguro", porque "se lo debemos a las demasiadas víctimas del pasado y a las posibles víctimas" del futuro, "cuyas vidas podemos proteger aplicando plenamente la Convención".

Migrantes: los intereses económicos no prevalgan sobre la dignidad humana

Hoy, en cambio, el arzobispo Jurkovič intervino en el 111º período de sesiones del Consejo de la Organización Internacional para las Migraciones: reiterando, en primer lugar, que "la migración ha sido un fenómeno natural y una realidad humana desde tiempos inmemoriales", el prelado señaló, no obstante, que su expansión requiere "un enfoque más decidido para mejorar su gestión". "Es lamentable", dijo, "que si bien la fuerza de trabajo de los migrantes tiene una gran demanda, a menudo son rechazados y sometidos a actitudes de utilitarismo por muchas personas dentro de las sociedades que los reciben". Y esta "triste realidad" es "una contradicción evidente afirmó Monseñor Jurkovič- que surge de poner los intereses económicos por encima de los intereses de la persona humana" y que, en tiempos de la pandemia de Covid-19, es aún más evidente porque "muchos de los trabajadores esenciales más afectados eran migrantes".

Proteger a los niños y asegurar la atención sanitaria

El Observador Permanente también examinó tres puntos: los niños migrantes, el acceso a la atención médica y los desplazados internos. Con respecto al primer tema, Monseñor Jurkovič advirtió de los muchos riesgos y abusos que enfrentan los niños migrantes, a menudo no acompañados o separados de sus familias, cuando, en cambio, "todos los niños tienen necesidades y derechos individuales incluso cuando atraviesan las fronteras". Por esta razón, la Santa Sede "insta a que todas las políticas conexas den prioridad a sus intereses en todo momento y en todas las etapas". En cuanto al acceso a la atención de la salud, el prelado recordó que ésta "constituye un pilar fundamental para el desarrollo humano integral", por lo que es lamentable que "en medio de una pandemia, muchos migrantes se hayan vuelto aún más vulnerables", tanto por "el acceso desigual a una atención médica adecuada" como porque "las personas que se encuentran en situación irregular, por temor a ser detenidas o deportadas, a menudo dudan en solicitar atención médica".

La salud es un bien público, no a la instrumentalización

En cambio, el representante del Vaticano reiteró que "la salud es un bien público y nunca debe ser explotado política o ideológicamente"; más bien, debe ser "accesible y asequible para todos, especialmente para las personas más vulnerables, como los migrantes", gracias a "leyes, políticas y prácticas no discriminatorias y amplias, firmemente arraigadas en la dignidad intrínseca de la vida humana en todas sus etapas, es decir, desde la concepción hasta la muerte natural".

Los desplazados internos: la cooperación es urgente

En cuanto a las personas desplazadas internamente, el Observador Permanente exhortó a la comunidad internacional "a una cooperación genuina" que "se necesita con urgencia". " A este respecto -explicó- la Santa Sede desea alentar a los Estados a que diseñen un sistema más claro de responsabilidad respecto de las personas desplazadas internamente, que garantice una protección eficaz, logre soluciones duraderas y salve vidas". "Es esencial -añadió Monseñor Jurkovič- que todos los pueblos, independientemente de su condición migratoria, puedan permanecer en sus hogares en paz y seguridad, sin la amenaza de verse obligados a desplazarse dentro o a través de las fronteras" y para ello "es esencial la colaboración con organizaciones y comunidades religiosas".

La migración concierne al presente y al futuro de las sociedades

Del prelado también un recordatorio sobre la importancia de la integración de los migrantes, puesto que pueden hacer "una contribución significativa a nuestras sociedades, culturas y economía", respetando "la cultura y los valores del nuevo país" que los acoge. "El debate sobre la migración no sólo concierne a los migrantes -concluyó el Observador Permanente- sino que nos concierne a todos, así como al presente y al futuro de nuestras sociedades".

26 noviembre 2020, 14:43