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Covid19. Dicasterio para Educación Católica cercano a escuelas y universidades

La Congregación para la Educación Católica desea expresar la propia cercanía y la voluntad de ánimo a todas las escuelas católicas, las facultades eclesiásticas y las universidades católicas por la gran labor que están realizando garantizando el desarrollo de las actividades escolares y académicas a través de la modalidad a distancia asegurando la continuidad de los estudios.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

En un comunicado, la Congregación para la Educación Católica desea expresar la propia cercanía y la voluntad de ánimo a todas las escuelas católicas, las facultades eclesiásticas y las universidades católicas; en particular, da las gracias a los directores, los rectores, los presidentes, los decanos, los docentes y al personal administrativo y de servicio que en estos meses están gestionando la grave fatiga, garantizando el desarrollo de las actividades escolares y académicas, a través de la modalidad a distancia para asegurar la continuidad y la “regular” conclusión del año académico en curso, como fue indicado en la Nota de la Congregación, relacionada con los exámenes y pruebas equivalentes en las Instituciones Académica Eclesiásticas (12 de marzo de 2020).

La Unesco y la agenda Education 2030

En el comunicado firmado por el cardenal Giuseppe Versaldi, y el Prefecto, Angelo Vincenzo Zani, secretario,  se lee que también la UNESCO,  teniendo en consideración en estos días las intervenciones necesarias para afrontar la grave situación de emergencia, ha retomado uno de los objetivos de la Agenda Education 2030, donde se pide “concebir sistemas educativos más resilientes y más reactivos a los conflictos, a los desórdenes sociales y a los riesgos naturales, de modo que la educación continúe funcionando en medio de situaciones de urgencia, durante los conflictos y en los períodos que a ellos se subsiguen”. Desgraciadamente, afirma el dicasterio, este evento repentino no ha concedido el tiempo para una “adecuada preparación en todas las instituciones”, de modo que se garantice la continuidad de las clases o se introduzcan las transformaciones necesarias para la educación a distancia.

El difícil trabajo desde casa

La Congregación, en su comunicado expresa que esta crisis producida por la pandemia ha creado una emergencia grave no solo en las instituciones escolares y académicas, sino que también ha afectado directamente a las familias, las cuales, mientras desarrollan su propia labor, “deben adaptarse a la necesidad de acompañar a los hijos que estudian en casa” y no todas están dotadas de los relativos instrumentos informáticos y preparadas para afrontar la presencia continua de los hijos en casa.

Ante esta serie de problemáticas, de la cual la primera es la salud y todas las precauciones que se adoptan para preservarla, el dicasterio afirma que se requiere ante todo responder a las exigencias inmediatas para concluir regularmente el año académico en curso. Pero, al mismo tiempo, se lee, es necesario considerar el hecho de que la situación actual podría prolongarse y que, por lo tanto, hay que organizarse para el futuro y saber discernir las oportunidades que esta crisis nos ofrece.

Seguir disposiciones de Ministerios de educación

La Congregación para la Educación Católica, invita a todos los institutos católicos, a permanecer atentos a cuanto los Ministerios competentes para las escuelas y para las universidades disponen para las instituciones educativas de cada país, “pedimos a todos el acompañamiento y la seguridad de los niños y jóvenes, y afrontar con paciencia y con inteligencia y activa colaboración este momento especial por el tiempo que será necesario”. Esta crisis, se afirma, puede llegar a ser una ocasión para que las instituciones académicas católicas en todo el mundo confirmen el testimonio de la propia identidad y misión como comunidad de fe y de caridad.

Por último, expresa el “deseo pascual a todos”:  renovar nuestra fe en el misterio-realidad de la resurrección del Hijo de Dios que da sentido e ilumina cada cosa. Esto nos impulsa, se lee en el comunicado, a abrir nuestro corazón y nuestra mente a Dios y a los hermanos con fuerza y determinación, y a invertir nuestros talentos en este “tiempo presente”. Sí, porque “al creyente no se le pide vivir una espiritualidad desencarnada y abstracta, sino adherirse a la realidad, la cual necesita ser invadida de luz, fraternidad, alegría y paz”, se lee por último.

08 abril 2020, 16:41