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El documento de la Pontificia Comisión Bíblica aborda la doble dimensión del hombre: frágil, hecho de polvo, pero animado por el propio aliento divino. El documento de la Pontificia Comisión Bíblica aborda la doble dimensión del hombre: frágil, hecho de polvo, pero animado por el propio aliento divino. 

¿Quién es el hombre? La respuesta de la Biblia explicada por los teólogos del Papa

La Pontificia Comisión Bíblica publica un estudio sistemático sobre la visión antropológica de la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El jesuita, padre Pietro Bovati, asegura que en el texto sagrado están los principios para reflexionar sobre las grandes cuestiones contemporáneas.

Alessandro De Carolis - Ciudad del Vaticano

Padre Pietro Bovati, ¿cómo nació este documento, que podríamos definir también como una investigación sobre el hombre, su naturaleza, tal como se presenta en la Biblia?

El punto de partida es remoto y se remonta también a la pregunta que viene del Vaticano II, en particular en la Gaudium et spes sobre la relación de la Iglesia con el mundo, donde se cuestiona precisamente acerca de la sociedad, la realidad del hombre y se ve emerger esta pregunta fundamental sobre el sentido de la vida, sobre qué es la historia de los hombres, sobre qué es en realidad esta criatura de Dios que está hecha a su imagen y tiene un destino -esperemos- maravilloso. Esta pregunta, que es antigua, ha tomado hoy en día las dimensiones de un cuestionamiento muy agudo. Son los cuestionamientos sobre el sentido del origen, sobre cómo actúa el hombre, sobre cuáles son sus valores, sobre cuál es su destino. El Papa ha querido que este tema se aborde precisamente a partir de la Escritura, que es el fundamento y el alma de toda la reflexión cristiana. En la base, entonces, hay una pregunta: ¿qué es el hombre? Esta pregunta recorre toda la Biblia como un itinerario. Se necesita una sabia comprensión para entender todos los diversos aspectos de la dimensión del hombre, y no para concentrarse solo en un aspecto en particular. Es necesario dejarse guiar por la Escritura, por sus textos fundamentales que están en Génesis 1,3; y luego progresivamente la Biblia, a través de las diversas dimensiones, sapiencial, profética, evangélica, la Escritura enseña al hombre la verdad acerca del hombre. Esto con una metodología de teología bíblica que no responde a todas las preguntas, pero que en cierto sentido da los principios fundamentales para un discernimiento del sentido del hombre en la historia.

El estudio se divide en cuatro capítulos en los que se abordan cuatro cuestiones específicas. ¿Podemos resumir cuáles son?

El primer capítulo se refiere a la concepción del ser humano como “creado por Dios”, con dos componentes: el del polvo, es decir, que el hombre está hecho de polvo y, por tanto, una dimensión de fragilidad y mortalidad inscrita en su propia constitución. Pero, al mismo tiempo, con una dote espiritual excepcional que se llama el aliento de Dios. Así que en el documento se desarrolla cómo la Escritura habla de estos dos aspectos: la fragilidad del hombre, de su debilidad, de su miedo a morir. Y luego también de su extraordinaria cualidad de persona semejante a Dios, dotada del aliento de Dios, capaz de profecía, de sabiduría y de tener dentro de sí mismo un principio de inmortalidad. Este es el primer capítulo.

Si el primer capítulo indaga sobre el hombre-criatura, el segundo explora al hombre en relación a la Creación...

El Génesis dice que el hombre es puesto en el jardín. Por lo tanto, aquí abordamos en primer lugar las cuestiones de la nutrición, porque el jardín es el lugar donde el hombre se nutre. Incluso en los tiempos modernos, la nutrición es una cuestión antropológica muy importante, tanto por la falta de alimentos como porque los alimentos de hoy tienen componentes de cada vez mejor calidad. Luego está el tema del trabajo, porque el hombre es colocado en el jardín para trabajar. ¿Qué significa eso? ¿Qué valor tiene el trabajo en la historia de los hombres? Y finalmente, es puesto en contacto con los animales y, por lo tanto, con todo el cuidado de la Creación, como una dimensión de la responsabilidad del hombre.

El tercero es uno de los capítulos que trata de cuestiones relacionadas con temas “sensibles” y actualmente muy debatidos…

El tercer capítulo, el más complejo, se refiere a la realidad antropológica relacional. En particular, Dios ha puesto al hombre en el jardín y lo ha creado como hombre y como mujer, la relación fundamental de amor que acontece y de la que nacen los hijos y, por lo tanto, la relación que se establece entre padres e hijos, luego los hermanos: la relación fraterna. Estas tres dimensiones del amor -el amor conyugal, el amor paterno y filial, y luego el amor fraterno- constituyen, en cierto sentido, el designio que Dios quiere para los hombres y el desafío de la historia para que esto se haga realidad. Es lógico que en este capítulo haya temas muy importantes como el matrimonio, la sexualidad, pero también el tema de la guerra, la violencia y el tema de la relación entre padres e hijos que hoy parece muy problemático. ¿Qué dice la Biblia sobre esto? Esto me parece una contribución de gran importancia y sin duda muy esperada. Es también uno de los puntos en los que, cuando se nos pidió que habláramos de ello, nuestros superiores habían insistido más.

Dios crea al hombre y le da una dirección, y la Biblia es la historia y el símbolo de esta relación que es a la vez emocionante y sufrida a lo largo del tiempo. ¿Cómo lo han analizado?

En el cuarto capítulo hablamos del hombre que está sujeto a la ley, que tiene un deber que cumplir, una obediencia que seguir. El documento muestra cómo la Escritura habla de su fragilidad en su dificultad para obedecer el mandato de Dios, con las trágicas consecuencias de la desobediencia que se traduce en aridez, muerte, dolor. ¿Cómo interviene Dios en esta historia? Con su proceso salvífico, de tal manera de dar a este panorama, a esta parábola de la vida del hombre, un carácter no negativo sino el triunfo de la gracia, del perdón y de la salvación. De modo que la historia no sea una historia de miseria humana, sino la historia de la gloria de Dios en el hombre.

El documento también responde a temáticas específicas que hoy son de actualidad, pero que no lo eran en el momento en que se escribió la Biblia. Pienso, por ejemplo, al tema del género... 

Nos parece que hemos respondido precisamente a lo que la Iglesia nos pide, es decir, no decir cosas que no son lo que la Biblia nos presenta. Así que acordamos tratar los temas respetando el nivel de información que tenemos a partir de la Escritura. Hay preguntas que la gente se hace hoy que no encuentran una respuesta inmediata y precisa en la Escritura, porque las situaciones culturales de los tiempos antiguos no son las nuestras. Así que formulamos, incluso en estas cuestiones, algunos principios, como la importancia de la diferencia que se inscribe en la creación misma, como elemento para comprender el designio de Dios incluso en relación con cada criatura individual. Esto como un principio que puede ayudar, quizás, a otras disciplinas teológicas, psicológicas, pastorales a desarrollarlas entonces de una manera apropiada teniendo en cuenta las circunstancias, las culturas, las reflexiones que hoy también provienen del mundo sapiencial. Por tanto, la Biblia ofrece algunos principios, algunas indicaciones útiles para una reflexión que, sin embargo, se confía también a otros intérpretes del pensamiento cristiano, como teólogos, moralistas, pastores, para poder responder más adecuadamente a la pregunta que el hombre dirige en todo caso a la Iglesia.

Además de estudiar la Biblia, ¿su trabajo ha sido guiado por el Magisterio de los Papas?

Hemos tenido en cuenta -como es lógico- toda la tradición cristiana, porque ningún pensamiento nace de la nada. Al mismo tiempo, hemos querido hacer un trabajo en cierto modo preliminar, es decir, mostrar lo que la Escritura dice realmente. Es un trabajo que hasta ahora nunca se había hecho, porque el teólogo suele citar aquí y allá algún texto que considera útil e importante para su argumentación. En cambio, nosotros hemos querido hacer un trabajo sistemático, para ofrecer así un camino de lo que la Biblia dice sobre toda la complejidad del ser humano. Al ofrecer este camino al teólogo, sugerimos no tomar la Escritura como un repertorio de afirmaciones aisladas, sino de tener en cuenta el valor de las afirmaciones individuales en su contexto fundamental, desde la primera página de la Escritura hasta la última, que es el Apocalipsis. Sin esta complejidad, sin esta atención a la complejidad de los problemas tal como los presenta la Biblia, ni siquiera el discurso del Magisterio hubiese sido de ayuda.

En otras palabras, el Magisterio de los Papas refiere a la Biblia y la Biblia ilumina el Magisterio…

Es el círculo hermenéutico: partimos de la conciencia de fe de la Iglesia que hemos asimilado a través de nuestra educación cristiana, y, sin embargo, al mismo tiempo invitamos a los mismos pensadores a encontrar una fuente, un estímulo, una provocación para pensar precisamente a partir de los textos bíblicos en su calidad, en primer lugar como relato, para luego encontrar una teología narrativa y luego simbólica. Esto, porque el símbolo puede parecer menos preciso que el concepto, pero tiene en sí mismo un potencial de sentido que también puede inspirar nuevos pensamientos y hacer progresar la comprensión de la fe según lo que Dios nos pide en nuestro tiempo.

¿Podemos decir que en este tratamiento sistemático encontramos la mayor originalidad del documento?

Creo que sí, porque no solo hemos tratado de aclarar algunos puntos y quizás dar una interpretación un poco más madura, más compleja incluso de algunos textos bíblicos. La originalidad radica en el itinerario, en ofrecer a los teólogos, a los implicados en la transmisión de la fe, una comprensión del hombre más compleja, más orgánica, más conforme a nuestra tradición bíblica, sin sobreponer inmediatamente concepciones que creemos consolidadas, pero que también pueden ser vistas, a la luz de la Palabra de Dios, como una de las posibles maneras de entender el misterio de Dios. Hay aspectos que son simplemente culturales, es decir, que dependen de los momentos históricos en los que se vive. Pero, ¿cuál es la verdad? ¿Cuál es la verdad del hombre? La Biblia da algunas indicaciones que deben ser consideradas absolutamente fundamentales para todos.

16 diciembre 2019, 14:30