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Francisco a B’nai B’rith: ¡Sigamos adelante juntos, sobre la base de valores espirituales compartidos!

El Santo Padre se encontró con una delegación de B’nai B’rith International, una instancia que lo llenó de alegría luego de dos años que muchas visitas fueron suspendidas debido a la pandemia. “Vuestra institución, en cambio, tiene una larga historia de contactos con la Santa Sede, desde la publicación de la Declaración Conciliar Nostra Aetate”, aseguró Francisco.

Vatican News

“Me gustaría decir una cosa para empezar: me disculpo por el retraso. ¿Qué ha pasado? Tuve que hacer la terapia, la fisioterapia, y la oficina de protocolo y los médicos no se pusieron de acuerdo y hubo una confusión de horarios. Discúlpenme, por favor. Se los pido”.

Con estas sencillas y espontáneas palabras Francisco introdujo su discurso a la delegación de B’nai B’rith International, que fue recibida en la mañana de este lunes 30 de mayo. Esta institución de la colectividad judía se presenta como un “líder nacional y mundial en la promoción de los derechos humanos”, según la descripción disponible en su sitio web.

Durante todo este tiempo, les dijo el Obispo de Roma, se han dedicado a la labor humanitaria. “Las personas necesitadas tienen derecho a la ayuda y la solidaridad de la comunidad que las rodea, tienen derecho sobre todo a la esperanza”, agregó.

“Ayudar a los últimos, a los pobres, a los enfermos: es la forma más concreta de promover una mayor fraternidad. En efecto, pensando en tantos conflictos y extremismos peligrosos, que ponen en peligro la seguridad de todos, hay que observar que a menudo el mayor factor de riesgo es la pobreza material, educativa y espiritual, que se convierte en terreno fértil para alimentar el odio, la ira, la frustración y el radicalismo”.

Y si el deber de ocuparse de ellos concierne a todos, prosiguió Francisco, se aplica aún más a nosotros, judíos y cristianos: para nosotros, ayudar a los necesitados significa también poner en práctica la voluntad del Altísimo, que, como dice el Salmo, "protege al extranjero, sostiene al huérfano y a la viuda" (Sal 146,9), es decir, se ocupa de las categorías sociales más débiles, de las personas más marginadas.

Francisco recordó que vivimos en una época en la que la paz está amenazada en muchas partes del mundo y citó, como ejemplos, las perspectivas particularistas y nacionalistas, impulsadas por intereses egoístas y el afán de lucro, que “parecen querer imponerse cada vez más”. Pero esto, acotó el Papa, aumenta el riesgo de que, al final, solo se pierda y se pisotee la dignidad humana.

“Para evitar la escalada del mal, es importante recordar el pasado, recordar las guerras, recordar la Shoah y tantas otras atrocidades”, puntualizó.

“¿Dónde está tu hermano?”

Francisco se refirió a “la memoria espiritual común”, atestiguada en las páginas de la Sagrada Escritura, nos lleva al primer acto de violencia, a Caín matando a su hermano Abel. "Entonces el Señor dijo a Caín: "¿Dónde está Abel, tu hermano?". Él respondió: "No lo sé". ¿Soy yo el guardián de mi hermano?" (Gn 4,9). Caín, explicó el Papa, niega conocer el paradero del hermano que acaba de matar con sus propias manos, no se preocupa por él: la violencia siempre tiene como compañeros la mentira y la indiferencia.

¿Dónde está tu hermano? Dejémonos provocar por esta pregunta, repitámonosla a menudo. "No podemos sustituir el sueño divino de un mundo de hermanos por un mundo de hijos únicos, violentos e indiferentes", dijo.

Frente a la violencia, frente a la indiferencia, las páginas sagradas nos devuelven al rostro del hermano, al "desafío del tú". La fidelidad a lo que somos, a nuestra humanidad, se mide aquí: se mide en la fraternidad, se mide en el rostro del otro.

En este sentido, observó el Sucesor de Pedro, llaman la atención en la Biblia las grandes preguntas que el Todopoderoso hace a la humanidad desde el principio. Si a Caín le preguntó: "¿Dónde está tu hermano?", a Adán le preguntó: "¿Dónde estás tú?" (Gn 3,9). Los paraderos se conectan: uno no puede encontrarse a sí mismo sin buscar al hermano, uno no puede encontrar al Eterno sin abrazar al prójimo.

La importancia de ayudarse mutuamente, como hermanos

“En esto es bueno que nos ayudemos, porque en cada uno de nosotros, en cada tradición cristiana, así como en cada sociedad humana, siempre existe el riesgo de albergar rencores y alimentar contenciones contra otros, y de hacerlo en nombre de principios absolutos e incluso sagrados”.

Según Francisco, es la tentación mentirosa de la violencia, es el mal agazapado a la puerta del corazón (cf. Gn 4,7). Es el engaño, continuó el Papa, según el cual la violencia y la guerra resuelven las disputas. En cambio, la violencia siempre genera más violencia, las armas producen muerte y la guerra nunca es la solución sino un problema.

La lógica del Cielo: romper el ciclo de la violencia, la espiral del odio

El Pontífice enfatizó la necesidad de empezar a proteger al otro, a todos los otros. “Les deseo que sigan con esta intención, que sigan protegiendo a vuestras hermanas y hermanos, especialmente a los más frágiles y a los olvidados. Podemos hacerlo juntos: podemos trabajar por los más pequeños, por la paz, por la justicia, por la protección de la creación”, aseveró Francisco.

Al final de su alocución, el Santo Padre manifestó que siempre le ha tocado promover y profundizar en el diálogo judeo-católico, pues, cuando era niño, tuvo compañeros judíos en la escuela; “un diálogo hecho de rostros que se encuentran, de gestos concretos de fraternidad”.

Sigamos adelante juntos, sobre la base de valores espirituales compartidos, para defender la dignidad humana contra toda violencia, para buscar la paz. Que el Todopoderoso nos bendiga, para que nuestra amistad crezca y trabajemos juntos por el bien común. ¡Gracias, shalom!

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30 mayo 2022, 11:17