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Entrega del libro al Papa por parte de Monseñor Claudio Giuliodori Entrega del libro al Papa por parte de Monseñor Claudio Giuliodori   (Vatican Media)

Universidad Católica: La eficacia de la alianza entre fe y ciencia

Al margen de la audiencia general de este miércoles, monseñor Claudio Giuliodori, asistente eclesiástico general de este Ateneo, entregó al Papa el libro del que es editor y del que Francisco escribió el prefacio. La obra recoge el Magisterio de los Pontífices y de los obispos italianos dirigido, a lo largo de un siglo, a esta alta casa de estudios fundada por el padre Agostino Gemelli

Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano

La publicación del tercer volumen de la historia de la Universidad, titulado: "El Magisterio de la Iglesia para la Universidad Católica del Sagrado Corazón", se enmarca en las celebraciones del centenario del nacimiento de la institución académica, acaecido el 7 de diciembre de 1921. Una ocasión que, como señala el Papa Francisco en el Prefacio, ofrece "la posibilidad de experimentar en primera persona lo fecunda y preciosa que es la obra educativa de la Iglesia". En particular, en el texto se da testimonio de la gran atención que la Iglesia ha prestado a esta institución, acompañándola desde su inicio con palabras y gestos "de apoyo y aliento, de guía y orientación, de estímulo cultural e impulso evangélico". El Papa Francisco escribe:

“La amplitud y la calidad de las enseñanzas muestran la relevancia de la misión educativa para la Iglesia, especialmente el compromiso que se profesa por una alta formación científica y profesional en todos los campos del saber y de la actividad humana, formación que permite a los jóvenes poner en valor los dones recibidos y aportar su contribución al bien común”

Presencia pública del pensamiento cristiano

La cercanía entre la Iglesia y la Universidad del Sagrado Corazón fue ciertamente dictada por razones históricas, observa Francisco, pero en esta relación privilegiada se puede leer también la prefiguración de lo que surgiría del Concilio Vaticano II y el Papa cita un parágrafo de la Declaración sobre la educación cristiana Gravissimum educationis que dice:

De esta forma, ha de hacerse como pública, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior y que los alumnos de estos institutos se formen hombres prestigiosos por su doctrina, preparados para el desempeño de las funciones más importantes en la sociedad y testigos de la fe en el mundo

Palestra de pensamiento y de santidad

El Papa describe la Universidad Católica como "una verdadera palestra de elaboración cultural, de formación cristiana y de caminos de santidad" y a este respecto recuerda en particular a su inspirador, el beato Giuseppe Toniolo, a la cofundadora Armida Barelli, al venerable Giuseppe Lazzati y a los siervos de Dios Ludovico Necchi y Giulio Salvadori. Además, Francisco escribe:

“La historia de la ‘Católica’ es un ejemplo luminoso de lo eficaz y fructífera que es la alianza entre la fe y la ciencia, la teología y el conocimiento, la dimensión espiritual y la racionalidad. A través de los textos recogidos en este volumen podemos apreciar un Magisterio variado, que se ha expresado no tanto como garante doctrinal de la fe, sino como fermento de la búsqueda de la verdad y de la promoción del diálogo con todos y en todos los campos del saber, para contribuir al desarrollo pleno e integral de la humanidad”

Una historia para recordar

El Papa define la historia de la Universidad Católica en Italia como algo "extraordinario y prodigioso", y con un sentimiento de gratitud escribe:

Fundada en el convulso período entre la primera y la segunda guerra mundial, con la oposición de muchos bandos y siempre lidiando con enormes dificultades económicas u organizativas, ha sido capaz de superar todos los obstáculos y ampliar progresivamente el alcance de su acción educativa y cultural, hasta convertirse en una de las universidades católicas más importantes de Europa y del mundo.

“Es una historia que hay que recordar, sobre todo para expresar la gratitud al Señor y a todos los que, empezando por los fundadores, se han esforzado por hacer de ella un faro luminoso capaz de garantizar la educación cristiana y una presencia cualificada de los católicos en la sociedad”

Integrar los conocimientos tradicionales en el presente

Según Francisco, se trata de un patrimonio que hay que preservar, para mirar los desafíos del presente y del futuro con valor y espíritu profético. Las instituciones académicas son la "frontera avanzada de la misión de la Iglesia" y, recordando lo escrito en la Exhortación Apostólica postsinodal Christus vivit y en la Constitución Apostólica Veritatis gaudium, indica algunas formas concretas de fomentar las escuelas y universidades "en salida". Entre ellas: "La experiencia del kerigma, el diálogo a todos los niveles, el carácter interdisciplinario y trans-disciplinario, la promoción de una cultura del encuentro, la necesidad urgente de "trabajar en red" y la opción por los últimos". Aunque esto no es suficiente, puesto que, en segundo lugar:

“Es fundamental, y es una tarea específica de las instituciones académicas católicas, desarrollar una nueva epistemología, que permita integrar el conocimiento tradicional y la antropología personalista con las exigencias del conocimiento contemporáneo y con las innovaciones en los diversos campos científicos: desde la neurociencia hasta la comunicación digital, desde el enfoque cuántico y sistémico hasta un uso sabio y equilibrado de la inteligencia artificial”

Medirse constantemente con la realidad

La responsabilidad de las universidades, señala el Papa, va más allá de la educación del individuo para ver las necesidades de toda la humanidad. Se inscriben plenamente en el Pacto educativo global porque están orientadas a formar "a quienes están llamados a medirse con las inéditas y, en muchos sentidos, dramáticas situaciones críticas de nuestro tiempo". Y, por tanto, a "promover una economía inclusiva", a "fomentar un desarrollo sostenible que respete nuestra casa común", a hacer que crezca "una sociedad más fraternal y solidaria". Para ello, dice Francisco, es indispensable superar un estudio aséptico y abstracto para "medirse constantemente con la realidad", teniendo siempre presente la verdad, el bien común y la caridad:

“Quisiera expresar todo esto parafraseando lo que escribí a la Pontificia Universidad Católica Argentina: ‘"No se conformen con una mesa cultural. Que su lugar de reflexión sean las fronteras. Y no caigan en la tentación de barnizarlas, perfumarlas, arreglarlas un poco y domesticarlas. También los buenos profesores y estudiantes, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, vierten aceite y vino en las heridas de los hombres”

Fidelidad a los orígenes, capacidad de innovación

El deseo que el Papa Francisco dirige a la institución académica es el de "mantener viva la memoria de todo el afecto con que la Iglesia la ha engendrado y la rica enseñanza con la que la ha hecho crecer": en la fidelidad a sus orígenes y en la renovación creativa de la oferta educativa está llamada a afrontar los retos actuales "poniendo las mejores energías al servicio de la misión de la Iglesia y de un cambio social ineludible".

24 noviembre 2021, 10:54