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Vatican News

Siete días con el Papa Francisco

La semana litúrgica inicia el domingo, la laboral convencionalmente el lunes, pero para el Papa es diverso. Para Francisco la semana, de alguna manera comienza el viernes, el día de la compasión hacia los "invisibles", el día de la misericordia, cuando sale fuera de los muros vaticanos, con destino a la periferia. Nuestro recorrido sigue desde el viernes, el ritmo diverso de una agenda donde los compromisos son organizados en base al criterio de la caridad.

Alessandro Di Bussolo y Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La semana del 24 al 30 de enero estuvo marcada por el primer Domingo de la Palabra, instituido por el Papa Francisco. Lo celebró con una misa en la Basílica de San Pedro.

En su homilía, dijo que el primer mensaje de Jesús es que Dios está cerca, se hizo hombre, que ha venido a nuestro encuentro.  Su Palabra "consuela y anima" pero también "provoca la conversión y nos libera del egoísmo".

“Empecemos con el Evangelio: dejémoslo abierto en la mesa de noche de casa, llevémoslo en el bolsillo o en el bolso, mostrémoslo en el móvil, dejemos que nos inspire cada día. Descubriremos que Dios está cerca de nosotros, que ilumina nuestra oscuridad, y que conduce nuestras vidas con amor”.   

En el Ángelus después de la misa, el Papa invitó a rezar en el 75º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, Día de la Memoria del Holocausto.     

“Estamos invitados a hacer un momento de oración y recogimiento, diciendo cada uno en el corazón: ¡Nunca más!”   

En la misa del viernes 24 de enero, memoria de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, el Santo Padre recordó que las palabras pueden hacer tanto bien pero también tanto mal, porque se puede matar fácilmente "con la lengua, con la calumnia".   De hecho, ese mismo día publicó el Mensaje para la 54ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. El tema central fue promover narraciones positivas en las familias, en la sociedad y a través de los medios y las redes.      

La tarde del sábado 25 de enero el Papa presidió las Vísperas de la Solemnidad de la Conversión de San Pablo en la Basílica que alberga los restos del Apóstol.  Francisco clausuró así la 53 Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En su homilía, el Pontífice habló de la hospitalidad hacia los más vulnerables...       

“De esta Semana de Oración nos gustaría aprender a ser más hospitalarios, en primer lugar entre nosotros los cristianos, incluso entre hermanos y hermanas de diferentes denominaciones”.   

 El martes 28 de enero en la misa en la casa de Santa Marta, el Papa se refirió a la fiesta del pueblo de Israel por el regreso del Arca de la Alianza a Jerusalén... Francisco destacó júbilo con que todo el pueblo expresó su gozo por la presencia de Dios en medio de ellos.       

“La Iglesia no irá adelante. El Evangelio no irá adelante con evangelizadores aburridos y amargados. No. Sólo ira adelante con evangelizadores alegres, llenos de vida”.    

En la audiencia general del miércoles 29 de enero, el Papa inauguró un nuevo ciclo de catequesis. El tema: las Bienaventuranzas que Jesús pronunció en su Sermón de la Montaña. Francisco destacó que este es un mensaje dirigido a toda la humanidad:

“Los animo a leer detenidamente el texto de la Bienaventuranzas y pedir a Dios la gracia para vivirlas en medio del mundo en el que nos encontramos, su vivencia nos otorgará una profunda alegría y paz. Que Dios los bendiga”.

Este jueves 30 de enero, en su homilía matutina Francisco recordó las palabras de Jesús que nos invita a no juzgar:

"La medida con que midas, serás medido. Si es una medida cristiana, siguiendo a Jesús a su manera, (con) la misma será juzgada, con mucha, mucha, mucha piedad, con mucha compasión, con mucha misericordia. Pidamos al Señor la gracia de vivir cristianamente y sobre todo de no tener miedo a la cruz, a la humillación, porque este es el camino que ha elegido para salvarnos”.

Al final de su homilía el Pontífice dijo que, si un cristiano no es capaz de cargar las humillaciones de la vida, le falta algo. Como lo hizo Jesús, que se aniquiló a sí mismo “hasta una muerte en cruz". Y justamente, afirmó el Papa, que llevar esta cruz garantiza que mi medida de vida sea cristiana.   

           

30 enero 2020, 19:00