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El Papa en Rumania: Es necesario desarrollar «el alma del pueblo»

Rumania dio la bienvenida al Papa Francisco. El avión que llevó a Francisco tocó suelo rumano a las 10.09 hora local. Tres eventos marcaron la mañana: la ceremonia de bienvenida, el encuentro con el presidente seguido por aquel con la sra. Primer Ministro y aquel con las autoridades, representantes de la sociedad civil y cuerpo diplomático. Por la tarde los eventos religiosos

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En la primera mañana del Papa Francisco en Rumania el pontífice mantuvo tres citas, en una de las cuales pronunció el primero de los discursos previstos para este Viaje Apostólico.

En el aeropuerto de Bucarest, tras ser saludado en el avión por el nuncio apostólico en Bulgaria, Mons. Miguel Maury Buendía, el Papa fue recibido por el Presidente de Rumania y su esposa al pie de las escaleras delante del avión y dos niños en traje tradicional le ofrecen flores. Una atención especial la presencia del jefe de Estado ya al pie de la escalera, que muestra lo mucho que se esperaba la llegada del Papa al país.

Reconectar los hilos de la historia y no olvidar

En efecto, tal como explicó a los micrófonos de Vatican News el coordinador de la visita del Papa en Rumania en nombre de la Conferencia Episcopal del país, Mons. Frățilă, “en Rumania hay un 5% de católicos y, por esta razón, ser visitado por el Sucesor de Pedro significa tener una valiosa oportunidad de renovar la fe y una oportunidad concreta de relanzar el compromiso con el país”. La presencia del Pontífice permitirá pues, reconectar los hilos de la historia y no olvidar. “La Iglesia greco-católica – afirmó el prelado – ha pagado muy caro la fidelidad al Papa con 41 años de persecución”. 

Rumania, «jardín de la Madre de Dios»

Después de la Ceremonia de Bienvenida en el Palacio Presidencial, el Papa mantuvo el coloquio privado con el Presidente Klaus Werner Iohannis y el encuentro, también privado, con la Sra. Primer Ministro, Vasilica Viorica Dăncilă. Al Sr. Presidente el Santo Padre entregó como don la Medalla del Viaje Apostólico, cuya cara muestra en relieve el Escudo del Papa Francisco, mientras que en el reverso se aprecia en el centro el mapa de Rumania y la letra «M», que representa a la Virgen María. Sobre la corona, 12 estrellas, símbolo de triunfo y victoria. El marco de rosas simboliza Rumanía como el «jardín de la Madre de Dios», y en la parte de abajo en latín la mención del viaje y la fecha del mismo.

La visita al Presidente, a la Sra. Primer Ministro y el encuentro con las Autoridades, los Representantes de la sociedad civil y el Cuerpo Diplomático, se llevó a cabo en el Palacio Cotroceni, sede de la Presidencia de la República de Rumania que fuera residencia real en Bucarest. 

Es necesario desarrollar «el alma del pueblo»

El primer discurso del Papa recordó la liberación, treinta años atrás, del régimen que oprimía la libertad civil y religiosa de Rumania, la aislaba de otros países europeos y la llevaba al estancamiento económico. Francisco señaló la necesidad de reconocer que las transformaciones requeridas tras la apertura de una nueva etapa han comportado la aparición de obstáculos a superar y efectos colaterales, como lo son el fenómeno de la emigración y el debilitamiento de las raíces culturales y espirituales.

“Para afrontar los problemas de esta nueva fase histórica se necesita caminar juntos, construir una sociedad inclusiva, con la conciencia de la centralidad de la persona humana y sus derechos inalienables”, dijo.  Además se refirió a la necesidad de desarrollar, junto con las condiciones materiales, “el alma del pueblo”, porque los pueblos "tienen un alma”, “un modo de entender y vivir la realidad”. Esto "para alcanzar un desarrollo sostenible y armonioso, para la reactivación concreta de la solidaridad y la caridad, para la sensibilización de las fuerzas sociales, civiles y políticas hacia el bien común".

Una tarde bajo el signo del ecumenismo

A los eventos religiosos de esta tarde, marcados por una huella profundamente ecuménica, con un encuentro privado con el Patriarca Daniel en el Palacio del Patriarcado Ortodoxo Rumano, seguido de la cita con el Sínodo permanente y la oración del Padre Nuestro en la nueva Catedral Ortodoxa de la Salvación del Pueblo, seguirá la celebración de la Santa Misa en la Catedral Católica de San José.

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31 mayo 2019, 13:00