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Visita del Papa a la parroquia romana San Pablo de la Cruz

Este domingo, a las 16:00 horas, el Papa Francisco visita a la comunidad de la parroquia San Pablo de la Cruz , situada en uno de los barrios con mayores dificultades de la capital italiana.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Este domingo, el Papa Francisco se desplaza hasta la periferia de Roma para visitar a la comunidad de la parroquia de San Pablo de la Cruz, situada en Corviale: uno de los barrios con mayores dificultades de la capital italiana.

Corviale, es identificado tristemente como el “monstruo" de hormigón armado a lo largo de un kilómetro: un complejo residencial formado por dos torres conectadas por puentes en un único edificio de unos diez pisos, que cuenta con 1.200 apartamentos. Construido a principios de los años ochenta, alberga a unas siete mil personas, de las cuales un gran porcentaje son ancianos. Y es aquí donde el Papa Francisco realiza su visita pastoral para encontrarse con la comunidad de Poggio Verde, tratándose de la segunda comunidad romana que visita el Santo Padre en lo que va del año, después que visitara a la comunidad de San Gelasio I Papa en Ponte Mammolo el pasado 25 de febrero.

El párroco de San Pablo de la Cruz, Don Roberto Cassano, asegura que sigue siendo una de las "periferias” más olvidadas, precisando que hoy "ya no existe la delincuencia del pasado" porque "el área ha sido parcialmente reconstruida". Además – puntualiza – con el alargamiento de los días, “se camina tranquilamente hasta que anochece”.

"Nosotros - dice el sacerdote - ayudamos a un centenar de familias pobres, hay alrededor de 310 personas. En la medida de lo posible, nos comprometemos a pagar las facturas y las rentas de aquellos que no pueden afrontarlo».

Es por eso que la llegada del Papa Francisco, como sucedió en 1992 con Juan Pablo II, puede ser una oportunidad para un nuevo impulso y para una esperanza que anime a todos a poder llevar una “existencia normal”; algo que aún hoy parece una utopía. Así, Francisco se encontrará con los niños del catecismo, los ancianos, los enfermos y los pobres del barrio y una vez concluidos los encuentros, confesará a tres feligreses para después presidir la Santa Misa.

De las adicciones a las drogas al alcoholismo, a la proliferación de prácticas ilegales, a la difusión del trabajo no remunerado o negro, al conflicto familiar: todas las heridas sociales parecen haber encontrado en esta ciudad-edificio su representatividad. Además de la soledad. "El barrio - explica el párroco - ha envejecido: hay muchas personas que no tienen a nadie en quien confiar y hay enfermos, incluso psíquicos. Y los ancianos a veces se ven obligados a permanecer presos en casa porque a menudo los ascensores están rotos”.

Un aspecto que no debe subestimarse es el estado de abandono de lo poco que existe; hasta el punto de que los espacios verdes, aunque presentes, son sólo parcialmente utilizables porque a menudo son presa del descuido. Sin olvidar los problemas estructurales que presenta el barrio, “que requieren de una gran reestructuración” señala el mismo Don Cassano.

15 abril 2018, 14:34