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Jennifer, del infierno de la prostitución a la luz

Originaria de Nigeria y con 23 años, vivió durante muchos meses en el tráfico de personas y el trabajo en la calle antes de poder huir a Italia y luego a Francia. Vino a Asís con la Fundación Magdalena, que trabaja en su reinserción, para compartir su alegría por haber sido bendecida por el Papa Francisco.

Olivier Bonnel-Enviado especial a Asís

Antes de entrar en la Basílica de Santa María de los Ángeles, el Papa Francisco se detuvo unos instantes ante los jóvenes peregrinos. Con una mirada seria, el Pontífice escuchó atentamente las pocas palabras que Jennifer había escrito en una hoja de papel en inglés. Con una capucha en la cabeza y una máscara delante de la boca, esta nigeriana de 23 años es una superviviente, como tantos otros que han venido a Asís para encontrarse con el Obispo de Roma.

"Eres como un padre para nosotros, gracias por estar aquí", dice la joven, que recuerda con sobriedad su vida anterior. "Fui víctima de la trata de personas y me prostituí. Estuve ocho meses en Libia y, tras cruzar el mar en una lancha, pasé dos años en Italia... Seré feliz de rezar con usted y ser bendecida por usted.

En sus pocas palabras al Papa, Jennifer mencionó la Fundación Magdalena, que desde hace años trabaja con ex prostitutas, ofreciéndoles un hogar, un trabajo y, sobre todo, una mirada cariñosa. Una asociación "para los que quieren empezar una nueva vida: ¡como yo!

Desde hace dos meses, Jennifer vive con familias de acogida en Grenoble. Llegó por el pasapalabras. "A veces hacen falta meses de encuentros para que las mujeres confíen en nosotros. Con Jennifer bastó un encuentro", explica a su lado Rodolphe Baron, Presidente de la Fundación Magdalena. 

Una nueva vida

Jennifer acaba de empezar una formación profesional en limpieza para encontrar pronto un trabajo. Todavía tiene que aprender francés, pero su vida ha cambiado desde que confió en la asociación. "Me siento bendecida, soy feliz", dice después de que el Papa le dirigiera unas palabras y le pusiera la mano en la frente. "Mi vida era un caos, pero hoy ha cambiado y doy gracias a Dios, tengo una nueva familia", continúa en tono tímido. 

La joven nigeriana quiere dar testimonio de que es posible salir de la calle confiando en las asociaciones que les tienden la mano. "Le dije a Rodolphe que quería tener una nueva vida, no volver, y le pedí a Dios que me ayudara", explica Jennifer. El responsable de Magdalena alaba el recorrido de su joven protegida: "su experiencia, el hecho de que inicie un curso de formación para conseguir un trabajo, da mucho valor a todas las personas que están bajo la influencia de las redes de prostitución".

Rodolphe Baron se sintió conmovido por el encuentro del Papa con Jennifer y todas las demás personas que acudieron a Asís. "Se puede sentir que con la gente más pobre es como un pez en el agua. Les da mucha alegría y esperanza a pesar de las dificultades por las que están pasando. Con su formación, Rodolphe confía en que Jennifer encuentre su primer trabajo a principios del año que viene. Un paso más hacia la luz.  

 

 

13 noviembre 2021, 15:03