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Mujeres yazidíes en un funeral de víctimas del Estado Islámico en una aldea de Sinjar- Irak (AFP o autor) Mujeres yazidíes en un funeral de víctimas del Estado Islámico en una aldea de Sinjar- Irak (AFP o autor)  (AFP or licensors)

El Papa en Iraq, carta abierta de Nadia Murad por la tutela de las minorías

Una serie de ONGs internacionales y representantes de la sociedad civil iraquí escriben, junto con la Premio Nobel de la Paz, Nadia Murad, al Santo Padre con motivo de su visita a Iraq para solicitar compromisos concretos en la escena regional para tutelar a las minorías que han sufrido y siguen amenazadas también a causa de leyes injustas.

Gabriella Ceraso - Ciudad del Vaticano

La visita del Papa a Iraq está poniendo de relieve, con gestos y palabras, los numerosos retos a los que se enfrentan las minorías religiosas del país y la necesidad de respeto mutuo. Entre ellos se encuentran los yazidíes, a los que Francisco se ha referido en numerosas ocasiones como ejemplo del sufrimiento físico y espiritual que padecen a causa del extremismo y la violencia. Por todos ellos y por los que siguen desaparecidos y secuestrados, Francisco pidió que "las libertades fundamentales sean respetadas y reconocidas" en todo el mundo. Así lo hizo en su discurso de hoy en Ur, la ciudad de Abraham. Sus palabras vuelven en la larga carta abierta firmada, junto a varias ONG internacionales y representantes de la sociedad civil iraquí, por Nadia Murad, Premio Nobel de la Paz en 2018, joven kurda de etnia yazidí, prisionera y víctima de la violencia del Isis.

"Los yazidíes", dice el texto, "sentirán los efectos duraderos del genocidio hasta que las minorías reciban plena protección y derechos en Iraq.  El momento actual descrito para Iraq y la región es un momento crítico y la visita del Papa es una "importante oportunidad para promover la paz y la tolerancia, reuniendo a las comunidades étnico-religiosas e inspirando la acción colectiva para prevenir nuevas atrocidades como las que han causado tanto sufrimiento durante generaciones".

Genocidio y marginación sistemática

De hecho, la carta no sólo describe el "rico tapiz" de comunidades étnico-religiosas del territorio, sino que denuncia que tras muchos siglos de convivencia pacífica, las persecuciones y los ataques violentos de carácter religioso han golpeado a los grupos minoritarios. Se habla de "genocidio", de "abuso de la sharía", de "marginación institucionalizada", en el origen de la huida de cientos de miles de personas y de un tejido social disuelto en la que un tiempo fue la "cuna de la civilización". La desestabilización vinculada a la intervención militar de 2003 provocó una reducción del número de cristianos y a violencias perpetuadas entre yazidíes, sabeo-mandeos, turcomanos, kakais y shabaks, que se enfrentaron a amenazas existenciales durante años. Después, el terrorismo de Daesh desde agosto de 2014, con conversiones forzadas y la destrucción incluso de bienes culturales, con la intención de "borrar por completo la presencia de las minorías religiosas iraquíes".

Una amenaza que sigue viva, se necesita justicia y responsabilidad

Y eso no es todo, porque, denuncia la carta, "la amenaza de futuras atrocidades por parte de Daesh sigue siendo clara y presente a pesar de la derrota territorial del grupo terrorista". Discursos de odio e intolerancia profunda son el resultado de una falta de educación relativa a las religiones, y la insuficiencia de los servicios e infraestructuras básicas, junto con la continua amenaza a la seguridad, "deja a las comunidades con una sensación de desesperación".

Se han hecho muchos esfuerzos, dice la carta, pero "sin justicia y responsabilidad por las atrocidades del pasado, las comunidades religiosas seguirán enfrentándose a la persecución y a la amenaza de violencia reiterada". De ahí una lista de puntos, peticiones dirigidas al gobierno iraquí, al gobierno de la región kurda, a la comunidad internacional y a los líderes religiosos.

Promover la cooperación y la unidad de propósito entre los diferentes actores

"La visita de Su Santidad el Papa Francisco a Iraq", se lee, "es una oportunidad ideal para promover la cooperación y la unidad de propósitos con el fin de abordar de manera completa las necesidades de las comunidades afectadas". De aquí la petición con la que se cierra la carta, de que se tomen medidas concretas en cuanto a la indemnización de los supervivientes, la protección por medios legales, la reconstrucción de las zonas destruidas en Sinjar, Tal Afar y la llanura de Nínive con la reactivación de los servicios básicos y oportunidades de subsistencia. También se pide apoyo terapéutico a los sobrevivientes, especialmente a las mujeres y los niños, para ayudar a su reintegración social, cambios en las leyes y promoción de la educación religiosa que pueda informar sobre las comunidades minoritarias. Última referencia a las Naciones Unidas para que faciliten la extensión de la aprobación de la Declaración interreligiosa también de parte de otras comunidades religiosas.

 

 

06 marzo 2021, 17:46