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Vatican News

La comunidad nigerina del Padre Pierluigi Maccalli celebra su liberación

"Cuando nuestro pueblo se enteró de la noticia se puso a bailar", narra el Padre Mauro Armanino, hermano del religioso que fue liberado después de dos años de prisión. "Su habitación sigue aquí, nunca ha sido tocada. Gigi volverá el próximo año para despedirse, luego quién sabe".

Federico Piana – Ciudad del Vaticano

Hoy ya se encuentra en su Madignano, en la provincia de Cremona, Italia, el padre Pierluigi Maccalli quien fue liberado de los yihadistas en Malí el 8 de octubre, después de dos años de prisión y silencio. El abrazo, ayer, en la celebración y la emoción general de la familia y los amigos. Pero la misma celebración se dio entre sus hermanos en África. El Padre Mauro Armanino se enteró de la liberación de su hermano en Niamey, la capital de Níger, mientras se celebraba la asamblea diocesana: "Estábamos todos reunidos – narra – cuando nos llegó la hermosa noticia. Por la mañana había celebrado la Misa y en esa ocasión había mencionado que Pierluigi, en nuestra casa de acogida, todavía reservaba la habitación número dos, que ocupaba antes de ser secuestrado. Luego concluimos la celebración recitando la oración por su liberación, como lo habíamos hecho durante dos años. Gracias a Dios, esa fue la última vez. Pero también debo decir una cosa: estábamos seguros de que tarde o temprano sería liberado”.

¿Una certeza derivada de qué?

La certeza de que sólo los pobres saben que nuestra vida está en manos de Dios. Es la fe de la gente sencilla que sabe que la historia depende de Él, con tiempos que no siempre coinciden con los nuestros. Ayer, cuando mostramos su foto sonriente en la comunidad, la gente comenzó a bailar espontáneamente.

¿Tuvo la oportunidad de hablar con el padre Pierluigi?

Él mismo nos ha llamado. La primera frase que me dijo fue: todavía estamos vivos. Esta expresión, en inglés, era una especie de frase clave que usamos en Liberia durante la Guerra Civil para saludarnos. Una frase que nos devolvió inmediatamente en complicidad. Su voz era de quien había sufrido pero serena. Luego, más tarde, nos envió un mensaje de voz diciendo: ahora saldré del silencio y entraré de nuevo en la tierra de la palabra.

¿Les ha contado algo sobre el encarcelamiento, por qué lo secuestraron?

No. Fue una llamada telefónica muy breve. Lo que puedo decir es que en los dos minutos y medio de charla mencionó cuatro veces a la comunidad de Bowanga donde vivió: una señal de que su preocupación sigue siendo por ellos.

¿Cree usted que el padre Pierluigi puede volver a Níger?

El año que viene vendrá a despedirse, y luego ya veremos. También porque la situación en Níger es complicada...

¿Qué es lo que pasa?

No puedo salir de Niamey excepto con una escolta armada. Pero con una escolta armada, eres un blanco fácil. En la zona donde estaba el Padre Pierluigi ya no hay más sacerdotes, sólo los catequistas y animadores que continúan en medio de mil dificultades para mantener despierta la fe de las comunidades. El gobierno declaró el estado de emergencia después de que seis franceses fueran asesinados recientemente.

El Padre Pierluigi fue liberado en octubre, un mes dedicado a la oración y al apoyo de las misiones y los misioneros. Una coincidencia deseada por la providencia, ¿no cree?

Esto evidencia sobre todo una cosa: el padre Pierluigi nunca ha sido tan misionero como en los dos años de prisión. Porque a menudo identificamos la misión con "hacer cosas", pero la misión es sobre todo dejar que Dios trabaje en nuestras vidas. El hecho de que estuviera privado de libertad, incapaz de moverse y hablar, testifica que el Dios que lo envió "habló" en él. Y recuerden que la misión no se hace con obras sino dejando que su acción brille en nuestras vidas. La vida del Padre Pierluigi no ha sido tan fructífera como en estos dos años.

13 octubre 2020, 09:55