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Efectos de la crisis migratoria en Centroamérica: migrar no es un delito

Unas 500.000 personas de varios países centroamericanos cruzan México cada año huyendo de la pobreza, la inseguridad y la violencia: buscan un lugar donde construir un futuro mejor pero lamentablemente el panorama que encuentran es totalmente desolador. Durante su ruta, son víctimas de redes criminales, secuestros, extorsión y abusos. La situación se complica cuando en ocasiones son tratados como delicuentes.

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

Migrar no es un delito: el derecho a cruzar fronteras geográficas en busca de la supervivencia y en garantía de un futuro mejor, acompaña al ser humano prácticamente desde su existencia. 

Una "marea humana" en busca de un futuro

Observando la actual situación global, el fenómeno de la caravana migrante que se desplaza desde Centroamérica hasta los Estados Unidos continúa creciendo con el paso de los meses. Con pocos recursos, a veces enfermos y deshidratados bajo el riesgo de sufrir explotación, abuso y violencia; cientos de miles de personas- en muchas ocasiones con sus familias e hijos- recorren miles de kilómetros hacia el sur de México formando una "marea humana" que ha levantado alarmas por parte de varias instituciones internacionales que trabajan en el terreno afectado, protegiendo la salud y la seguridad de quienes buscan refugio.

La situación se complica cuando muchos de ellos son tratados por las autoridades como si fueran delincuentes.

Huyendo de un panorama desolador

Médicos Sin Fronteras (MSF) es una de estas organizaciones que conoce de cerca la realidad que se vive en las zonas fronterizas. En este contexto, María Hernández, coordinadora del proyecto de migrantes en México responde a varias cuestiones. Por un lado, explica qué es lo que empuja a las personas a huir de Centroamérica y cómo ayuda MSF a esta población.

 

Por otro, profundiza sobre qué aspectos han cambiado en esta crisis, teniendo en cuenta que las caravanas migrantes no son un fenómeno nuevo, ya que siempre han existido flujos de personas que atraviesan esta especie de "corredores" huyendo de un panorama desolador en sus países de origen fruto de una combinación de factores: pobreza, crimen, narcotráfico, conflictos sociales e inestabilidad política.

Ha cambiado el "perfil del migrante"

El objetivo principal de MSF es mejorar la atención médico-humanitaria de esta población siguiendo una estrategia: identificar aquellos puntos de la ruta migratoria donde hay mayor necesidad, coordinarse con las organizaciones que ya existen en las zonas y aportar un servicio médico de primer nivel, así como asistencia en salud mental y actividades de trabajo social.

 

Y teniendo en cuenta que las caravanas migrantes no son "una novedad de nuestros tiempos", María Hernández sí destaca algunos aspectos que han cambiado en los últimos años y que han originado una "nueva forma de migrar": en primer lugar, el aumento general del flujo migratorio. En segundo lugar, ha cambiado el perfil del migrante, ya que actualmente migran mujeres, familias y niños mientras que décadas atrás la migración se caracterizaba por ser en su mayoría solo de hombres.

Por último, otro rasgo particular de la actual crisis migratoria es el aumento de las deportaciones, no sólo de aquellas personas que acaban de cruzar la frontera, sino también las deportaciones de personas que llevaban viviendo en Estados Unidos 15, 20 o 30 años, y que de pronto se han encontrado en un país que no los reconoce y los obliga a regresar a los lugares que con tanto esfuerzo dejaron atrás, persiguiendo el sueño de construir un futuro mejor. Un futuro que actualmente parece no tener ningún horizonte claro.

Crisis migratoria en Centroamérica
26 junio 2019, 19:26