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La historia

Into the LAbel y el reto del consumo responsable

El proyecto se originó en el seno de “Economía de Francisco” y fue iniciado por un grupo de jóvenes a partir de experiencias de Economía de Comunión. El objetivo es sensibilizar sobre el consumo y hacer que las empresas, a través de la demanda, sean cada vez más sostenibles y éticas.

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano

Hacer la compra es exigente, a menudo corremos entre los pasillos de un supermercado, al final del día o el fin de semana, con una lista de cosas para llevar y lo importante es llenar el carrito sin olvidar lo necesario. Sin embargo, el acto de elegir y comprar un producto en lugar de otro puede marcar la diferencia y convertirnos en protagonistas de lo que los expertos llaman "democracia económica". "Lo que se nos escapa", dice Luca Guandalini, coordinador de Into the LABel, "es nuestro papel como consumidores. Podemos dirigir la demanda y permitir que las empresas se adapten haciéndose más éticas y sostenibles". Pero para ser protagonistas del cambio económico necesario para proteger el medio ambiente, hay que conocer, comprender, estar informado y, sólo entonces, actuar. Into the LABel significa literalmente "dentro de la etiqueta". ¿Por qué este nombre? "Prestamos cada vez más atención a las etiquetas de nuestros alimentos y cosméticos para conocer sus calorías y propiedades químicas, pero nos interesan menos las ecoetiquetas morales de los productos, los azúcares de la justicia y las calorías éticas", explica Luigino Bruni, catedrático de Economía y director científico de "La Economía de Francesco". El profesor Bruni fue el promotor de esta iniciativa que involucró a miles de personas y los animó a realizar compras más conscientes y éticas leyendo en profundidad la etiqueta del producto e investigando información sobre las prácticas de la empresa.

La iniciativa Into The LABel, para llevar al consumidor dentro de la etiqueta
La iniciativa Into The LABel, para llevar al consumidor dentro de la etiqueta

Democracia económica

En Italia, a partir de 2012, se puso en marcha una serie de eventos frente a los supermercados, en línea con lo que era una tendencia del momento: el flashmob, pero de compra ética, llamado precisamente “CASH-MOB”. El reto era reunir a grupos de jóvenes para promover el consumo responsable, y ello no solo en centros comerciales o grandes cadenas de supermercados, sino también en colegios con talleres y formación ad hoc. “En la base de esta iniciativa hay un importante paralelismo entre el proceso de compra y el de elección política: en la práctica, ir a comprar tiene y debe tener el mismo valor que cuando acudimos a las urnas para elegir a nuestro candidato o a nuestro partido”, afirma Luca Guandalini.

Por eso, a la hora de seleccionar un producto para ponerlo en el carro de la compra, no sólo hay que tener en cuenta el precio y la calidad, sino también cómo se crea ese producto y, por tanto, toda la cadena de producción antes de que llegue a la estantería del supermercado. Para hacer una elección coherente, el consumidor debe plantearse toda una serie de preguntas como: ¿realmente necesito este producto? ¿Proviene del comercio justo? ¿Los trabajadores han recibido una remuneración justa? ¿Dónde y cómo se ha producido? ¿Es sostenible? ¿Si es orgánico o ecológico, con qué método de producción se ha elaborado? ¿Es ética social y económicamente? ¿La empresa que lo produce paga impuestos regularmente, dónde tiene su sede? ¿Qué impacto ha tenido la producción de ese producto en el territorio? ¿Cómo se evalúan las cuestiones medioambientales?". A través de estas preguntas y de muchas de las respuestas que ofrece el flash-mob, Into the LABel nos recuerda que tenemos el poder de convertir la compra en una importante acción social y en un profundo momento de ciudadanía activa.

Cada consumidor tiene el poder de convertir la compra en una importante acción social
Cada consumidor tiene el poder de convertir la compra en una importante acción social

El consumo responsable como estilo de vida

Sí, porque hablar de consumo responsable no es algo que solo concierna a economistas y empresarios, sino a todos nosotros. Si entre todos cambiamos nuestros comportamientos y elecciones, y con ello la demanda del mercado, las empresas se verán obligadas a adaptarse haciéndose más sostenibles y éticas por el bien de toda la Casa Común. "El consumo responsable es una forma de vida, un derecho humano, una posibilidad y una elección de respeto hacia todos los seres humanos, la naturaleza y el espacio en el que vivimos", afirma Catalina Hinojosa, una joven ecuatoriana, embajadora de un mundo unido y participante de La Economía de Francesco. Su trabajo para EdF se ha centrado en la agricultura, los pueblos indígenas y el consumo responsable. Según Catalina, el ejercicio del consumo responsable es también una forma concreta de "vivir y construir un mundo unido, porque significa pensar no solo en mí, sino en la colectividad. Una colectividad formada no solo por seres humanos, sino también incluyendo a la naturaleza. El consumo responsable nos permite construir relaciones mucho más profundas, porque nos hace descubrir lo que vive el otro, su sufrimiento, y eso genera empatía y unidad con el otro”.

Los talleres y flash-mobs contaron con la participación de muchos jóvenes tras los cursos de formación en las escuelas
Los talleres y flash-mobs contaron con la participación de muchos jóvenes tras los cursos de formación en las escuelas

El peso de la opinión pública

Uno de los principales lemas de Into the LABel es "Vota con tu billetera", porque, en efecto, considera que con las compras y el dinero gastado en un determinado producto se apoyan las prácticas de una empresa. Con Into the LABel, los ciudadanos se convierten en protagonistas de un experimento de democracia económica. Toman decisiones de consumo basadas no solo en el precio o la calidad, sino también en el valor social. En este laboratorio no se trata de descubrir el "mejor" producto o de patrocinar determinadas marcas en detrimento de otras, sino de mostrar cómo detrás de cada producto, de cada empresa, hay diferentes éticas, cada una con su propio valor, y nos corresponde a todos, sin excluir a nadie, elegir las más significativas. De hecho, en los últimos 15 años aproximadamente, las empresas se han vuelto muy sensibles a la opinión pública y muchas han hecho grandes progresos en términos de sostenibilidad tanto social como medioambiental, de transparencia, de bienestar corporativo. No se trata, por tanto, de dividir el mundo en buenos y malos, sino de ser parte activa y consciente de un proceso que implica a consumidores y empresas y que puede cambiar los estilos de producción de una empresa y puede moldear la sociedad en la que vivimos de acuerdo con nuestros valores.

Si elegimos bien los productos, podemos orientar a las empresas para que sean más sostenibles y éticas
Si elegimos bien los productos, podemos orientar a las empresas para que sean más sostenibles y éticas

Cooperar para el bien común

"La Laudato si' -concluye Luca Guandalini- nos inspira profundamente, porque el Papa se dirige a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Al insistir en la responsabilidad personal, Francisco nos exhorta a cooperar por el bien común. Uno de los aspectos principales es precisamente la cooperación, porque cada uno está llamado a hacer su parte. Nuestros flash mobs están concebidos como una especie de reunión política: nos situamos frente a los supermercados, unos nos hacemos pasar por los productos, otros por las empresas, desarrollando un verdadero debate; comparamos marcas, realizamos valoraciones, damos espacio a sugerencias y contradicciones, y luego a la salida del supermercado, después de haber hecho la compra, el consumidor puede rellenar un cuestionario de forma anónima para ayudarnos a elaborar un ranking de los productos más sostenibles y, por tanto, de las empresas más éticas, que luego se publicará en la web de Into the LABel y será visible para todos. Hasta ahora, la iniciativa ha dado excelentes resultados en Italia, pero también puede aplicarse en otros países, en función de los métodos y las características del consumo de allí. Basta pensar que en algunos lugares más remotos ni siquiera hay supermercados, solo hay mercados locales, y es necesario entrar en otras lógicas de oferta y demanda, de consumo, pero siempre con la cuestión de la responsabilidad hacia el medio ambiente por delante.

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23 enero 2024, 11:10