Buscar

Vatican News

Una conferencia en la Gregoriana para repensar a San Roberto Belarmino

Cuatrocientos años después de la muerte de San Roberto Belarmino, teólogo y doctor de la Iglesia, el Ateneo Pontificio de la Compañía de Jesús, del cual es patrono, le dedica tres jornadas de estudios multidisciplinares, del 17 al 19 de noviembre. El objetivo es superar la mitología que le rodea para llegar a un replanteamiento más maduro de su figura.

Fabio Colagrande - Ciudad del Vaticano

Santo y doctor de la Iglesia, cardenal jesuita, teólogo, predicador, consultor del Santo Oficio, San Roberto Belarmino fue un protagonista indiscutible de los acontecimientos eclesiásticos europeos entre los siglos XVI y XVII. Considerado un símbolo de la Contrarreforma que reaccionó a la Reforma Protestante, fue, con el tiempo, objeto tanto de críticas feroces como de apasionadas apologías. Su nombre se repite en las crónicas de las disputas teológicas más virulentas de la época, en las que la política y la religión se mezclan inextricablemente, y está vinculado a juicios históricos como el de Giordano Bruno y Galileo Galiei.

Un replanteamiento multidisciplinar

Cuatrocientos años después de su muerte, la Pontificia Universidad Gregoriana, de la que es patrono Belarmino, le dedica un congreso de tres días -del 17 al 19 de noviembre- titulado Repensar a Belarmino entre la teología, la filosofía y la historia.

La iniciativa cuenta con el patrocinio de las diócesis y los municipios de Montepulciano y Capua, donde nació Belarmino y donde ejerció su ministerio episcopal, respectivamente, y tiene como objetivo intentar un replanteamiento multidisciplinar de su figura y su obra, a la luz de la historiografía contemporánea. Un homenaje al que también fue profesor y rector del Colegio Romano de la Compañía de Jesús, del que la Gregoriana es hoy heredera y continuadora.

Un personaje difícil de etiquetar

El profesor Massimo Carlo Giannini, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Teramo, es miembro del comité científico del congreso y resume así las perspectivas del debate sobre la figura de Belarmino: "En los últimos quince o veinte años, la historiografía se ha cuestionado mucho sobre esta figura clave en la historia de la Iglesia entre los siglos XVI y XVII.  Antes de ser cardenal, Belarmino fue asesor de varias congregaciones cardenalicias, entre ellas la Congregación del Índice. Fue profesor de teología y autor de una obra fundamental para el pensamiento teológico de finales del siglo XVI, como son las Disputationes".

 

Bellarmino -continúa explicando Giannini- era, pues, "muchas cosas", un personaje muy articulado y, por tanto, difícil de etiquetar. "Ciertamente fue él quien polemizó de manera muy dura con los protestantes, pero también fue él quien se arriesgó a ser puesto en el Índice por el Papa Sixto V; condena que evitó sólo por la muerte del Pontífice en 1590. Fue entonces protagonista de una gran polémica dentro del mundo católico. Durante la famosa disputa entre el Estado Papal y la República de Venecia en 1606, por cuestiones de supremacía entre el poder político y el eclesiástico, discutió con Paolo Sarpi, un fraile de la Orden de los Siervos de María. No sólo fue un censor de las obras de los pensadores protestantes, sino también un defensor del poder papal, que consideraba basado en la llamada potestas indirecta. En definitiva, es una figura que debe ser releída y reexaminada.

La vocación jesuita a la reconciliación

Como jesuitas de la Gregoriana -explica el padre Nicolas Steeves SJ, profesor de teología fundamental en la Universidad Gregoriana- nos hemos ocupado a menudo de esta gran figura de predecesor, un profesor verdaderamente humilde y muy apreciado por sus alumnos, también por su personalidad y sencillez.  Es interesante cómo cada época ve algo diferente en Belarmino". 

El padre Steeves, que forma parte del Comité Científico de la Conferencia que se dedicará a San Belarmino, destaca también su capacidad para situarse en la frontera misma, donde se confrontan el pensamiento del hombre y el Evangelio, para intentar zanjar los desacuerdos, defendiendo siempre la doctrina, siguiendo así la vocación de la Compañía de Jesús. "Hay a este respecto una sabrosa anécdota relacionada con la infancia de Belarmino", explica el padre Steeves.

"Se dice que predicó su primer sermón a los cinco años, cuando se subió a un escenario que había montado en su ciudad natal, Montepulciano, delante de sus compañeros de juego. En aquella ocasión, el futuro santo se puso a repetir el sermón del párroco que acababa de escuchar en la iglesia. Su actividad de predicador maduró, pues, en el clima de la Contrarreforma, pero, a diferencia de lo que podríamos imaginar, surgió ante todo de su amor a la Palabra de Dios y de su vocación de jesuita, que pretendía conciliar posiciones opuestas".

Un replanteamiento más maduro

Asimismo, el padre Steeves tiene muy claros los objetivos de la Conferencia Gregoriana: ir más allá de la mitología belarminiana y llegar a un replanteamiento más maduro e integral de la figura del Santo canonizado por Pío XI en 1930. "En Veritatis gaudium el Papa Francisco nos invitó a tener un enfoque transdisciplinar, por lo que -en este caso- trataremos de repensar a Belarmino a través de la teología, la filosofía, la espiritualidad, la historia de la Iglesia y la historia del arte", comenta. "Espero que este enfoque nos ayude a captar quién era realmente este hombre y cómo nos sigue hablando hoy, y creo que descubriremos cómo su teología se basaba sobre todo en la relación con las personas".

Una reforma desde el corazón

Se dice que cuando Belarmino murió en 1621 y su cuerpo quedó en la iglesia, los pobres acudían cada día a cortar trozos de su túnica roja. En tres días hubo que utilizar tres túnicas, porque todos querían una reliquia del futuro santo para ellos. Esto no sólo demuestra lo extendido que estaba el culto a las reliquias en aquella época", concluye el padre Steeves, "sino también el profundo amor que los pobres tenían por Belarmino, que como cardenal fue siempre muy generoso con ellos". 

Por su parte, Benedicto XVI dijo en su audiencia general del 23 de febrero de 2011: "Belarmino nos enseñó con gran claridad y con el ejemplo de su propia vida que no puede haber una verdadera reforma de la Iglesia si no hay primero nuestra propia reforma personal y la conversión de nuestros corazones".

16 noviembre 2021, 15:32