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Vatican News

Nueva guía de Tierra Santa, Pizzaballa: "Leer la vida a la luz de la Biblia"

Ha llegado a las librerías la obra en dos volúmenes "Tierra Santa, Biblia, Arqueología, Catequesis", que propone los nuevos descubrimientos arqueológicos poniendo atención también a los yacimientos del Antiguo Testamento y un enfoque catequético.

Debora Donnini - Ciudad del Vaticano

Una inmersión total en la Tierra donde la historia de la salvación se convierte en la geografía de la salvación. Este es el objetivo de la Guía "Tierra Santa. Biblia, arqueología, catequesis", recientemente publicada por la editorial Chirico en dos volúmenes (Judea y Néguev, Galilea y Samaria), y realizado por don Germano Lori y don Francesco Giosuè Voltaggio con la colaboración de Mattia d'Ambrosi. 

Acompañada de fotos y mapas, pero sobre todo de la riqueza de los descubrimientos arqueológicos más recientes, de la retraducción de todas las fuentes antiguas -a excepción de las citas bíblicas en italiano tomadas de la Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Italiana de 2008- y de una amplia lectura catequética, la Guía ofrece también un amplio espacio a los lugares del Antiguo Testamento.

En menos de 60 años, cuatro Papas han visitado Tierra Santa como peregrinos: Pablo VI en 1964, Juan Pablo II en 2000, Benedicto XVI en 2009 y el Papa Francisco en 2014. Un "hecho único en la historia de la Iglesia", señala en la presentación de la guía, el Patriarca Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, quien vive en Tierra Santa desde hace más de 30 años.

- Esta guía "Tierra Santa. Biblia, arqueología, catequesis", ¿qué novedad ofrece al lector para acercarle a la geografía y la historia de la salvación?

Creo que el título ya dice mucho. En primer lugar, hay muchas guías de Tierra Santa y ésta es la más reciente. Por lo tanto, es sin duda la más actualizada. Tiene un contenido muy científico, pero escrito en un lenguaje accesible para todos, no sólo para unos pocos. Tiene una buena base bíblica y luego -quizá esto es lo que más lo caracteriza-, además de los aspectos históricos, arqueológicos y bíblicos, propone una lectura catequética y espiritual de los pasajes bíblicos que se leen en los lugares. Creo que es una gran ayuda, sobre todo para los peregrinos que a menudo necesitan ser acompañados para leer su vida a la luz de la experiencia bíblica.

- ¿Hay algún detalle en la Guía sobre algún lugar concreto que le haya llamado especialmente la atención?

Pienso en Emaús: me ha gustado mucho la explicación. Lo que me llama la atención es que, en general, las Guías de Tierra Santa se centran en más de un 90 por ciento -con razón, creo- en el Nuevo Testamento. En esta Guía de Tierra Santa también se presta mucha atención a los lugares del Antiguo Testamento, estoy pensando en Hebrón y otros lugares similares, con pistas catequéticas  también para estos lugares. Por lo tanto, creo que esto es algo particular, muy típico de Tierra Santa.

- "Sin geografía no hay historia", escribe en la presentación de la guía, recordando que el cristianismo no es una filosofía sino un encuentro con una Persona viva. En este sentido, según su experiencia concreta, ¿cómo ayuda a los peregrinos la peregrinación a Tierra Santa?

Ayuda mucho. En general, mi experiencia es que los peregrinos, una vez que llegan a Tierra Santa, también experimentan un cambio en su vida de fe. Cuando llegas a Tierra Santa, te das cuenta de que Belén, Nazaret, Betania, no son simples lugares de memoria, sino realidades concretas. Y esto te ayuda a acercarte a la persona de Jesús como una realidad concreta.

- Usted subraya que la importancia de este lugar, cuna de la civilización y encrucijada de pueblos y religiones, no sólo está constituida por la historia que atestiguan "las piedras", sino también por la presencia de los árabes cristianos. ¿Cómo les apoya la Iglesia, teniendo en cuenta también el fenómeno del éxodo de los cristianos de Oriente Medio?

Por desgracia, no sólo en Tierra Santa, sino en todo Oriente Medio, la situación política, las guerras, los conflictos, las tensiones religiosas y, sobre todo, la pobreza endémica, con una economía siempre en crisis, hacen que el número de cristianos sea cada vez menor. Sin embargo, dicho esto, la Iglesia no está encerrada en sí misma, no somos una comunidad en vías de desaparición. No somos una comunidad que esté desapareciendo.

Hay muchas actividades, pienso sobre todo en las escuelas, los hospitales y las residencias de ancianos. La Iglesia está muy presente tanto en la creación de oportunidades de trabajo -porque es necesario ser concretos para la comunidad cristiana- como en la creación de oportunidades de encuentro, de relación con todo el territorio. La Iglesia es muy activa en esto.

11 noviembre 2021, 14:04