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Encontrar en Fratelli tutti las rutas para comenzar a construir la paz

A un año de la publicación de Fratelli tutti, el sacerdote jesuita y teólogo moral, Hernán Quezada, Delegado de la Formación de los jesuitas en México, comenta a Vatican News las claves de lectura de esta encíclica papal que viene a ser "una propuesta sumamente pertinente" para la realidad nacional que vive su país, inmerso desde hace muchos años en caminos de violencia, injusticia, corrupción y falta de paz.

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

A través de su carta encíclica Fratelli tutti firmada el 3 de octubre de 2020, en la ciudad italiana de Asís (en la víspera de la memoria de San Francisco) el Papa lanza un mensaje de esperanza: "es posible construir un mundo más justo y pacífico siguiendo dos caminos fundamentales, la fraternidad y la amistad social".

En el escrito (publicado en medio de la angustiante crisis sanitaria del Covid-19) el Santo Padre reafirma de manera contundente el "no a la guerra" ni a "la globalización de la indiferencia", haciendo hincapié en que tanto la pandemia como los demás flagelos de la historia de la humanidad nos han dejado una enseñanza clara: "Nadie se salva solo, únicamente es posible salvarse permaneciendo juntos".

Un año después de la publicación de Fratelli tutti, Vatican News comparte las declaraciones del sacerdote jesuita, Hernán Quezada, médico, teólogo moral y delegado de la formación de los jesuitas en México, quien habla sobre las claves de esta encíclica papal y el impacto que ha causado en su país.

- ¿Cuáles son los puntos centrales que usted destacaría como teólogo para comprender mejor el mensaje de Fratelli tutti?

Me cuesta mucho pensar en unos puntos centrales porque me parece que la centralidad es toda esta encíclica social, que es un compendio del Magisterio social del Papa Francisco que el Pontífice nos ofrece en un contexto de crisis de nuestra historia.

 

Creo que hay una centralidad general: no la podemos leer a pedacitos ni comprender por partes. Es un documento con una estructura sumamente integrada por eso yo no podría elegir un punto central... Pero quizás, tratando de hallar algún aspecto de centralidad, podríamos encontrarlo en su nombre, Fratelli tutti, ya que aquí está la propuesta de Francisco para la humanidad y su llamado a ser "hermanas y hermanos entre todos" y a comenzar este sueño de ser una gran familia que vive en la amistad social. Sin esta conciencia de "familia universal" corresponsable de la realidad, no vamos a poder salir adelante.

- En su encíclica, el Papa nos invita a hacer renacer la aspiración mundial de fraternidad entre los pueblos, de amistad social... ¿De qué manera podemos alcanzar este objetivo en un mundo marcado por crisis, división y conflicto?

Creo que la maravilla de Fratelli tutti es el diagnóstico que hace el Papa en el primer capítulo, en el que nos presenta este mundo cerrado en el que vivimos y que provoca sombras que lastiman a tantas personas. Y aquí Francisco hace una maravillosa descripción de los problemas de fondo y sobre las raíces de nuestros problemas actuales.

Ante esto, o nos detenemos para hacer algo, o seguimos de largo. La petición del Papa es no permanacer indiferentes ante esta realidad, y actuar con responsabilidad de cara al futuro de la humanidad. Para ello, Francisco propone actuar con objetividad como sociedad: trabajar juntos para lograr abrir este mundo cerrado y en sombras. Para eso necesitamos tener un corazón abierto (tal como explica el capítulo 4 de la encíclica papal).

Y en este punto el Santo Padre también toca otro de los fenómenos centrales de la actualidad, el de la movilidad humana: la migración y los refugiados son un tema que nos pide expresar este deseo de abrir el corazón.

Para conseguirlo, urge aplicar la mejor política, que a su vez necesita de un buen diálogo y para dialogar es fundamental darnos cuenta de que las personas tenemos muchas heridas y tenemos que recorrer los caminos del reencuentro, el perdón y la reconciliación.

- ¿Cómo fue recibida la encíclica en México y que puntos de la Fratelli tutti pueden ayudar a impulsar la fraternidad en su país?

En México vivimos una crisis que no tiene su inicio en la actual pandemia del Covid-19, sino que venimos recorriendo caminos de mucha violencia, injusticia, corrupción y falta de paz desde hace años.

 

Por tanto, Fratelli tutti viene a ser una propuesta sumamente pertinente para nuestra realidad nacional. La Iglesia mexicana recibió esta encíclica con mucho cariño, como un regalo y creo que se están poniendo los medios para comenzar a residirla.

No es un texto para leer rápido: es simple en su redacción y estructura, pero es un texto que requiere de nosotros "apropiación", es decir, ponernos frente a esta  encíclica y darnos cuenta de la posibilidad de encontrar en ella, rutas para comenzar a construir la paz; reforzando así, todos los trabajos que vienen haciendo conjuntamente la Iglesia y tantas personas en nuestro país, para recuperar una paz que hemos perdido en México desde hace mucho.

- Finalmente, ¿qué palabras del Papa en Fratelli tutti han tocado su corazón como sacerdote y por qué?

Puedo decirte que cuando tuve la encíclica en mis manos significó, verdaderamente, una consolación comenzar a leerla.

Me quiero trasladar a la imagen del 27 de marzo, aquella tarde en la que el Papa Francisco, en la plaza de San Pedro vacía bajo un cielo cerrado con lluvia, se hizo presente. Y con una presencia pequeña, fue capaz de llenar de esperanza y de conmover a todos los que digitalmente estábamos acompañándolo en ese momento de oración.

 

Creo que eso es Fratelli tutti: en un mundo en medio de la tormenta, aparece como un signo de esperanza, como una posibilidad. Aunque no es un encíclica escrita a propósito de la pandemia, sí es la encíclica interrumpida por la pandemia y entonces, al aparecer publicada en medio de un mundo en crisis, se convierte en un aire fresco de esperanza.

Como sacerdote la viví así y creo que tenemos que convocar a su lectura, a todas las personas de buena voluntad y fieles de la Iglesia, porque tiene una palabra que decir, en cada contexto, en cada comunidad, en cada familia y en cada corazón.

Personalmente me siento muy llamado a recorrer estos caminos de reencuentro, como dice el capítulo 7, en el que encuentro un llamado personal a trabajar por el perdón y la reconciliación, en un mundo dividido y polarizado que se expresa claramente en la realidad de mi país, México.

Entrevista al Jesuita Hernán Quezada sobre la Fratelli tutti
17 noviembre 2021, 16:00