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Myanmar entre coronavirus y golpe de Estado Myanmar entre coronavirus y golpe de Estado   (AFP or licensors)

Cardenal Bo: Es tiempo de salvar vidas y unirse por el bien de todos

Myanmar se enfrenta a dos "guerras": la de la pandemia y la del golpe de Estado, afirma el Cardenal Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon y Presidente de la Conferencia Episcopal Nacional, invitando a los fieles a la unidad. También destaca que este 19 de julio, se celebra el "Día de los Mártires", que rinde homenaje a los héroes nacionales, entre los cuales el General Aung San, padre de Aung San Suu Kyi, considerado el "Padre de la Patria", asesinado en 1947

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La pandemia de Covid-19 y las dramáticas consecuencias del golpe de Estado que tuvo lugar el  pasado 1 de febrero y que derrocó al gobierno liderado por Aung San Suu Kyi, dejando innumerables muertos, heridos y violencia en el campo son las dos "guerras" a las que se enfrenta Myanmar y frente a las cuales el Cardenal Charles Maung Bo, Arzobispo de Yangon y Presidente de la Conferencia Episcopal Nacional (NCBCM) invita a los fieles a la unidad.

Miles de personas han sido infectadas

En un sentido llamamiento titulado: "Es tiempo de salvar vidas, es tiempo de unirse por el bien de todos", hecho público a través de la agencia católica internacional "Exaudi", el Purpurado subrayó que el coronavirus "está librando, con una ferocidad desconocida, una verdadera guerra contra la población", hasta el punto de que "miles de personas han sido infectadas, cientos son enterradas sin piedad ni memoria, de forma precipitada y en cementerios desbordados". Actualmente hay 230.000 casos en total y unas 5.000 muertes. Día y noche", prosigue el Cardenal, y afirma:

“La gente espera el oxígeno, se agolpa en las carreteras y esto es causa de dolor”

Día de los Mártires de Myanmar

El Arzobispo de Yangon también destacó que este 19 de julio, Myanmar celebra el "Día de los Mártires", que rinde homenaje a los héroes nacionales, entre ellos el General Aung San, padre de Aung San Suu Kyi, considerado el "Padre de la Patria", asesinado en 1947, de quien dijo:

“Su sangre se derramó para hacer de este país un gran país. Por lo tanto, a medida que el Covid-19 se descontrola, infligiendo miedo, ansiedad y muerte, la única forma de rendir homenaje al sacrificio de los mártires es unirse como una sola nación contra la pandemia, porque no es el momento de infligir heridas, sino de curar”

Myanmar ha visto demasiadas lágrimas

Al analizar el reciente conflicto del país, el Arzobispo de Yangon subrayó que "Myanmar ha visto demasiadas lágrimas en los últimos tiempos". De ahí la sentida petición del Purpurado:

“Por favor, por favor, detengan todos los conflictos. La única guerra que tenemos que librar es la del coronavirus, un virus letal invisible que ha demostrado ser invencible incluso para las superpotencias mundiales”

La pregunta retórica del Cardenal Bo

En estas condiciones, pues, está la pregunta retórica del Cardenal Bo: "¿Podemos permitirnos la guerra, el conflicto y el desplazamiento?". No, al contrario: el único ejército al que se recurrirá será el de los "voluntarios que, armados únicamente con kits médicos, puedan llegar a nuestro pueblo tan sufrido".

 

Generosidad y solidaridad de la población birmana

El Presidente de los Obispos birmanos también destacó que, ante las dos oleadas de la pandemia que ha vivido la nación, la población ha mostrado generosidad y solidaridad hacia los más necesitados, mientras que "el heroísmo de los trabajadores sanitarios en primera línea ha conmovido a todos".

Por lo tanto, esta "unidad en el servicio" no sólo debe "celebrarse", sino también repetirse, porque Myanmar es "capaz de hacerlo de nuevo"

Llamamiento a las autoridades

El Cardenal Bo también hizo un llamamiento a las autoridades para que "faciliten la participación segura de los médicos y de los jóvenes" en la lucha contra la pandemia. “Unidos salvamos vidas", exhortó el Purpurado, "divididos enterraremos a miles, y la historia será el juez más severo si fallamos en la compasión".

Las últimas líneas del mensaje del Arzobispo de Yangon son de aliento: "Unámonos – escribe – enfrentemos juntos este desafío, que es quizás un llamado a todos para forjar una comunión que lleve a la paz y la reconciliación". Y concluye:

“Recemos a Dios para que nos dé este valor. Juntos, podemos vencer a este enemigo”

19 julio 2021, 14:43