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España aprueba la ley de la eutanasia. La Iglesia: una elección contra la vida

El suicidio asistido es desde este 18 de marzo ley en España, el séptimo país del mundo en aprobar esta legislación. La Iglesia ha reaccionado con fuerza contra la ley. “No se evita el sufrimiento provocando la muerte”, ha comentado Monseñor Luis Arguello García, Secretario General de la Conferencia Episcopal Española. Monseñor Paglia: fomentar los cuidados paliativos, no la cultura de la eutanasia.

Giancarlo La Vella – Ciudad del Vaticano

Después de Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Canadá y Nueva Zelanda, España aprueba la eutanasia, con una ley que recibió el beneplácito de 202 diputados en el Parlamento; 141 en contra, 2 abstenciones. La interrupción voluntaria de la vida entrará en vigor en tres meses y podrá ser solicitada por quienes padezcan una dolencia grave e incurable o una enfermedad grave, crónica e invalidante. La ley española regula tanto la eutanasia como el suicidio asistido y prevé un procedimiento especial antes de la llamada "desconexión", para comprobar que existe la voluntad real del paciente. El solicitante debe presentar una solicitud dos veces en un plazo de 15 días. El paciente debe demostrar por escrito que conoce la posibilidad, como alternativa, de recurrir a los cuidados paliativos. Posteriormente, a petición del médico que lo atiende, una comisión, presente en todas las regiones e integrada por médicos, juristas y enfermeros, se ocupará de la autorización definitiva que deberá producirse en un plazo de 19 días. El paciente puede interrumpir el procedimiento en cualquier momento.

Se discute sobre la objeción de conciencia

La aplicación de la ley de eutanasia no es del todo pacífica en toda España. La medida, deseada por el Partido Socialista en el gobierno, ha visto la oposición del Partido Popular y de la extrema derecha de Vox. Es previsible que la Orden de Médicos solicite que se permita la objeción de conciencia entre el personal sanitario opuesto a la interrupción prematura de la vida.

La Iglesia: asistencia y consuelo contra la cultura de la muerte

Los Obispos intervinieron sobre la ley española que regula la eutanasia a través del Secretario General de la Conferencia Episcopal del país ibérico, Monseñor Luis Argüello García, Obispo Auxiliar de Valladolid. “Una mala noticia – comentó inmediatamente el Prelado - se ha optado por la solución más fácil: para evitar el sufrimiento se provoca la muerte de quien lo padece, sin considerar que se puede poner un remedio válido recurriendo a los cuidados paliativos”. Es necesario, en cambio, "promover la cultura de la vida y dar pasos concretos – afirmó Monseñor Argüello – para permitir un testamento vital que permita a los ciudadanos españoles expresar de forma clara y decidida su deseo de recibir cuidados paliativos". La ley también debe permitir, para el Obispo, la posibilidad de expresar la clara voluntad de no someterse a la aplicación de esta ley sobre la eutanasia y, por parte del personal médico, declararse objetor de conciencia. No hay que dejar de lado la cultura de la vida, sino que, frente a la cultura de la muerte, hay que ocuparse de los que sufren, de los enfermos terminales con ternura, cercanía, misericordia y ánimo para mantener viva la esperanza en esas personas que están en el último tramo de su existencia y que necesitan cuidados y consuelo".

Monseñor Paglia: no favorezcamos el trabajo sucio de la muerte

El Arzobispo Vincenzo Paglia, Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, también comentó la aprobación de la ley de eutanasia en España: "Debemos responder a la difusión de una verdadera cultura de la eutanasia, en Europa y en el mundo, con un enfoque cultural diferente. El sufrimiento y la desesperación de los enfermos – dijo Monseñor Paglia – no deben ser ignorados. Pero la solución no es anticipar el final de la vida. La solución es ocuparse del sufrimiento físico y psíquico. La Academia Pontificia para la Vida apoya la necesidad de difundir los cuidados paliativos, que no son la antesala de la eutanasia, sino una verdadera cultura paliativa de atención a toda la persona, con un enfoque holístico. Cuando ya no podemos sanar, siempre podemos cuidar a las personas. No debemos anticipar el trabajo sucio de la muerte con la eutanasia. Debemos ser humanos -concluyó – estar al lado de los que sufren, no dejarlos en manos de una deshumanización de la medicina o en manos de la industria de la eutanasia".

19 marzo 2021, 10:17