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Monseñor Oscar Ojea: "Bergoglio es el Papa que está haciendo avanzar el Concilio"

Uno de los obispos que mejor conoce la figura y el pensamiento del Papa Francisco es monseñor Oscar Vicente Ojea, un sacerdote del clero de Buenos Aires que luego se convertiría en obispo auxiliar del cardenal Bergoglio en la capital argentina. Compartimos una síntesis de la entrevista realizada por el Padre Modino.

Vatican News - Padre Modino

El actual presidente del episcopado argentino recuerda al "arzobispo sencillo, que tomaba el autobús, que viajaba en metro, ese arzobispo que preferentemente se quedaba más tiempo en las parroquias de la periferia, ese arzobispo que tenía una predicación maravillosa", alguien que alcanzó "una plenitud", fruto de un servicio "para el que, sin duda, le había preparado el Espíritu Santo y sin saberlo, se había preparado él mismo".

Para el obispo de San Isidro, "Bergoglio es el Papa que está haciendo  avanzar el Concilio", haciendo una lectura actual de Lumen Gentium y Gaudium et Spes. Según el obispo Oscar Ojea, la pandemia ha marcado un antes y un después en el pontificado de Francisco. También destaca la importancia de hacer una lectura de sus viajes, casi siempre visitando las periferias geográficas y existenciales.

El prelado argentino también comenta la relación del Papa Francisco con su tierra, Argentina, donde parte de la prensa, que suele manipular sus palabras, insiste en "afirmar que el Papa no quiere a Argentina". De cara al futuro, el pontificado del Papa Francisco debería estar marcado por los "temas de Fratelli tutti"; según el presidente del episcopado argentino, que insiste en la profundísima espiritualidad del Papa.

- Usted formó parte del clero de Buenos Aires y fue obispo auxiliar del cardenal Bergoglio, lo que nos hace ver que lo conoce desde hace tiempo. ¿En qué se parecen el cardenal Bergoglio y el papa Francisco y en qué se diferencian tras ocho años de pontificado?

Me gusta plantear las diferencias en términos de integralidad, no de oposición. Según mi visión, algo estaba "germinando" en ese arzobispo que caminaba por Buenos Aires, sencillo, que tomaba el autobús, que viajaba en subte; ese arzobispo que preferentemente pasaba más tiempo en las parroquias de la periferia, ese arzobispo que tenía una predicación maravillosa, porque siempre decía algo especial en cada homilía, la gente se iba con algo especial.

 

Este arzobispo ha alcanzado una plenitud, en todos los órdenes de su vida, incluso en el orden físico. Lo he visto como más transparente, con un humor excepcional, su capacidad de trabajo es como si se hubiera multiplicado. Siempre ha tenido capacidad de trabajo, pero ahora es mucho mayor. Yo lo pondría en términos de plenitud, en el ejercicio de una función y un servicio en la Iglesia, para el que, sin duda, el Espíritu Santo lo preparó y él se había preparado sin saberlo.

Lo situaría en esa escala, no siento una oposición entre uno y otro, como se suele decir. Sentí algo bastante lineal, que está llegando a su plenitud, que da gran alegría a los que lo conocen y aman.

- ¿Cuáles son los elementos fundamentales del pontificado del Papa Francisco en estos ocho años?

Bergoglio es el Papa que está tratando de hacer avanzar en el Concilio de una manera más concreta. La Constitución Lumen Gentium se relee de alguna manera en la Evangelii Gaudium, en clave de una Iglesia en salida, una Iglesia que corre el riesgo de tener accidentes, de salir herida, de fallar en algunas cosas, pero donde se privilegia la creatividad, el ardor apostólico, el fervor apostólico, el celo apostólico. Eran temas que él, cuando era arzobispo de Buenos Aires, también había planteado, el tema del celo apostólico, siguiendo la idea de Juan Pablo II de la nueva evangelización; nueva en su celo, nueva en sus métodos y nueva en su expresión.

En cierto modo, la reflexión sobre la Iglesia, que es la primera exhortación, nos hace pensar en cómo acondicionar las estructuras para hacerlas más sencillas, más misioneras, más cercanas a la gente de hoy, más próximas. Hay una especie de profundización de la Lumen Gentium en términos de evangelización, a la luz de la Evangelii Nuntiandi, que en cierto modo se relee en la Evangelii Gaudium. Esto me parece una profundización de Lumen Gentium, que va a la naturaleza misma de la Iglesia, también releída en Aparecida. Todas estas aportaciones de Aparecida, Evangelii Gaudium, todo intento de profundizar y reflexionar sobre la propia Iglesia, lo resume en Evangelii Gaudium.

 

Yo añadiría otro aspecto del Concilio que Bergoglio toma y le da un lugar muy importante en cuanto al pensamiento de la Iglesia: el tema de la Iglesia como Pueblo de Dios. El concepto de pueblo en él va infinitamente más allá de lo que podemos entender por el término país, que se refiere más a una categoría geográfica, el término nación, que se refiere a un consenso jurídico, dentro del cual se acuerda la misma igualdad jurídica. El concepto de pueblo tiene que ver con la historia, tiene que ver con un proyecto, tiene que ver con las raíces.

El Concilio redefine la Iglesia según aquella frase de San Cipriano que dice que la Iglesia es un pueblo unido con la unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Un pueblo unido, no con cualquier unidad, sino con la unidad de la Trinidad. De alguna manera, este concepto de pueblo, que se encarna en todos los pueblos de la tierra, por eso la Iglesia tiene esta multiculturalidad, esta "pluriculturalidad", es el pueblo de Dios que se encarna en los pueblos de la tierra, y de alguna manera recibe de ellos ciertos signos culturales que son muy importantes. Este concepto de que "es el pueblo entero el que evangeliza al pueblo", la comunidad de bautizados la que evangeliza al mundo; este concepto se retoma y se vuelve extremadamente rico, porque es precisamente la noción de pueblo.

- Sabemos que el Papa Francisco es un hombre de procesos, pero ¿diría que hay un punto de inflexión en estos primeros ocho años de pontificado del Papa Francisco?

Podemos diferir, pero creo que la pandemia ha sido un punto de inflexión. El Papa se ha convertido, desde la pandemia, en una especie de líder de una cierta humanidad. Falta gente en el mundo con capacidad de interpretar lo que está pasando, con tantas interpretaciones que han demostrado la total falta de humildad de mucha gente, incluso en la ciencia, creyendo que lo saben todo, cuando no saben nada, o muy poco. Vimos en los medios de comunicación una invasión de personas que decían cosas con tanta certeza, o proyectaban medidas con tanta certeza, y al cabo de poco tiempo esto decayó, con mucho nerviosismo y malestar en diferentes capas de la población.

 

Ante este panorama, el 27 de marzo, el Papa Francisco solo, en esa Plaza de San Pedro vacía, saludó a María, adoró a la Cruz, y nos regaló esa predicación sobre el apaciguamiento de la tempestad del Evangelio de Marcos, que es maravillosa, tuvo una importancia enorme, incluso desde el punto de vista de la imagen, y me parece que en esta circunstancia se nos quedó retratada de forma enérgica. Por qué digo que la pandemia es un punto de inflexión, porque permitió al Papa, aunque la encíclica Fratelli tutti ya estaba en preparación, formularla con una nueva conciencia de que se ha tocado fondo.

- Nadie conoce el futuro, y no sabemos lo que puede pasar mañana, pero en su opinión, ¿cuál es el futuro que el Papa Francisco imagina para él mismo, qué cree que tiene en mente para el futuro no sólo de la Iglesia, sino también de la humanidad?

 

Me parece que le gustarían los temas de Fratelli tutti, la posibilidad de crear espacios de fraternidad, la posibilidad de preguntarnos realmente qué podemos hacer concretamente, es una encíclica que habla mucho de lo concreto, de no esperar que las soluciones vengan del Estado, ni de un gobierno populista, ni de un gobierno neoliberal, que son un poco los polos en los que se mueven los gobiernos de América Latina, creo que también en algunas otras partes del mundo, el deseo de esta última encíclica, donde hizo una síntesis de muchas de sus cosas, donde cita mucho, y como si también quisiera dejar un legado. Tengo la impresión de que su sueño es seguir trabajando en los temas de Fratelli tutti, la amistad social, el diálogo, la reivindicación de la política, la experiencia profunda de la parábola del buen samaritano.

Tengo la impresión de que quiere que estos temas se instalen, creo que esto está en sus horizontes. Creo que habrá otras cosas, eso es lo que se me ocurre ahora mismo, conociéndolo. Esto está dentro de él, que siempre va acompañado de una espiritualidad muy profunda.

A la vez que el mundo se destruye, leo todos los días, aterrado, las cifras sobre la situación de la pandemia en Manaos, en ciertos lugares de la Amazonia, particularmente en Brasil y la situación es extremadamente dolorosa. Tengo la impresión de que en medio de todo este panorama, que el Papa conoce perfectamente, ha establecido este año de San José, con el fin de cuidar el hogar, la familia, la Iglesia, ya que es el patrón de la Iglesia. La última vez que lo vi, ahora en enero de este año, estaba muy contento de haber podido consagrar este año a San José. Así que esto también "hay que leerlo".

13 marzo 2021, 17:07