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Coordinadores de los Centros pastorales del CELAM Coordinadores de los Centros pastorales del CELAM 

Centros Pastorales del CELAM felicitan al Papa por su Pontificado

Los coordinadores interinos de los Centros Pastorales del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) felicitan al papa Francisco por sus ocho años de Pontificado. Han expresado sus palabras de cercanía, solidaridad y afecto.

Susana Nuin, coordinadora interina del Centro de Estudios Cebitepal, Mauricio López, coordinador interino del Centro de programas y redes de acción pastoral, Óscar Elizalde Prada, asesor interino del Centro para la Comunicación y Guillermo Sandoval Vásquez, coordinador interino del Centro de Gestión del Conocimiento felicitan al Papa Francisco por el octavo aniversario de su pontificado.

Esencialidad del seguimiento de Jesús

Susana Nuin, coordinadora interina del Centro de Estudios Cebitepal del CELAM, ha destacado que “el pontificado del papa Francisco es una gran revolución en la Iglesia”, porque “en primer término emerge posterior a un gesto extraordinario del papa Benedicto XVI”.

Además de eso “creo que su gran esencialidad está puesta en el hecho que lleva a un giro muy grande de un regreso a la vida de la esencialidad del seguimiento de Jesús”, lo cual “tiene consecuencias en todos los frentes”.

El Papa es el único líder mundial que ha tenido una palabra para todos los temas y con todos y no solamente en forma discursiva sino con propuestas de aterrizaje e incidencia”, acotó.

Esta laica uruguaya no duda que “estamos ante un tiempo del espíritu muy fuerte, que sacude mucho el árbol de la Iglesia”, por ende “ha tenido que enfrentar también episodios y conflictos que exigen transparencia y los ha enfrentado con enorme coraje”.

“Entonces creo que podemos celebrar los 8 años del Pontificado entendiendo que estamos ante un Kairós, un momento de Dios profundo, renovador, transformador en la Iglesia”, ha dicho.

Agradecimiento con cinco C

Mauricio López, coordinador interino del Centro de programas y redes de acción pastoral del CELAM, agradece al papa Francisco por estos ocho años de pontificado “con cinco letras C”.

Primera C, de continuidad en la novedad del espíritu que “nunca termina y nunca se agota en profunda consistencia con el Concilio Vaticano II, con el magisterio de la Iglesia, pero sobre todo con el Evangelio que siempre se nos presenta como el llamado central a través de tu palabra”.

Segunda C, una de conversión integral, “una verdadera metanoia para poder cambiar internamente y externamente y ser mucho más fieles al llamado de Jesús”.

Una tercera C, de comunión sinodal discernida ad intra  y adestra  de la Iglesia, porque “has tendido verdaderos puentes a pesar de tener unas pocas resistencias muy ruidosas , pero de muchos modos insignificantes frente al sentido de comunión profunda, de caminar juntos y juntas, que  entusiasma a  tantas personas y les hace abrazar con más fuerza el llamado de Jesús”.

La Cuarta C, de concreción, de “mucho más que palabras, acciones concretas, desde la parresía, desde la palabra valiente, profética, buscando ser una voz de esperanza, un referente ético en un mundo roto”.

Finalmente, la Quinta y última C, creatividad reinocéntrica, esa que “siempre buscando modos a futuro, nuevos caminos al modo de Jesús, que permitan que todos y todas vayamos juntos y juntas en esta perspectiva de tejer nuevas posibilidades”.

Bergoglismos a flor de piel

Óscar Elizalde Prada, asesor interino del Centro para la Comunicación del CELAM, expresa: “Desde esta, su Patria Grande, le decimos GRACIAS (así, en mayúscula sostenida), por creer en la fuerza de la fraternidad universal y animarnos a transitar nuevos caminos de sinodalidad, de conversión”.

El laico colombiano también agradece “por poner su mirada en la Amazonía y en tantas otras periferias existenciales y geográficas, por ‘primerear’ la Iglesia en salida que opta por los pobres y encarna el Evangelio entre los más frágiles y vulnerables, en el revés de la historia”.

Elizalde asegura que “el Papa Francisco ha marcado una nueva era en la comunicación de la Iglesia. Desde la hora cero de su pontificado no ha cesado de sorprendernos con la fuerza de sus gestos, la autenticidad de sus opciones y la originalidad de sus palabras”.

Por ello “en estos ocho años hemos ido coleccionando ‘bergoglismos’”, porque “la suya es una comunicación sincera, cercana y directa, acorde con los ‘signos de los tiempos’, siempre audaz y, sobre todo, humana, con la alegría del Evangelio a flor de piel”.

Ha destacado la enorme capacidad de transmitir para todos, católicos y no católicos, creyentes o no creyentes, del Papa para sobre todo superar “barreras culturales, políticas o ideológicas. Es un lenguaje universal y, al mismo tiempo, muy personal. Profético, sin lugar a dudas”.

“Sus cartas pastorales, encíclicas, homilías, discursos y catequesis, son palabras mayores que todos los días nos interpelan a caminar y hacer realidad una Iglesia pobre y para los pobres”, por ahora “cuente con todo nuestro apoyo. Queremos seguir caminando a su lado y haciendo lío desde la misión que se nos ha confiado”, aseveró.

Profundidad humana

Guillermo Sandoval Vásquez, coordinador interino del Centro de Gestión del Conocimiento del CELAM, se pregunta: “¿Qué reconocer en Francisco y su magisterio?”, al tiempo que responde que sería una lista extensa de logros en estos ocho años, por ejemplo, “pudiera hablar de su preocupación por los migrantes, el cuidado de la casa común y por el diálogo interreligioso, entre otros”.

Para el laico chileno “todo esto estaría muy bien”, pero “en realidad prefiero quedarme con su testimonio: con los rasgos de su personalidad -porque no son sólo gestos, ya que le surgen del alma- que le llevaron a pedir que recen por él, junto a ofrecer la bendición de Dios”.

Cada uno de estos rasgos –destaca Sandoval– le hacen quedarse a vivir en Santa Marta, usar sus viejos bototos, llamar por teléfono a sus antiguos amigos. Cuando se hace uno con los pobres, con los movimientos populares, con los descartados.

“No cabe duda que el amor de Dios se expresa, aún en medio del dolor, a través de una sonrisa, como lo hacía su compañero jesuita San Alberto Hurtado: «Nadie es tan rico que no la necesite, ni tan pobre que no pueda regalarla»”, añade.

“¡Prefiero quedarme con su profunda humanidad!”, no duda en afirmar, puesto que le encanta escuchar ese encargo a Dios que el Santo Padre hace “en las voces de su Santo Pueblo y en especial de los más pobres. Que miremos a Dios en aquellos que las élites observan como estadísticas, pero que encarnan al propio Jesucristo peregrinando en nuestras calles hambrientos, enfermos, maltratados”.

15 marzo 2021, 12:22