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Mons. Fernando Ramos, Secretario Gral. de la CECh, y Mons. Santiago Silva, Presidente, en una foto de archivo Mons. Fernando Ramos, Secretario Gral. de la CECh, y Mons. Santiago Silva, Presidente, en una foto de archivo 

Chile. Obispos invitan a una Cuaresma de conversión, purificación y esperanza

El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile da a conocer un mensaje a días de la celebración del Miércoles de Ceniza -con el que se inicia el tiempo de la Cuaresma- pidiendo perdón a quienes han sido abusados y maltratados, recordando las dificultades sanitarias y sociales vividas, invitando a la oración, encarnar una fe sincera, una esperanza viva, una caridad operante y a ser protagonistas de las decisiones para la vida del país que se deben tomar en este año.

Este lunes 15 de febrero se dio a conocer el mensaje de los Obispos chilenos para la Cuaresma 2021. Tal como informa la Oficina de Comunicaciones de la CECh, en el mismo, los obispos llaman, en primer lugar, a vivir “este profundo signo de humildad sin poner en riesgo nuestra salud ni la de los demás” ya sea que se pueda participar presencial o remotamente, debido a la pandemia.

Se recuerda que este tiempo de conversión, es también momento de purificación y penitencia por el dolor causado, y como pastores de la Iglesia piden una vez más “perdón a Dios y a nuestros hermanos y hermanas que han sido abusados, maltratados, excluidos o ignorados por algunos de sus ministros”.

“Una sincera conversión – escriben – sólo brota de un corazón arrepentido y dispuesto a curar el daño provocado, acompañar al herido en su camino y recomenzar desde Cristo”.

Lamentando los daños causados por la pandemia y los fallecimientos de muchas personas a causa del coronavirus, señalan también sus graves consecuencias sociales. Agradecen a Dios  por “las innumerables expresiones de fraterna solidaridad, caridad y cercanía de parientes, vecinos y amigos, como también de compromiso profesional de quienes trabajan sirviendo a los enfermos en hospitales y centros de salud” y a sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y laicos “que han procurado acompañar con los sacramentos, la oración y el consuelo en este tiempo de incertidumbre”.

Con tristeza constatan las situaciones de violencia en la sociedad, que se expresa en la terrible pérdida de vidas humanas, agresiones a personas, casas, reparticiones públicas, medios de transporte e incluso lugares de culto de distintas confesiones religiosas, así como el incremento en la migración de personas que provienen de naciones con enormes crisis.

“Como sociedad, no podemos desentendernos del drama humano que vive cada una de estas personas”, interpelan los obispos.

Al mismo tiempo, se recuerda a quienes han perdido hogares y fuentes económicas por la inusual intensidad de manifestaciones climáticas, ante lo que muchas personas se preguntan “¿qué nos está diciendo el Señor? ¿qué podemos hacer para vivir nuestra condición de cristianos en el tiempo presente?”.

Es así como se llama a meditar con corazón sincero la Palabra de Dios, para el discernimiento cotidiano:

“No dejemos nunca de orar incesantemente por el don de la vida y la salud, de la justicia y la paz” agregan los pastores.

Reconociendo que este complejo tiempo ha traído diversos tipos de privaciones a muchos, también ha revelado a quienes han puesto en riesgo la salud y la vida propia y ajena. “En estos tiempos de austeridad que vivimos, el derroche y el despilfarro no tienen cabida en una sociedad que busca superar sus desigualdades. Por eso, la Cuaresma nos da la posibilidad de volver a lo esencial de nuestra vida de creyentes, poniendo a Cristo en el centro”, animan los prelados.

La posibilidad de acceder a una de las vacunas en contra del COVID-19 se señala como una ventana de esperanza para iniciar el proceso de superación de esta grave pandemia, por lo que se invita “a todos a que de manera responsable y solidaria concurramos -de acuerdo a los planes de la autoridad sanitaria- a algún centro de vacunación para ser inoculados” pues no hay razones fundadas para sospechar que las vacunas sean dañinas ni para que su uso pueda ser objeto de un reproche moral.

Finalmente, los obispos recuerdan que en el país comienza un año de importantes decisiones “en las cuales cada compatriota debe ser protagonista”, y llaman a participar activamente, y a estar informados de qué se trata cada elección, de los proyectos y programas de los candidatos y candidatas.

“Así como Cuaresma es un camino para creer y ser testigos de un tiempo nuevo, ayudemos con nuestras actitudes personales, familiares y cívicas a que las generaciones jóvenes sigan creyendo en Chile y en los valores humanos y cristianos que a lo largo de la historia han inspirado a nuestra sociedad”.

El mensaje está firmado por Mons. Santiago Silva Retamales, Obispo electo de Valdivia y Presidente de la CECh, por Mons. René Rebolledo Salinas, Arzobispo de La Serena y Vicepresidente; por S.E. el Cardenal Arzobispo de Santiago Celestino Card. Aós Braco, por Mons. Juan Ignacio González Errázuriz, Obispo de San Bernardo y Administrador Apostólico de Rancagua, y por Mons. Fernando Ramos Pérez, Arzobispo de Puerto Montt y Secretario General de la CECh.  

16 febrero 2021, 13:09