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Iglesia apoya las vacunas contra el Covid-19: Carrera contra el reloj que admiramos

Una Carta Pastoral de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico destaca el esfuerzo de los científicos para realizar las vacunas, confirma que no utilizan en su producción embriones humanos y por lo tanto “no existe ninguna objeción moral”, pero advierte que se trata de un bien común que no puede ser un privilegio para unos pocos.

Alina Tufani-Ciudad del Vaticano

La Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico difundió una Carta Pastoral sobre las vacunas contra el Covid-19 en la cual manifiesta no sólo la satisfacción por su expedita realización sino por la novedosa implementación de técnicas que evitan el uso de embriones humanos en su realización. Cuestiones históricas, científicas, morales y culturales son expuestas en las doce páginas que llevan la firma del Arzobispo Metropolitano, monseñor Roberto González Nieves y del Obispo auxiliar, monseñor Alberto Figueroa Morales .

“Hoy, gracias al esfuerzo de tantos hombres y mujeres de ciencia, vemos una posible luz al final del camino con las vacunas contra el Covid-19. Es una inédita carrera contra el reloj que admiramos, reconociendo, al mismo tiempo, el valor de estas investigaciones que repercuten en bien de la humanidad”, se lee en el documento.

La gran prueba que este año 2020 ha puesto de cara a la humanidad, la “desoladora pandemia de Covid-19”, abre la Carta Pastoral que describe las vicisitudes personales y comunitarias que los seres humanos han sufrido y siguen sufriendo a causa del virus mortal y que, ahora con las vacunas en mano, servirá para “defendernos”. "Las vacunas han sido un gran avance para la humanidad" resalta la nota que recuerda que la primera vacuna fue contra la viruela; "un virus que doblegaba el mundo hacía muchos siglos".

Tras elogiar la rapidez del desarrollo de las vacunas contra el Covid-19, el documento informa sobre las dos que hasta el momento han sido aprobadas por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, del Departamento de Salud de Puerto Rico y la «Food and Drugs Administration: la de PfizerBioNTech y  la de Moderna, ambas realizadas con "novedosos métodos" computarizados.

“Para la tranquilidad de todos y todas, es importante añadir, que los expertos en este campo aseguran que estas vacunas no amenazan la riqueza y la singularidad genética del ADN humano.  A estos avances de la ciencia reaccionamos con gran entusiasmo y esperanza, sabiendo de antemano, de la existencia de un plan de contingencia para la vacunación en Puerto Rico”, anuncia la arquidiócesis.

Ciertamente la cuestión ética y moral para los cristianos está al centro de todo el documento que  recuerda los preceptos de la Doctrina Moral de la Iglesia, según la  cual los actos experimentales que reducen la creatura humana a un simple “material biológico instrumental”, es decir, al uso de embriones humanos o líneas celulares de fetos abortados en la investigación científica es un delito que atenta contra la dignidad del ser humano inocente.

“Las dos vacunas que llegan a Puerto Rico (Pfizer-BioNTech – Moderna), no utilizan en su producción líneas celulares de embriones humanos provenientes de abortos o fetos. No obstante, éstas sí fueron usadas en experimentos de laboratorio”, explica la Carta pastoral basados sobre el estudio del observatorio “Charlotte Lozier Institute”, un instituto que promueve la comprensión pública del valor de la vida humana y el desarrollo ético de las vacunas. Al respecto, la Iglesia puertorriqueña reitera que “en cuanto al diseño, desarrollo y producción de las primeras dos vacunas” a las que se hace referencia “no existe ninguna objeción moral” pues  su "secuencia fue hecha en computador".

Otro capítulo del documento señala que recibir estas dos vacunas del Covid-19 es un “bien mayor público y personal” y que por lo tanto, a la luz de la “justicia social” y del derecho universal a la salud, y más en esta situación de crisis, “las vacunas no pueden ser un privilegio para unos pocos”, sino que pertenecen al ámbito del bien común que "se antepone a cualquier oportunidad de lucro".

“Instamos a las autoridades  a no discriminar contra nadie al administrar la vacuna contra el Covid-19. Son especialmente los más vulnerables quienes deben tener un acceso prioritario”, advierte la Iglesia puertorriqueña que recuerda que “todos somos hermanos” y  lo que afecta al pobre, afecta al rico y viceversa.

Por último, el arzobispo González Nieves invita a los fieles a vivir estas fiestas con una humilde alegría y con sobriedad, a no bajar la guardia, pero tampoco que la distancia física se convierta en la excusa de la indiferencia hacia los seres queridos y los necesitados.

“Aunque existan otros "covid" que amilanan nuestra vida personal y social, así como la de nuestra Patria, esto no debe tampoco limitar nuestros deseos de eternidad. Estos males pueden ser superados con las vacunas de la fe, la esperanza y la caridad”, concluye el documento.

 

21 diciembre 2020, 12:06