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Obispos de Costa Rica: disipemos las tinieblas del pesimismo y la desconfianza

Los obispos del país exhortan a ser portadores de esperanza, a estar realmente cerca de los más necesitados, evitar el consumismo y a ser más solidarios.

Alina Tufani - Ciudad del Vaticano

“Siempre, pero especialmente en este 2020 marcado por la crisis y la prueba, Adviento es tiempo propicio para acrecentar nuestra esperanza y nuestra confianza en Dios”. Este es el llamado de los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR) para este Tiempo de Adviento, comienzo del Año Litúrgico y oportunidad para superar todo obstáculo que nos impida manifestar el amor de Dios.

Para la Iglesia de Costa Rica este es el momento de promover la esperanza, de multiplicar la solidaridad y de consolidar la fraternidad, especialmente con quienes durante este año han pasado difíciles momentos a consecuencia del COVID-19.

“Ponemos en oración a aquellos que perdieron su vida por esta enfermedad, confiamos en que puedan gozar de la presencia del Señor. Nos solidarizamos también con el dolor de los seres queridos que experimentan la dura partida de un familiar, amigo o allegado. La esperanza cristiana nos anima y fortalece”, dicen los obispos ante la consecuencia más definitiva de la pandemia de Covid-19.

Los prelados costarricenses manifiestan también su cercanía a quienes han sufrido la pérdida del trabajo y a las personas afectadas por los huracanes e inundaciones que han azotado a Centroamérica. Al mismo tiempo reiteran el llamado que la CECR hizo al final de su Asamblea Plenaria de agosto para vencer “la soledad, el aislamiento, la indiferencia que también enferman" y a promover espacios de encuentro, de fraternidad, de hospitalidad.

“Debemos hacer conciencia de la oportunidad que se nos da para ser mejores, para cambiar aquello que nos aparta del amor a Dios” dicen los obispos al hablar del tiempo de Adviento, cuatro semanas para conmemorar el acontecimiento que transformó la historia humana. “Adviento – agregan - es reforzar nuestra espera y vigilancia ante el Señor que viene a nuestro encuentro, especialmente en la persona del hermano y en los signos de los tiempos que experimentamos”.

La CECR exhorta a los fieles y personas de buena voluntad a evitar ser parte de la corriente consumista que priva de los verdaderos valores que nos distinguen como hijos de Dios, a ser portadores de esperanza, a estar realmente cerca de los más necesitados, y manifestar así nuestra solidaridad.

 “Disipemos las tinieblas del pesimismo y la desconfianza. Abrámonos a la luz de la esperanza, de la fe y del amor. El desafío es abrirnos a esa luz que ilumina toda la existencia del ser humano, luz potente, que lo transforma todo; luz que solo puede ser Dios", concluyen los obispos de Costa Rica.

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04 diciembre 2020, 13:38