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Vatican News

Colombia 2020: un año de prueba para interiorizar

El proceso de paz en medio de la pandemia, la crisis política y económica, las necesidades de los más pobres y la fragilidad del sistema sanitario: son los temas del balance del año que está por concluir, realizado para Vatican News por el arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, Monseñor Luis José Rueda Aparicio. “Un año de prueba, de lucha, de dificultad, de exigencia. Pero también un año para conocernos, para interiorizar”.

Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano

“América Latina y Colombia han vivido un tiempo de muchas dificultades porque el sistema de salud no estaba preparado para responder a la emergencia sanitaria de la pandemia”. Es la constatación del arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, Monseñor Luis José Rueda Aparicio, al hacer un balance del año 2020 marcado por la llegada del Covid 19, que ha afectado duramente a la humanidad entera. En su país, el prelado nota cómo el coronavirus puso en evidencia “la fragilidad del sistema de salud”. Una situación ante la cual afortunadamente, “se reaccionó rápidamente” realizando una “labor titánica” puesta en marcha por el gobierno, “actualizando, poniendo al día las unidades de cuidados intensivos, dotando a los hospitales de lo necesario, preparando a la gente, haciendo pedagogía, cuidando a la población”.  

Escuche a Monseñor Luis José Rueda Aparicio

Más de millón y medio de colombianos ha sido infectados por el Covid, de ellos, más de 35,000 han muerto a causa del virus. “Nosotros hemos sido probados como Iglesia, muchos laicos, muchas religiosas, muchos seminaristas, diáconos permanentes, obispos, el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Oscar Urbina Ortega, estuvo en unidad de cuidados intensivos. Afortunadamente logró ganarle la batalla al virus”, relata monseñor Rueda Aparicio, especificando que sólo la arquidiócesis de Bogotá, en este año de la pandemia, han muerto 25 sacerdotes: algunos de ellos, unos 15, a causa del Covid, otros, por distintas patologías”.

Es un balance de dolores, un balance de muerte. Los hornos crematorios y todos aquellos lugares donde son sepultados y donde son llevados aquellos que han muerto a causa del Covid han colapsado también en algunas ciudades. Eso ha hecho difícil el duelo, la despedida. Muchas familias no han podido reaccionar debidamente, no han podido celebrar la Eucaristía, despidiendo a sus seres queridos. Esto agrava el dolor y el sufrimiento de los colombianos en este año de pandemia.

La Iglesia en primera línea  

El Primado de la Iglesia colombiana habla también del papel importante llevado a cabo por la Iglesia en el país, subrayando la labor realizada por los sacerdotes que “se han quedado en sus parroquias, ninguno de ellos ha abandonado ni las parroquias rurales, ni las parroquias urbanas en sectores con mucha dificultad causada por la pandemia del Covid. Allí, han estado acompañando a las comunidades en el dolor, en el sufrimiento y llevando la Eucaristía a través de las redes sociales, a través de los medios de comunicación de la radio y de la televisión”.

Además, el arzobispo de Bogotá ilustra las precauciones tomadas para evitar la propagación del virus: “Se cerraron los templos durante más de 4 meses en todo el país, especialmente, aquí en Bogotá, y luego se reabrieron con protocolos convenidos entre la Conferencia Episcopal y el Ministerio de Salud, y se ha seguido trabajando en pedagogía desde las parroquias para defender la vida”.

La ayuda concreta a los pobres: el banco de alimentos

La Iglesia colombiana ha continuado ayudando de manera concreta a las personas en dificultad a través del banco de alimentos, que este año ha visto incrementada la demanda. Así lo explica también el Primado de Colombia:

Colombia tiene 23 bancos de alimentos liderados por la Iglesia católica, el más grande de ellos, es el banco de alimentos de la arquidiócesis de Bogotá. Hemos pasado de distribuir, en el 2019, una cantidad de 11011 millones de kilos de alimentos, a 29 millones de kilos de alimentos durante el año 2020, lo cual ha permitido llevar un signo de esperanza, un alimento oportuno y una ayuda a los sectores más pobres, no sólo de Bogotá y sus periferias, sino a todo el país, incluyendo el archipiélago de San Andrés y Providencia que además de la pandemia ha sufrido los embates de un huracán que ha destruido la infraestructura de esta región de Colombia, allá en las islas del Caribe.

El proceso de paz en el año de la pandemia

El arzobispo de Bogotá hace también un balance del proceso de paz en el año de la pandemia precisando que “todo lo que se venía implementando ha continuado con distintos ritmos y que el Estado colombiano ha hecho el esfuerzo”.

Los excombatientes de las FARC están viviendo en las comunidades reinsertándose y, además, optando por el camino del partido político FARC. Sin embargo, muchos de ellos han muerto, muchos de los que dejaron las armas han sido asesinados. Además, durante este año, han sido asesinados también más de 250 líderes sociales, hombres y mujeres. Es un balance duro. Sin embargo, no perdemos la esperanza, sabemos que hemos optado por el camino de la paz y de la reconciliación, que algunos no están convencidos y que otros se oponen a estos procesos. No obstante, los colombianos, hombres y mujeres de fe y de bien queremos luchar por la vida, por la paz y por la reconciliación.  La Iglesia colombiana llama a buscar esos caminos permanentemente.

El magisterio del Papa, luz de esperanza

En medio de la pandemia “el magisterio del Papa Francisco en Colombia ha sido una luz de esperanza” afirma convencido Monseñor Luis José Rueda Aparicio relatando que la Iglesia en su país retomó "la Laudato si' en el contexto de la situación que estamos viviendo para redescubrir cómo la casa común es el lugar que nos pertenece a todos y cómo en medio de la pandemia, debemos contemplar, agradecer y promover el respeto a la casa común. Además, nos llegó la Fratelli tutti con toda esa frescura, con todo ese torrente de vida social, de amistad social, de diálogo, de reconciliación, de fraternidad verdadera y de política puesta al servicio del bien común. La hemos asumido en nuestra vida y en nuestros planes de Pastoral - precisa - distribuyéndola a todos los colombianos a través de los medios de comunicación y también entregando físicamente una copia de la Encíclica a los líderes sociales y a los líderes políticos”.

“Hemos encontrado allí – concluye el arzobispo de Bogotá – las luces que necesita Colombia para seguir buscando la reconciliación, la paz, el bien común, la fraternidad y una política sana, una buena política al servicio de un país que necesita unificar su proyecto nacional y trabajar unidos con esperanza”.

29 diciembre 2020, 09:36