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Uganda cinco años después del Viaje Apostólico de Francisco

Un lustro ha pasado desde que el Papa fue a este país africano. Hoy en día Uganda se encuentra en medio de la campaña electoral con vistas a la votación de enero, pero la violencia y la corrupción son sólo algunos de los problemas no resueltos. Repasamos ese viaje con el obispo de Lira, monseñor Giuseppe Franzelli, quien ante nuestros micrófonos subraya la importancia, aún hoy, de las palabras pronunciadas por Francisco en noviembre de 2015

Andrea De Angelis y Michele Raviart  – Ciudad del Vaticano

Uganda fue la segunda etapa del undécimo Viaje Apostólico del Papa Francisco que tuvo lugar, en noviembre de 2015, en tres Estados africanos: Kenia, la República Centroafricana – donde se abrió la Puerta Santa del Jubileo Extraordinario de la Misericordia – y Uganda. Antes de Francisco, habían viajado allí Pablo VI, en 1969, y Juan Pablo II, en 1993. El Santo Padre visitó dos ciudades: Entebbe y Kampala. Pronunció seis discursos, siendo memorable la Santa Misa celebrada por los Mártires de Uganda el 28 de noviembre, con la asistencia de unas cuatrocientas mil personas.

Los mártires de Uganda

En su homilía de la Misa, el Papa destacó la profunda enseñanza de los mártires ugandeses, recordando a los presentes cómo el don del Espíritu Santo nos fue dado para ser compartido con nuestro prójimo.

Si, como los mártires, revivimos diariamente el don del Espíritu que habita en nuestros corazones, entonces ciertamente nos convertiremos en esos discípulos misioneros que Cristo nos llama a ser. Para nuestras familias y amigos, ciertamente, pero también para aquellos que no conocemos, especialmente aquellos que pueden ser poco amables e incluso hostiles con nosotros. Esta apertura a los demás comienza en la familia, en nuestros hogares, donde aprendemos la caridad y el perdón, y donde en el amor de nuestros padres aprendemos a conocer la misericordia y el amor de Dios. Esta apertura se expresa también en el cuidado de los ancianos y de los pobres, las viudas y los huérfanos.

El testimonio de los mártires muestra a todos los que han escuchado su historia, entonces y hoy, que los placeres mundanos y el poder terrenal no dan paz ni alegría duraderas.

El viaje de Francisco produjo un eco que perdura aún hoy en día, en un momento especialmente difícil para Uganda. Monseñor Giuseppe Franzelli, obispo de Lira, en el norte del país, a unos cien kilómetros del sur de Sudán desde 2005, recuerda en la entrevista a Vatican News:

“El Papa nos advirtió que no guardáramos el testimonio de nuestros mártires como una joya preciosa en un museo, pero nos invitó a honrarlos llevando su testimonio a las casas, al trabajo, a todas partes”

“La emoción de dar la bienvenida al Papa”

El obispo de Lira afirma también:

“Tengo recuerdos muy queridos y profundos. Fue agotador como experiencia, pero muy importante. Guardo en mi corazón los seis discursos del Papa, que se hizo peregrino aquí en Uganda yendo a venerar a los mártires, testigos de Cristo. Era una invitación a vivir con cada vez mayor autenticidad mi servicio al Evangelio de Cristo, como pastor y misionero comboniano, que vino aquí a Uganda para transmitir el mensaje cristiano”

"La simplicidad del Papa, su amabilidad, ha sorprendido un poco incluso a las autoridades. Recuerdo bien, señala, cómo en las reuniones preparatorias pensaban hacer, digamos, cosas a gran escala, pero él no quería. Su presencia fue sencilla, fraternal y paternal a la vez, para mí y para todos los ugandeses". Y continúa Monseñor Franzelli:

“El Papa ha dado un fuerte impulso y aliento para hacer frente a los numerosos desafíos presentes en el país, pero después de cinco años muchos, por desgracia, siguen presentes”

Múltiples desafíos

"Uno de los retos es el del SIDA, las infecciones habían disminuido, pero recientemente han empezado a aumentar de nuevo", explica el prelado. El tema central es entonces ciertamente la unidad del país. "Una unidad que es para todos, no camuflada detrás de los intereses de las tribus o los partidos políticos. Un desafío que existía entonces como ahora y que nos devuelve al fenómeno de la corrupción que – revela – en los últimos años ha ido creciendo, asumiendo proporciones inimaginables". "Luego está el desafío de los refugiados, y el Papa elogió el ejemplo de la gran acogida que ha dado Uganda a estas personas, que vienen en particular del sur del Sudán. Dice además el obispo:

“Yo estoy orgulloso de este pueblo que tiene mucho que enseñarnos a los europeos sobre el significado de la palabra bienvenida”

Mirada a los pobres

No es menos importante la atención a los pobres. Al visitar la Casa de la Caridad en Nalukolongo, en Kampala, el 28 de noviembre de 2015, el Papa Francisco pronunció un discurso en el que destacó cómo Jesús estaba presente allí en las obras de caridad.

Hoy, desde esta Casa, quisiera hacer un llamamiento a todas las parroquias y comunidades presentes en Uganda, y en el resto de África, para que no se olviden de los pobres. El Evangelio nos pide que vayamos a las periferias de la sociedad y que encontremos a Cristo en los que sufren y en los necesitados. El Señor nos dice, con palabras inequívocas, que nos juzgará por esto.

¡Es triste cuando nuestras sociedades permiten que los ancianos sean descartados u olvidados! ¡Es reprochable cuando los jóvenes son explotados por la actual esclavitud de la trata de personas! Si miramos de cerca el mundo que nos rodea, parece que el egoísmo y la indiferencia se están extendiendo en muchos lugares. ¡Cuántos de nuestros hermanos y hermanas son víctimas de la cultura del descarte de hoy, que engendra desprecio especialmente hacia los niños no nacidos, los jóvenes y los ancianos!

Francisco, además, al recordar cómo el Señor no vino para ser servido, sino para servir, lanzó una fuerte invitación a los cristianos a ser testigos activos del amor de Jesús, a actuar, no a mirar.

Como cristianos, no podemos quedarnos quietos, viendo lo que pasa y no hacer nada. ¡Algo tiene que cambiar! Nuestras familias deben convertirse en signos aún más evidentes del amor paciente y misericordioso de Dios, no sólo para nuestros niños y nuestros ancianos, sino para todos los necesitados. Nuestras parroquias no deben cerrar sus puertas y oídos al grito de los pobres. Este es el camino principal del discipulado cristiano.

“De esta manera damos testimonio del Señor, que no vino a ser servido, sino a servir. De esta manera mostramos que las personas importan más que las cosas y que lo que somos es más importante que lo que poseemos”

La pandemia de Covid-19

"La emergencia vinculada al coronavirus es un enorme desafío, que también ha terminado por paralizar un poco la acción pastoral de la Iglesia", explica Monseñor Franzelli. Y añade:

“Hay una tendencia a encerrarse en sí mismos, en lugar de salir como nos invita el Papa. Cada uno piensa en salvar su propio pellejo. Este es un enorme y difícil desafío, pero estamos llamados a enfrentarlo”

Más de 181 víctimas

Según las cifras oficiales, hay más de dieciocho mil contagios en el país y ciento ochenta y una víctimas, pero se teme, -como en el caso de otros países africanos, que la cifra esté muy subestimada dado el pequeño número de pruebas realizadas.

Las elecciones de enero de 2021

Uganda se encuentra en medio de la campaña para las elecciones presidenciales del 14 de enero de 2021, pero las tensiones se multiplican a medida que pasan los días. La semana pasada, la policía nacional arrestó a dos candidatos presidenciales. Se trata de Robert Kyagulanyi Ssentamu, más conocido como Bobi Wine, miembro de la Plataforma de Unidad Nacional, y Patrick Oboi Amuriat, candidato del Foro para el Cambio Democrático. La noticia ha desencadenado numerosas protestas en todo el país, incluida la capital, Kampala, donde hubo al menos dieciséis muertos, docenas de heridos y numerosos arrestos. Monseñor Franzelli dice al respecto:

“La violencia es grande, hay muertos y heridos. Pero no hay justicia, puedo decir que la ley no es la misma para todos. Nos corresponde recordar una vez más las palabras del Papa, recordar que nadie se salva solo y que hay que rezar, como lo hizo el pasado mes de marzo en una Plaza de San Pedro desierta y que pudimos ver aquí en Uganda a través de la red, tener coraje y confianza en Dios. Nosotros los obispos debemos ser los primeros en hacerlo, en mostrar el camino a nuestro pueblo”

Los líderes religiosos condenan la violencia y los arrestos

El Consejo Interreligioso de Uganda, Ircu, ha pedido que se ponga fin a la violencia y que se haga justicia, exigiendo la liberación inmediata de todos los que han sido detenidos o, si han cometido delitos, que sean juzgados de conformidad con la ley. Los numerosos casos de violencia que se dan en el país, advierten también los líderes religiosos, "corren el riesgo de socavar la integridad y la equidad de las próximas elecciones, ya que a algunos candidatos "se les niega el acceso a los medios de comunicación o la entrada a las oficinas establecidas para las campañas electorales".

Por esta razón, Ircu pide a la Comisión Electoral que "se haga cargo de todos los procedimientos, incluyendo las disposiciones de seguridad para todos los candidatos políticos, y que garantice un clima favorable".  

25 noviembre 2020, 14:29