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Padre Godina, misionero en Mali: "el yihadismo se combate derrotando la pobreza"

En declaraciones para la agencia Fides, el padre Arvedo Godina, misionero en Mali desde hace 52 años, explica que para luchar contra el extremismo islámico que está incendiando el Sahel, hay que combatir en primer lugar, la pobreza que abunda en la zona.

Ciudad del Vaticano

"El yihadismo es alimentado por la injusticia, la pobreza y la miseria. Miles de jóvenes desempleados buscan la esperanza en una forma extrema de religiosidad que los lleva a tomar las armas contra cualquiera que no profese su fe". Con estas palabras el misionero Arvedo Godina, padre blanco, en misión desde hace 52 años en Mali, describe a la Agencia Fides el extremismo islámico que está incendiando el Sahel.

"El yihadismo - continúa explicando - ha surgido en los últimos años, pero los problemas están enraizados en la historia. Cada año se gradúan 10.000 niños y niñas. De estos, sólo mil son capaces de encontrar trabajo inmediatamente. Los otros 9.000 siguen desempleados. Se enfrentan a una competencia pública tras otra, luchando entre mil trabajos, pero a menudo sin esperanza. Algunos migran. Pero nadie tiene perspectivas reales".

En este contexto, el misionero declara a la agencia Fides que este verano, el presidente del país, Ibrahim Boubacar Keïta, fue derrocado por un golpe de Estado organizado por las fuerzas armadas.

 

"Los militares crearon entonces un gobierno junto con representantes de la sociedad civil que pedían políticas económicas más eficaces y una lucha estricta contra la corrupción. La política no responde a las necesidades de la población", continúa afirmando el padre Godina a Fides.

La pobreza y la difusión del extremismo islámico

"La corrupción está muy extendida y es un obstáculo para el crecimiento social y económico de la nación. A esto se añade un crimen cada vez más poderoso. A lo largo de los años, Mali se ha convertido en un centro de tráfico internacional de drogas. Un comercio que las Naciones Unidas estiman en unos 26.000 millones de dólares anuales y que alimenta la corrupción, la violencia, la desesperación y la drogadicción", añade.

Finalmente, el misionero profundiza sobre la progresiva difusión del extremismo islámico.

El padre Arvedo, en su trabajo como capellán de la prisión, ha conocido a algunos milicianos: "Muchos jóvenes sin esperanza se han lanzado a los brazos de las redes yihadistas. En ellas buscan un instrumento de venganza por sus frustraciones. Dicen que están luchando contra los occidentales y los cristianos que son la causa de su miseria. Repito, el yihadismo se combate derrotando la pobreza generalizada en primer lugar".

05 noviembre 2020, 17:40