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Vatican News

Frontera Camerún y Nigeria: Informe de Cáritas sobre migración

Tal como revela Cáritas en un informe sobre la situación migratoria entre Camerún y Nigeria, titulado "La historia no contada de lo que está sucediendo", en la región septentrional, las fuerzas gubernamentales están luchando contra los islamistas de Boko Haram y tanto Nigeria como Camerún han sufrido la persecución perpetrada por los islamistas. Además, la organización católica explica cuál es la ayuda concreta de la Iglesia que sale al encuentro de cientos de miles de refugiados.

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

Durante los últimos once años Camerún se ha enfrentado a dos conflictos y a una gran violencia indignante, que están matando a personas inocentes, obligando a los niños a abandonar las escuelas y obligando a muchas familias a abandonar sus hogares. Mientras que en la región septentrional de Camerún el conflicto comenzó en 2009, en las regiones noroccidental y sudoccidental en 2016.

Tal como refleja Cáritas en un informe sobre la situación migratoria entre Camerún y Nigeria, titulado "La historia no contada de lo que está sucediendo", en la región septentrional, las fuerzas gubernamentales están luchando contra los islamistas de Boko Haram y tanto Nigeria como Camerún han sufrido la persecución perpetrada por los islamistas.

Cientos de miles de refugiados en busca de seguridad

"Más de 430.000 personas se vieron obligadas a escapar de sus lugares de origen. Los habitantes del noreste de Nigeria, principalmente de la diócesis de Maïduguri, cruzan diariamente hacia Camerún en busca de seguridad. Los cameruneses están haciendo lo mismo", explica el documento.

Por otra parte, el informe puntualiza que en 2015 se construyó el campamento de Minawao en el lado de Camerún para acoger a 7.000 refugiados nigerianos.

“La Diócesis de Maïduguri (Nigeria) construyó una capilla en el campamento y envió un sacerdote para ayudar a los refugiados de Nigeria. Sin embargo, el campamento también acoge a desplazados internos cameruneses. El obispo Bruno Ateba, que está a cargo de la diócesis de Maroua-Mokolo donde se construyó el campamento, así como el obispo Oliver Doeme, que está a cargo de la diócesis de Maïduguri; están atendiendo a los refugiados nigerianos y a los desplazados internos cameruneses alojados en el campamento. La última actividad que reunió a los dos obispos fue el Día Mundial de los Migrantes y los Refugiados. Los dos pastores, que también son responsables de la Comisión de Migrantes y Refugiados en sus Conferencias Episcopales, eligieron celebrar ese día con sus «ovejas en movimiento». Querían ser testigos de su asentamiento en «tierra de nadie»”

Asimismo, el escrito de Cáritas afirma que en las regiones noroccidental y sudoccidental de Camerún, la tensión se opone al gobierno central situado en Yaundé y a las dos capitales anglófonas, Bamenda y Buea.

“Lo que había comenzado como manifestaciones de abogados, profesores y estudiantes de la corriente de jurisprudencia anglófona y el mantenimiento de los programas de estudios ingleses en las regiones anglófonas se convirtió en violencia, de la que somos testigos hoy en día. La respuesta violenta del gobierno a las manifestaciones alimentó el sentimiento regional de marginación del «gobierno central francófono». Como resultado de este conflicto en curso, ya han muerto 3.000 civiles, más de 2 millones necesitan asistencia humanitaria, 700.000 personas han sido desplazadas interna y externamente y más de 59.000 han huido a la vecina Nigeria y siguen llegando docenas cada semana (UN News, 2020)”

La Iglesia responde con ayuda concreta

En este contexto, la Arquidiócesis Católica de Calabar y la Diócesis de Makurdi, todas ellas ubicadas en los estados nigerianos de Benue, Taraba y Cross River (regiones hacia las que se dirigen los refugiados), están respondiendo a las necesidades específicas de estas personas. En estas tres zonas, principalmente en el Estado de Cross River, donde se encuentra la mayoría de los desplazados, muchos de ellos se alojan con parientes y amigos que han conocido en el lado nigeriano.

Llamamiento internacional con ayuda humanitaria

Sin embargo, dado que gran parte de los que acogen a estos desplazados también son pobres, las dos diócesis están comprometidas a mitigar el sufrimiento de la gente. Lo hacen a través de la Fundación Católica de Cáritas de Nigeria (CCFN), la Comisión de Justicia, Desarrollo y Paz de la Arquidiócesis de Calabar (JDPC) y la Fundación para la Justicia, el Desarrollo y la Paz de la Diócesis de Makurdi (FJDP). En este contexto, en 2018, la Fundación Cáritas de Nigeria lanzó un llamamiento internacional para proporcionar alimentos, agua potable y mosquiteros a 10.000 refugiados en el estado de Cross River. Otra ayuda humanitaria comprende ropa, pequeñas sumas de dinero, instalaciones sanitarias, atención de la salud, equipos para refugios y otros artículos no alimentarios.

Huyendo del conflicto, dejando atrás sus orígenes

Así pues, si los nigerianos cruzan la frontera hacia la región septentrional de Camerún en busca de seguridad, los cameruneses lo hacen hacia la región sudoriental de Nigeria. Están huyendo del conflicto y dejando atrás sus lugares de origen. Sin embargo, llevan consigo la historia y las lenguas, lo que une a los dos pueblos. Mientras que los habitantes de la región nororiental de Nigeria llevan los idiomas Hausa y Fulfulde para sentirse unidos a los cameruneses que residen en la región septentrional, los cameruneses de las regiones noroccidental y sudoccidental llevan el inglés y la historia de la pertenencia a un mismo protectorado para unirse a los habitantes de la región sudoriental de Nigeria.

Nuestra pertenecia a la familia humana

«Además, las lenguas de la Iglesia de nuestra pertenencia a la familia humana y de la ciudadanía en la sociedad universal (Pacem in Terris, 25), dan derecho "a la libertad de circulación y de residencia dentro de los límites de su propio Estado y a otros países y a fijar allí su residencia» (Ibíd.), añade el escrito.

Por último, en informe concluye haciendo hincapié en que el cruce de la frontera a cada lado no es algo nuevo, «ya que ambos pueblos tienen mucho en común. Con mucha frecuencia, visitan a sus familiares y realizan ciertas ceremonias tradicionales a lo largo de las fronteras. Por esta razón, la mayor parte de lo que se denomina "inmigración ilegal" ocurre dentro de este espacio social, que no coincide con las fronteras nacionales».

17 noviembre 2020, 13:00