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Fray Mauro Gambetti fue ordenado Obispo: proximidad y un corazón puro

Entrevista con el nuevo Arzobispo Mauro Gambetti, ex-custodio del Sagrado Convento de Asís. Fue ordenado Obispo el domingo pasado en Asís y será creado Cardenal por el Papa en el Consistorio del 28 de noviembre. "Para mí – reflexiona – es como una inmersión en el mar abierto".

Fabio Colagrande – Ciudad del Vaticano

Fray Mauro Gambetti fue consagrado Obispo por el Legado Pontificio para las Basílicas Papales, el Cardenal Agostino Vallini, el pasado domingo en Asís en la Basílica Superior de San Francisco. Su ordenación episcopal es consecuencia de la elección del Papa Francisco para incluirlo entre los trece Cardenales que se crearán en el Consistorio el próximo sábado. Pertenece a la Orden de los Frailes Menores Conventuales, Fray Mauro es originario de Emilia Romagna, en Italia, región de la que fue Ministro Provincial de 2009 a 2013. Desde el 22 de febrero de ese año hasta el 31 de octubre de 2020, fue Custodio General del Sacro Convento de San Francisco en Asís. El domingo pasado, después de su ordenación, llamó a este momento de su vida "una inmersión desde el trampolín en mar abierto". Fue desde aquí que comenzó su entrevista con Radio Vaticano Italia.

R.- Intentaba juntar las imágenes y los sentimientos que estoy viviendo en este momento... La inmersión simboliza un poco el desprendimiento, el desapego, el alzar el vuelo, con respecto a la vida religiosa, la vida comunitaria, mi fraternidad. Por otra parte, bucear significa también sentir cada vez más fuertemente esta inmersión al servicio de la Iglesia universal, por lo tanto en el mar abierto que simboliza la universalidad y la catolicidad de nuestra Iglesia.

Era desde 1861, que un Fraile Menor Conventual no recibía la púrpura. Usted lo recibirá del primer Papa que eligió el nombre de Francisco. ¿Siente esta responsabilidad?

R.- Encuentro esta combinación de significados hermosa: Debo admitir que un franciscano que recibe la púrpura de un Pontífice llamado Francisco es realmente un hecho singular. Durante la ceremonia de ordenación episcopal escuché atentamente las palabras de la Bula del Pontífice y la responsabilidad que siento es la de ser un sabio consejero con un corazón profundamente inmerso en el amor de Dios. De hecho, creo que es fundamental para los que reciben este mandato mantener siempre su corazón abierto a la gracia, mantenerlo claro, transparente, puro, para llevar a cabo un verdadero servicio como el Papa y la Iglesia esperan.

Uno de sus hermanos, el Padre Jorge, le dedicó un poema para su ordenación en el que, entre otras cosas, escribió: "no saludamos a un príncipe de la Iglesia, saludamos a un hermano, trabajador obstinado en el reino de Dios". ¿Se reconoce en estos versos?

R.- Bueno, sí. Debo decir que con estas palabras supo fotografiar un poco lo que es mi estilo. Así es como crecí, en mi familia. Debo decir que es una actitud que proviene de la educación y el ejemplo que recibí de mis padres, pero también de mucha gente. He aprendido a dedicarme constantemente, incluso con sacrificio, a lo que se me pide, tanto en el trabajo como en el servicio de la Iglesia. Tal vez los príncipes también tenían esta dedicación, pero está claro que hoy en día es más inmediato entender el significado del birrete del Cardenal desde este punto de vista, es decir, con un enfoque tal vez más simple para el día de hoy.

La humanidad está asustada por esta pandemia, por ello necesita trabajadores de la viña del Señor, capaces de estar cerca de la gente...

R.- Casi paradójicamente creo que la época de la pandemia muestra aún más lo mucho que necesitamos la proximidad. Creo que esta es una de las claves para interpretar el ministerio episcopal hoy en día: intentar realmente en la humanidad estar cerca de los demás, lo más cerca posible. La situación de la salud nos condiciona, no somos libres en absoluto. Pero todavía tenemos muchas formas de expresar, de traducir, esta cercanía con los demás. Creo que debemos expresar este "sentimiento mezclado", sintiéndonos parte de la misma historia que es entonces la de la humanidad.

Usted es un ingeniero mecánico: ¿cree que el título también le ayudará en su Ministerio Episcopal y en su servicio como Cardenal?

R.- ¡Creo que sí! Ahora veremos qué se me pedirá exactamente... Pero debo decir que este entrenamiento siempre me ha ayudado como religioso. Los estudios de ingeniería y también algunas experiencias de trabajo en el campo me han marcado positivamente en la forma de enfocar la realidad y los problemas. En ingeniería eres bastante esquemático, racional en la forma de enfocar las cosas y siempre tratas de llegar a la síntesis, a las soluciones. Creo que esto también es útil para la tarea que se me asignará.

¿Qué le gustaría decir a la familia franciscana que se alegra de ver a un hermano recibir la púrpura?

R.- Su alegría es mi alegría. Cuando siento la felicidad a mí alrededor me contagia y me gustaría decirles que continúen con esta alegría que es buena para el corazón de todos.

25 noviembre 2020, 13:28