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Vatican News

Chile. Obispo de Concepción condena disparos contra menores recluidos

A pocos días de los graves acontecimientos en una residencia para menores en la que resultaron heridos dos jóvenes a manos de Carabineros, Monseñor Chomali reflexiona sobre la capacitación de las fuerzas del orden, la idoneidad del personal y estructuras destinadas a menores y la indiferencia generalizada ante esta problemática social.

Alina Tufani – Ciudad del Vaticano

La Defensoría de la Niñez informó, el miércoles 18 de noviembre, que dos menores de edad internados en la Residencia de menores “Carlos Macera” de Talcahuano, en la región de Biobío, Chile, recibieron disparos por parte de Carabineros en servicio quienes concurrieron al lugar a fin de verificar la información sobre un niño “descompensado”, para el cual se había solicitado una ambulancia. A su llegada, los funcionarios fueron agredidos con piedras y objetos por un grupo de jóvenes de la residencia, a lo que respondieron con sus armas de servicio impactando en las extremidades inferiores a las víctimas. El caso – que sacudió a la opinión pública – sigue su curso.

Una sociedad enferma de indiferencia hacia los más vulnerables

Mientras tanto, Monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, capital de la región de Biobío publicó una serie de reflexiones que partiendo de la actuación misma de los funcionarios de las fuerzas del orden, cuestiona las razones éticas, morales y sociales que reflejan a una sociedad “enferma” de indiferencia hacia los más vulnerables.

“Lo vivido en la residencia Carlos Macera debiese llevarnos a reconocer que la sociedad chilena está enferma. Sí, enferma de indiferencia, de individualismo, de falta de preocupación por los demás, enferma de una concepción materialista de la vida que ha ido pauperizando al Estado y dejando muchos heridos por el camino que, además, nadie quiere auxiliar”, son las duras palabras de Monseñor Chomali.

Carencias en el sistema público de salud

El primero de los 10 puntos planteados por el Arzobispo de Concepción en su análisis de la situación  devela un sistema público de salud que no tiene capacidad suficiente para atender de manera rápida y oportuna casos graves como la descompensación de un adolescente. Un hecho que para el Prelado denota la injusticia de un sistema donde “la calidad de la atención en salud depende de los recursos económicos que se tengan”.

Falta de personal capacitado y de protocolos de acción

En cuanto a la actuación de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública, Monseñor Chomali indica la falta de personal capacitado y de protocolos que impidan que en situaciones complejas como la acontecida, personal armado ingrese a una residencia donde hay personas vulnerables, como niños y adolescentes ya víctimas de situaciones difíciles.

“Ha quedado demostrado, una vez más, que a pesar del esfuerzo que hace el Sename (Servicio Nacional de Menores) y las instituciones colaboradoras, no están las condiciones para ayudar a jóvenes con patologías mentales y altas carencias personales, familiares, sociales, económicas, sanitarias y afectivas. Además, no tienen acceso oportuno a tratamientos de salud integral, y muchas veces les resulta complejo encontrar matrícula en el sistema escolar. En la práctica son sistemáticamente discriminados”, denuncia el Arzobispo.

Debemos fortalecer los vínculos familiares

Monseñor Chomali subraya que lo niños y adolescentes que llegan a estos hogares a través de los tribunales, son producto del fracaso de los Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD), que fueron cerrados sin ofrecer alternativas de atención especializada a menores de 18 años vinculados a acciones delictivas. Han sido las residencias de menores las que ha tenido que asumir esta responsabilidad sin contar con personal e infraestructura idóneos para ofrecer la atención adecuada y especializada.

“Si queremos que estos lamentables hechos nunca más vuelvan a ocurrir debemos fortalecer los vínculos familiares, superar las dificultades que llevan a que estos jóvenes no tengan horizonte alguno en la vida, procurar los recursos suficientes fruto de políticas públicas consistentes, y promover la justicia social. Sumado a ello, urge un espíritu de colaboración y solidaridad hacia quienes, con mucho esfuerzo, sacrificio, dedicación y vocación, se ocupan de aquellos que muchos no quieren ver, hacen como si no existieran y les cierran sistemáticamente las puertas”.

La Iglesia al lado de niños y jóvenes en situación de riesgo social

La Fundación Ciudad del Niño Ricardo Espinosa, que se ocupa de la residencia “Carlos Macera”, es una institución social, nacida en el seno de la Iglesia católica de Concepción, en 1956, dedicada a trabajar con niños, niñas y jóvenes en situación de riesgo social. En la actualidad atiende a 1.195 niños y adolescentes, de los cuales 110 son residentes y los demás reciben atención ambulatoria. En este contexto, Monseñor Chomali confirma que la institución seguirá haciendo su trabajo – de manera subsidiaria – hasta que “el Estado de Chile cumpla con el deber de cuidar y proteger a estas personas muy vulnerables y les garantice el derecho a una adecuada atención y apoyo en todos los aspectos de sus vidas”.

El Arzobispo de Concepción concluye la nota con un llamado a las autoridades para se investigue lo que aconteció ese “triste y lamentable día”, y que los responsables de los graves hechos vividos en la residencia Carlos Macera respondan ante la justicia “según corresponda en virtud del Estado de Derecho que nos rige”.

24 noviembre 2020, 09:18