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Perú. Arzobispo de Lima: “El Señor nos pide una fe cualitativamente diferente”

“La figura de la mujer cananea, su fe capaz de superar las fronteras, y el llamado del Señor a tener una fe cualitativamente diferente”, son los temas al centro de la homilía del Arzobispo de Lima, y Primado de la Iglesia en el Perú, en su homilía en la Santa Misa que presidió este XX Domingo del Tiempo Ordinario.

Ciudad del Vaticano

“Hago un llamado a escuchar el clamor de la fe ancha de nuestro pueblo, que quiere una sociedad mejor, una capacidad solidaria más grande, especialmente de todos aquellos que tienen poder y posibilidades, no solamente poder económico, no solamente poder político, sino el poder del conocimiento, el poder de la invención, la fuerza de la juventud”, lo dijo Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, y Primado de la Iglesia en el Perú, en su homilía en la Santa Misa que presidió este XX Domingo del Tiempo Ordinario.

La mujer cananea que busca compasión

Comentando el Evangelio de Mateo (15,21-28), el Arzobispo de Lima hizo una importante referencia histórica sobre la región de Tiro y de Sidón en la que se encontraba Jesús. En estas regiones, afirmó Monseñor Castillo, se dedicaban básicamente a la pesca y el comercio y trataban mal a los campesinos, a quienes les pagaban poco por sus productos. Había pobreza y malas relaciones comerciales, por eso la presencia de la mujer cananea despertó ciertas resistencias. “Sin embargo – explicó el Prelado – esta mujer empieza a ver en Jesús lo que es ese Dios, que se fija en los que sufren desdichas, pobreza, vulnerabilidad, estas fragilidades humanas que ahora se nos presentan tan claramente en nuestra situación actual, y por eso, con una actitud muy profunda, ella le pide compasión”.

Una fe capaz de superar las fronteras

Ante la respuesta de la mujer cananea, Jesús valora su fe, una fe ancha, una fe de calidad y no de cantidad, una fe que no se calcula: “esta mujer – precisó Monseñor Castillo – tiene una fe capaz de superar las fronteras, como es Dios, como lo hemos leído en el profeta Isaías (56,1.6-7), el Dios que hace justicia abriéndose a todos los pueblos de la tierra, y lo hemos cantado en el Salmo (66,2-3.5.6.8): ‘A Dios den gracias todos los pueblos, que todos los pueblos alaben al Señor’, porque Dios ha venido no solo para Israel sino para salvar a toda la humanidad”.

Tenemos costumbres difíciles de cambiar

“Esto es muy importante porque, ante las situaciones difíciles que vivimos, difícilmente cambiamos – señaló el Arzobispo de Lima – tenemos costumbres que se han metido en nuestra tradición de los últimos años. Por ejemplo, si tengo el oligopolio del oxígeno, entonces no cambio nada, al contrario, gano un montón de dinero y me enriquezco a costa de los demás, no importa que la gente sufra. Ésa es una costumbre que se ha metido, es una ideología, y la salud se ha convertido en un negocio permanente. No es posible que haya una concentración tan grande entre poca gente de un bien que es para todos, inclusive cuando alguien quiere resolver el problema, hay una serie de impedimentos burocráticos”.

Anchar nuestra capacidad solidaria para resucitar al Perú

En este sentido, el Primado de la Iglesia en el Perú reiteró su llamado a organizarnos como sociedad y como Iglesia para cambiar la situación que afrontamos: “no basta con que el Estado ‘papá’ haga todo, la sociedad civil, las organizaciones populares, los comedores, la gente de bien, la gente que tiene condiciones económicas, todos tenemos que ayudarnos e invertir. Estamos en un extremo de sufrimiento, y nuestra religión, nuestra fe, es para enfrentar los sufrimientos, para resucitar al Perú y resucitarlo ahora, y eso requiere de todos nosotros inteligencia”.

El Señor quiere una fe cualitativamente diferente

Asimismo, Monseñor Castillo exhortó a que los peruanos actúen de forma inteligente, siguiendo el ejemplo y la iniciativa de otros pueblos que han sabido organizarse. “El Señor quiere una fe diferente, una fe cualitativamente diferente – afirmó el Prelado – una intimidad profunda de confianza que nos hace recuperar nuestras capacidades, todas esas capacidades que tenemos en nuestra historia que podemos verter hoy para hacer mejor nuestro papel y nuestra tarea como sociedad civil, como católicos y como cristianos”.

17 agosto 2020, 12:59