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Fila en el comedor para los pobres Fila en el comedor para los pobres  (ANSA)

La Familia Vicentina en oración por los pobres de la pandemia

El Padre Valerio Di Trapani relata el éxito de la oración mundial en línea organizada por los vicentinos para expresar la proximidad a las poblaciones empobrecidas por las consecuencias del coronavirus.

Fabio Colagrande - Ciudad del Vaticano

Las más de 200 ramas de la Familia Vicenciana se reunieron el domingo 12 de julio en la página de Facebook de la emisora brasileña "OzanamTV" para una oración en línea dedicada a las muchas necesidades del mundo de hoy, con especial atención a los pobres. El objetivo del encuentro de oración, abierto a las Congregaciones, Movimientos, Asociaciones, Grupos, que de forma directa o indirecta prolongan el carisma de San Vicente de Paúl, era "pedir a Dios que envíe su Espíritu para renovar la tierra herida por las pandemias, el egoísmo y el racismo". Entre los participantes se encontraba también el Padre Valerio Di Trapani, asistente de los Grupos de Voluntarios Vicentinos del Colegio Leoniano de Roma, quien habló a los micrófonos de Radio Vaticano Italia sobre el éxito de la iniciativa.

R.- ¡Bueno, eso salió bien! También yo participé en esta oración en línea y verifiqué que hubieron más de dieciocho mil visualizaciones, entre aquellas en vivo y las diferidas. Esto significa que muchos hermanos y hermanas de la familia vicentina pudieron participar en esta vigilia que involucró a todas las ramas de nuestra familia, o al menos a todos los que tienen acceso a Facebook. El objetivo era confiar al Señor todas las necesidades de los hombres y especialmente las de las personas más pobres que en esta época de pandemia se han visto particularmente afectadas.

Una iniciativa que nació, por lo tanto, precisamente de vuestra sensibilidad hacia los pobres y de la conciencia de que sus necesidades se acentuaron durante la pandemia...

R.- Sí, por supuesto. Estamos presentes en muchos países del mundo, incluyendo Brasil, desde donde transmite "OzanamTV". Creo que esta oración nace precisamente de nuestra opción preferente por los últimos, pero también quizás por la imposibilidad de estar presentes en ciertos países especialmente afectados. Actualmente, las prohibiciones establecidas para frenar el contagio del coronavirus impiden al Superior General, a todos los superiores generales y a los presidentes internacionales estar presentes personalmente junto a los más pobres. Así que creo que fue un gesto con el que los vicentinos vivimos la caridad: la proximidad. San Vicente de Paúl siempre nos enseñó a estar cerca de los demás y nuestra principal característica es precisamente la visita a domicilio, la capacidad de estar al lado. Así que hoy, al no poder estar cerca físicamente debido a las restricciones, quisimos estar presentes con la oración, los testimonios y los medios de comunicación. Los medios de comunicación social han cumplido, prácticamente, lo que precisamente no se puede hacer a través de una presencia física. Además de las heridas creadas por la pandemia y la pobreza, el otro tema que motivó e inspiró nuestra oración, vinculándonos a lo que ocurrió en los Estados Unidos con la muerte de George Floyd, fue la emergencia del racismo.

¿Se dieron cuenta, por lo tanto, de que esta pandemia ha puesto de relieve y profundizado las desigualdades sociales?

R.- Sí, es un hecho. Ahora hablo por mi Italia, pero por supuesto creo que es lo mismo en muchas otras periferias esparcidas por el mundo. Especialmente en el inicio de la pandemia, cuando estábamos particularmente desorientados, las personas más pobres, sobre todo en tiempos de "encierro", se encontraron de repente en una situación de emergencia. Yo que, junto con mis voluntarios, voy semanalmente entre las personas sin hogar que gravitan alrededor de la Plaza de San Pedro para distribuir alimentos, precisamente en los primeros días de la cuarentena me di cuenta por primera vez de la gravedad del problema del hambre en Roma. Los sin techo, las personas seriamente empobrecidas, vivían en una condición tal que durante algunos días no tenían nada que comer. En Roma todos los bares, todos los restaurantes estaban cerrados, y los pobres que viven en los márgenes y no tienen acceso ni siquiera a los comedores de Cáritas o de Sant'Egidio, no comían desde hacía días. Cuando fuimos a visitarlos en los lugares donde viven fue realmente muy doloroso y creo que esta experiencia nuestra es la misma que muchos operadores vicentinos en todas las periferias urbanas.

Como coordinador de este servicio de la unidad de calle de los vicentinos aquí en Roma, ¿cómo parece que ha cambiado la situación de las personas sin hogar en esta nueva fase en la que pareciera que se está saliendo de la pandemia?

R.- Digamos que para las personas sin hogar la situación es ahora un poco como en el período pre-covid: la red de asistencia de ayudas ha mejorado. Aunque aún sufren de marginalidad en términos de hospitalizaciones nocturnas, que son más difíciles debido a las reglas de distanciamiento físico. De hecho, está la necesidad de evitar en estos lugares los ingresos de personas que no hayan hecho la cuarentena y, por lo tanto, se accede con mucha más dificultad a los caminos de inclusión. Así que la exclusión sigue siendo grave. Pero en esta nueva fase, las personas más frágiles son las que se encuentran en la pobreza por primera vez. Hablo de los que han perdido su trabajo, o de los que han visto reducidos sus salarios. Estos no se desbordan todavía en la pobreza extrema, sino que viven, por así decirlo, "en la cuerda floja". Debo decir, sin embargo, que la atención y el cuidado de las comunidades cristianas y los voluntarios son fundamentales para sostener estas situaciones de caída vertical. Pienso en los que en Roma, como en otras ciudades del mundo, trabajan en el sector de la restauración, un sector en crisis hoy en día. Muchos han perdido su trabajo o éste se ha reducido mucho, pero hay que pagar el alquiler, hay una familia a la que sacar adelante.  Se trata de personas completamente desestabilizadas por una crisis sanitaria que también se ha convertido en económica y social. Hay que decir que los grupos de voluntarios vicentinos, la sociedad de San Vicente de Paúl y todas estas expresiones del laicado vicentino han estado mucho más activas en este período y creo que esta generosidad dice mucho sobre la calidad de la vida cristiana que se expresa en los gestos de servicio y cercanía.

14 julio 2020, 10:14