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Costa Rica. Obispos: recortes afectarán calidad y acceso a la educación

Mediante una carta dirigida a las autoridades gubernamentales y a la comunidad educativa, el Presidente de la Comisión Nacional de Cultura y educación, Monseñor Bartolomé Buigues Oller de la Iglesia de Costa Rica, advierte sobre el efecto de los recortes económicos en la calidad y acceso a la educación.

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La Comisión episcopal de cultura y educación expresa mediante una carta su preocupación por los efectos de la pandemia de Covid-19 sobre el mundo laboral, económico y sanitario y recuerda que la educación es la base del desarrollo personal y social y, por lo tanto, no puede ser objeto de recortes presupuestarios, por eso la carta llama a “Que se tomen las decisiones adecuadas para que los recortes y medidas económicas no golpeen la capacidad adquisitiva de las familias más desfavorecidas y que no vayan en detrimento de la calidad de la educación, limitando tanto los recursos para ella ni despidiendo a los colaboradores de centros educativos”.

LLamado a la solidaridad

Monseñor Baratolomé Buigues Oller, Obispo de Alajuela y presidente de la Comisión Nacional de Cultura y Educación de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR) en la carta dice: “Hacemos un llamado a la solidaridad de todos los agentes sociales, políticos y económicos, para que hagan el esfuerzo de impulsar un verdadero pacto social en favor de nuestro país, de sus sistemas de salud y de educación”.

Inequidad en el acceso a recursos tecnológicos

El obispo de Alajuela expresa en la carta que la no posibilidad de acceder a ciertos recursos tecnológicos como internet de parte de muchos estudiantes, puede producir efectos nocivos para el proceso educativo de los alumnos: “Nos preocupa – se lee en la misiva - que el acceso muy limitado a internet que enfrentan muchos estudiantes, aunado a las condiciones de pobreza de muchas familias, les lleve a optar por la deserción escolar; lo cual sería catastrófico para el futuro del país”.  La Iglesia costarricense advierte también sobre la situación de los educadores y sus familias que, por recortes presupuestarios, queden sin trabajo o muy disminuidos en sus ingresos, generando ansiedad y desasosiego en el ámbito educativo.

Los obispos reconocen los graves efectos que la emergencia Covid-19 ha tenido directamente sobre el sistema de sanitario y el mundo laboral, lo que “ha obligado al gobierno a realizar gastos urgentes” en salud y cubrir otras necesidades básicas a través de subsidios, algunos de los cuales se han obtenido o se quieren obtener con recortes a programas y proyectos importantes en otros ámbitos.

Evitar la deserción escolar

El episcopado exhorta también a que se busquen formas creativas de prevenir la deserción escolar con ayudas pertinentes al estudiantado de familias de bajos recursos. Además, manifiestan su preocupación por el impacto económico de la emergencia sobre la educación privada: “Esta cumple una importante tarea social y, en la medida de lo posible, debe recibir apoyo del sector público, pues de la crisis solo podremos salir si todos unimos nuestras mayores fortalezas”.

"Enseñar a vivir bien"

El obispo de Alajuela subraya que el mayor reto que debe asumir la educación en medio de la pandemia es ayudar a los niños y jóvenes a “aprender a vivir en medio de esta experiencia que nos mantiene en casa y con nuestras familias” y a desarrollar la resiliencia ante las dificultades que cada familia enfrenta en muchos ámbitos, como la salud, la economía, las relaciones interpersonales. 

Por último, los obispos de Costa Rica se comprometen a promover una educación que dé espacio a nuevos contenidos para desarrollar aquellas competencias y virtudes que, como dice el Papa Francisco, “enseñen a vivir bien”, es decir, enseñar a cómo realizar una existencia que tenga un sentido profundo, que dé entusiasmo alegría y esperanza.

28 julio 2020, 18:36