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Bolivia. Monseñor Gualberti: que las autoridades escuchen a Dios y al pueblo

En la homilía dominical, el arzobispo de Santa Cruz exhortó a las autoridades del país a escuchar a Dios y al pueblo, con una atención privilegiada a los pedidos y necesidades de los más pobres y excluidos de la sociedad.

Ciudad del Vaticano

“El don de la sabiduría es especialmente necesario en este tiempo de pandemia sanitaria con sus graves consecuencias humanitarias y sociales”: lo afirmó el domingo 26 de julio monseñor Sergio Gualtieri, Arzobispo de Santa Cruz, Bolivia, en la homilía de la misa en la Catedral de San Lorenzo Mártir.

Remitiéndose a la primera lectura del día, que habla del “tesoro” de la sabiduría del Reino de Dios que hace ver la realidad con los ojos del Padre y optar por el bien, el prelado llamó a las autoridades del país a atender los pedidos de los más necesitados de la sociedad.

Necesarias medidas efectivas contra el contagio

Monseñor Gualberti hizo hincapié en la sabiduría de Salomón que en el texto bíblico pide a Dios un corazón que sepa “escuchar” para discernir entre el bien y el mal. Este pedido de Salomón, - afirmó - “estaría muy bien en los labios de todos nosotros, particularmente de todas las autoridades para que escuchen a Dios y al pueblo, con una atención privilegiada a los pedidos y necesidades de los más pobres y excluidos de la sociedad”.

“El pueblo pide a los responsables del bien común que sobre todo prioricen la defensa de la vida, que tomen medidas efectivas en contra de la propagación del contagio, que impulsen la atención adecuada a los enfermos, que cuiden las fuentes de trabajo, pero también que actúen con valentía y rectitud para acabar con la criminal especulación que se ha incrementado a nivel económico, social y político.”

El derecho a la salud

El Arzobispo de Santa Cruz evidenció también que la mayor parte de la población “sufre por ser excluida de la atención médica por no contar con un seguro de salud y por los precios exorbitantes de las medicinas y de la atención sanitaria”.

Además, manifestó el rechazo del “aprovechamiento de la situación de pandemia para fines electoralistas que provoca confrontaciones poniendo en riesgo la convivencia pacífica y que quita energías y unidad en enfrentar la grave emergencia que está poniendo el país de rodilla. Estas acciones, precisó, además de ser un delito son un pecado grave ante Dios y provocan la deshumanización de aquellos que las llevan a cabo y de sus víctimas”.  

Finalmente, instó a renovar la “opción por el Reino de Dios”, y a ser “vigilantes y sabios porque las fuerzas del mal están al asecho, buscan confundirnos y se oponen a que el Reino de Dios se abra camino en el mundo”.

 

27 julio 2020, 11:18