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Homilía del Arzobispo de Lima: "entregarnos a Jesús eligiendo a los últimos"

En el marco del Primer Centenario de la Basílica de María Auxiliadora, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística junto a sus obispos auxiliares y los padres salesianos: “Debemos centrarnos en Cristo, enamorarnos y entregarnos a Él decididamente, en una opción preferencial por los últimos, a quienes Jesús amó", dijo el prelado durante la homilía.

Ciudad del Vaticano

El Domingo 26 de julio se celebró el Primer Centenario de la Basílica de María Auxiliadora de Lima. En este contexto, Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de esta ciudad y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística junto a sus obispos auxiliares y los padres salesianos.

 

En alusión al Evangelio de Mateo (13, 44-52), Monseñor Castillo explicó que, cuando Jesús dice que el Reino de los Cielos es como un tesoro escondido, está hablando del “amor de Dios que se hace fuerza reinante en el mundo”, es un Dios escondido que se revela “desde lo más recóndito de la vida y de la historia del mundo”.

En ese sentido, el Señor siempre usa comparaciones humanas - dijo el prelado- “para representar la grandeza del amor que nos ha traído del Padre, para que toda nuestra vida se vuelva a enderezar hacia ese bien común al cual todos debemos marchar, y que la doctrina social de la Iglesia siempre ha recordado”.

Renovar los lazos sociales con los que son marginados y desechados

Y dirigiéndose a la comunidad salesiana, añadió:

“Cuando se construyó este templo, la Basílica de María Auxiliadora, los salesianos estaban con los escondidos de este mundo, con los jóvenes, con los trabajadores, con la gente sencilla que busca un oficio, y trataron de servirlos y acompañarlos. Por eso, hoy agradecemos a Don Bosco todo el esfuerzo de renovar los lazos en medio de la sociedad, especialmente con aquellos que siempre son marginados y desechados”

El Reino de Dios se expande como un tesoro

“El Reino de Dios se expande silenciosamente como un tesoro escondido, y requiere que nosotros, así como ponemos la pasión en las perlas finas y en los tesoros, nos centremos, fundamentalmente, en el tesoro escondido más grande que es Jesús, que nos mostró y nos dio su Espíritu para que vivamos el camino del amor, como Él lo vivió en el silencio de la cruz”, subrayó el Arzobispo de Lima.

 

Además, Monseñor Castillo dedicó unas palabras de esperanza en medio de este tiempo de pandemia invitando a practicar diariamente la solidaridad:

“Sería lindo que todos nosotros, que compartimos el pan cada día en nuestra casa, y queremos alimentarnos para fortalecernos y defendernos del Coronavirus, separemos una buena parte de lo que tenemos para compartirlo con quien no lo tiene. Estamos viviendo una situación dura pero linda a la vez, porque tenemos muchos ejemplos en nuestro país donde se comparte, inclusive cuando a uno le falta el pan de la boca”

Vivir en el amor de Dios

Finalmente, el Primado del Perú reiteró la importancia de vivir en el amor de Dios, compartiendo todo aquello que buscamos ambiciosamente, “para que redefinidos, no como ambiciosos sino como esperanzados, hagamos posible que haya paz y tranquilidad en la vida de todos: de las mujeres que son perseguidas y asesinadas; de los jóvenes que tratan de progresar; y en los trabajadores que tienen necesidad de estabilidad y la han perdido”.

27 julio 2020, 16:00