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Vatican News

Pascua en Centroáfrica. Aun con Covid-19, la muerte no tiene la última palabra

Entrevista con el padre Federico Trinchero, carmelita descalzo en Bangui, en la República Centroafricana. El misionero habla sobre los ritos de Pascua en tiempo de Coronavirus y cómo la Cuaresma, que se sintió profundamente entre la población, estuvo marcada por las disposiciones para evitar la propagación de la infección.

Giada Aquilino - Ciudad del Vaticano

La ONU la ha incluido entre los 20 países para los cuales la asistencia internacional es una prioridad para enfrentar la emergencia de Coronavirus. Es la República Centroafricana, donde la mitad de los aproximadamente 5 millones de habitantes según las Naciones Unidas se encuentran en estado de emergencia alimentaria. La guerra que comenzó en 2013, con enfrentamientos sangrientos entre las milicias de Seleka y los grupos anti-Balaka y el derrocamiento del presidente François Bozizé, ha dado paso a otra violencia, aún en curso, con dos tercios del territorio nacional controlado por grupos armados. Sin embargo, es una tierra que se está preparando para celebrar la Pascua, con las limitaciones debidas a la pandemia que hasta ahora en África Central ha registrado una docena de infecciones.

En nombre del pueblo de Dios

Para evitar las aglomeraciones, las iglesias se cerraron al público, pero con celebraciones limitadas a 15 personas: religiosos y religiosas participan "en nombre del pueblo de Dios", destacó en un comunicado el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, anunciando la cancelación de los ritos públicos, desde el Domingo de Ramos de ayer hasta el Triduo Pascual y el Domingo de Resurrección. Mientras tanto, los obispos centroafricanos han recomendado que la "proximidad" de la Iglesia y de toda la comunidad católica se haga sentir a los afectados por el Coronavirus, a los trabajadores de la salud, a los voluntarios, a las autoridades que deben tomar "medidas difíciles" para la emergencia de Covid-19.

Semana Santa: El testimonio desde Bangui 

Se intenta dar "apoyo espiritual" a los fieles a través de la oración, invocando al Señor que "este virus no se produzca de forma violenta, porque Centroáfrica no sería capaz de manejar una emergencia con proporciones tan grandes como se ha manifestado en Europa y en otras partes”, ha declarado desde Bangui para Vatican News el padre Federico Trinchero, carmelita descalzo, misionero en el país africano desde hace 11 años.

Durante la entrevista, el padre Federico Trinchero asegura que la propagación del virus "ha sido bastante lenta" y actualmente "es limitada". También explica que en Centroáfrica la Iglesia ha intervenido, junto con las directivas emitidas por el Estado, para reducir la presencia de los fieles en las celebraciones: “La indicación que se ha dado a las parroquias y comunidades religiosas no es hacer celebraciones de ningún tipo con más de 15 personas, por lo tanto, en todos los lugares, capillas, iglesias donde se celebra la misa, debe permanecer bajo este número. Y esto fue un duro golpe para la población porque la Cuaresma se siente profundamente. En particular, la celebración del Domingo de Ramos fue una experiencia muy fuerte y triste este año, precisamente porque no fue posible hacer la procesión y contar con la multitud que normalmente participa en el rito". Además, en estos momentos de coronavirus, este país se une a las celebraciones difundidas a través de los medios de comunicación y serán emitidas en vivo por radio: “por ejemplo, en la capital, Bangui, donde estoy, hay al menos dos radios que transmiten momentos de oración y misas” dice el padre Trinchero.

En cuanto a los ritos del Triduo Pascual, el padre Trinchero explica que se han simplificado, según las indicaciones de la Conferencia Episcopal: “Nos atenemos a las disposiciones tanto en cuanto al número de personas como a evitar procesiones o lavar los pies y otros gestos que podrían implicar precisamente el contacto físico”. El padre explica que hay mucho miedo y en un principio además se difundió la idea de que fuera una enfermedad “transmitida por los blancos” al ser los extranjeros los primeros en contraerla.

3 respiradores para 5 millones de personas

Algunas ONG han informado que en Centroáfrica hay solo tres respiradores  para una población de casi 5 millones de personas. "Estos tres respiradores son una "buena" noticia para mí, porque estaba convencido de que no había ninguno" dice el sacerdote y continúa "sin embargo, es necesario ver si hay personas competentes para usar y administrar estas máquinas" y debe tenerse en cuenta  - puntualiza - "que los tres respiradores se encuentran en Bangui: África Central tiene el doble del tamaño de Italia y si hubiera un paciente en las áreas más remotas, quizás a 6-700 km de la capital, habría que organizar un transporte, que solo se puede hacer en avión o en helicóptero, porque muchas carreteras son intransitables". Además, dice, "se debería comprobar si los respiradores están libres o ya están ocupados".

¿Qué repercusiones económicas dejaría el coronavirus en Centroáfrica?

“Lo que ciertamente podría suceder, y algunas señales ya están ahí, es el aumento en los precios de los alimentos importados principalmente de Camerún, Chad y Sudán”. El padre Trinchero explica que dado que África Central es uno de los países más pobres del planeta, su población está “acostumbrada a vivir normalmente en una situación de emergencia, especialmente después de años de guerra”. “Centroáfrica no tiene fábricas, el porcentaje es insignificante, por lo tanto, las industrias no se han detenido, no hay toda una población trabajando en las fábricas” dice y recuerda además que “no hay transporte público en el país, tal como lo entendemos en Europa”.

Traducción del Evangelio al Sango: muchas familias a la espera de una copia

Durante varios años en África Central no hubo copias del Evangelio disponibles, se agotaron. La primera traducción se había hecho hace muchos años, por lo que no solo se necesitaba una reimpresión, sino también una revisión de la traducción. “Esto se ha hecho en los últimos años, gracias también a algunos de mis cohermanos carmelitas y a la colaboración con la Iglesia local” dice el sacerdote, de hecho – relata – “durante algunos meses, las copias impresas en Italia, gracias también a la ayuda de muchos financieros, llegaron y se distribuyeron en las diversas diócesis y luego en las distintas parroquias y ahora el Evangelio comienza a extenderse en los hogares, apoyando así la fe y la oración de muchas familias y también de muchos cristianos nuevos que han esperado durante mucho tiempo tener una copia”.

07 abril 2020, 16:07