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Vicario Apostólico en Puerto Maldonado se pronuncia ante Estado de Emergencia

Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado; asegura que es efectivamente necesaria una intervención enérgica para acabar con la minería ilegal y la informalidad en el resto de la minería. "También debemos terminar con la trata de personas, la explotación laboral y sexual, los atropellos a la salud, a la dignidad humana y con la destrucción sistemática de nuestra selva amazónica", afirma.

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

En vista de la declaratoria de Estado de Emergencia en los distritos de la Provincia de Tambopata, la Iglesia Católica ha emitido un pronunciamiento como lo hace cada vez que surgen medidas de emergencia en relación a la compleja problemática de esta región.

Necesaria intervención ante el Estado de Emergencia

Tal como se lee en el comunicado firmado por Mons. David Martínez de Aguirre Guinea, Obispo Vicario Apostólico de Puerto Maldonado, el 21 de febrero; "es efectivamente necesaria una intervención enérgica para acabar con la minería ilegal y la informalidad en el resto de la minería. También debemos terminar con la trata de personas, la explotación laboral y sexual, los atropellos a la salud y a la dignidad humana y con la destrucción sistemática de nuestra selva amazónica, entre otros"; afirma el prelado a la vez que felicita los diálogos abiertos entre el Ejecutivo, Gobierno Regional y las diferentes organizaciones mineras de Madre de Dios, así como "a quienes ya comenzaron a ejecutar acciones concretas para lograr estos objetivos".

 

En su escrito, el mitrado asegura que un Estado de Emergencia fundamentado en la prevención de delitos y en garantizar el orden y la seguridad ciudadana, "debe conllevar una intervención enérgica y sostenida para luchar contra la delincuencia común que atenta contra la vida y la propiedad de la sociedad civil,  no sólo en las zonas mineras, sino también en Puerto Maldonado y sus alrededores".

La comunidad se siente desprotegida

Por ello, Mons. Martínez de Aguirre declara que la comunidad se siente desprotegida y vulnerable: «No podemos aguantar más el crecimiento de los asaltos, robos y asesinatos que sufre el pueblo en su vida cotidiana. "No robarás”, “no matarás”, siguen siendo los mandamientos más básicos para una ética, no sólo cristiana, sino común a todas las personas de buena voluntad. Es preciso dotar a la policía con la infraestructura y medios necesarios para realizar su tarea, así como enfrentar la corrupción a todos los niveles para vencer esta lacra».

“ Es efectivamente necesaria una intervención enérgica para acabar con la minería ilegal y la informalidad en el resto de la minería. También debemos terminar con la trata de personas, la explotación laboral y sexual, los atropellos a la salud y a la dignidad humana y con la destrucción sistemática de nuestra selva amazónica ”

Asimismo, el Vicario Apostólico recuerda las palabras del Papa Francisco pronunciadas precisamente durante su visita a esta tierra, en su Viaje Apostólico a Perú, en enero de 2018:

«Amen esta tierra, siéntanla suya. Huélanla, escúchenla, maravíllense de ella. Enamórense de esta tierra Madre de Dios, comprométanse, cuídenla y defiéndanla. No la usen como un simple objeto descartable sino como un verdadero tesoro para disfrutar, hacer crecer y transmitirlo a sus hijos».

Una tierra que no es huérfana: tiene una madre

"Queremos vivir en paz y trabajar dignamente en actividades limpias, en armonía con la Creación y aportando la rentabilidad necesaria para nuestra economía regional", concluye el Obispo  citando nuevamente las palabras del Papa al pueblo de esta región: «¡Esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre. Y si hay Madre, hay hijos, hay familia, y hay comunidad. Y donde hay Madre, familia y comunidad, no podrán desaparecer los problemas, pero seguro que se encuentra la fuerza para enfrentarlos de una manera diferente».

22 febrero 2019, 14:13