Uno de los autobuses de "41 bus" Uno de los autobuses de "41 bus" 

'41 bus', la start-up para acercar a detenidos y familiares

La idea de Bruno Palamara, ex-detenido, hoy propietario de la empresa enteramente dedicada a los familiares que tienen un pariente recluido, a menudo lejos de casa. Una forma de facilitar el transporte para los coloquios con los familiares y una oferta de apoyo psicológico a distancia: "En la cárcel se vive coloquio tras coloquio"

Roberta Barbi - Ciudad del Vaticano

Alguien que sabe de prisiones dijo una vez que lo que marca el tiempo a menudo vacío de la detención es la espera. Cuando se está en la cárcel, se espera todo: las comidas, la hora de aire, alguna actividad para entretenerse, pero sobre todo se espera el encuentro con la familia. Lo que le caracteriza es un conjunto irrefrenable de emociones que en el espacio de unos minutos pasan de la nostalgia a la alegría del reencuentro a la tristeza por la inminente separación. "Cuando estaba dentro, mi vida no transcurría como fuera, es decir, día tras día, sino coloquio tras coloquio, a menudo separados por un intervalo de tiempo que parece interminable", recuerda Bruno Palamara.

El coloquio como oportunidad de redención

Es de esos coloquios familiares de donde Bruno saca fuerzas para seguir adelante; las dificultades y el sufrimiento que padecen su mujer y su hija son para él el detonante del cambio, ese clic que te lleva a buscar y elegir una vida diferente. Bruno lo hace mientras sigue en prisión: aprovecha el tiempo para estudiar economía, finanzas, marketing, y se le ocurre una idea: "Me di cuenta de que en la cárcel hay muchos problemas, pero sentí que tenía que centrarme en resolver uno a uno; si resolvía uno solo, sería útil y mi vida cambiaría", relata a Vatican News. Y así, una vez fuera, pondrá en marcha "41 bus", una start-up que vio la luz el pasado verano y que ofrece paquetes de transporte mediante autobuses desde estaciones de tren y aeropuertos hasta las principales instituciones penitenciarias de Lombardía a precios reducidos.

Ir a la cárcel nunca ha sido tan fácil

Un nombre y un eslogan simpáticos, un sitio web claro que también permite reservar un tren o un avión al mismo tiempo para sincronizar el viaje: así es como la idea de Bruno toma la forma de autobús y viaja sobre cuatro ruedas: "No soportaba ver a las familias gastarse tanto dinero en alquilar coches con conductor, y sobre todo a los niños obligados a hacer viajes agotadores sólo para reunirse con su padre o su madre. No era justo". Así que el servicio ha empezado a unir la cárcel de Milano Opera y la de Voghera, pero el proyecto es expandirse por toda Italia. Bruno sueña a lo grande, como todos los que han tenido el valor de volver a empezar y lo ha conseguido: "Cuando salió el primer autobús, me emocioné. Me sentí satisfecho, seguro de haber hecho algo importante y el cariño de los familiares de los presos me lo confirmó'.

 Bruno con uno de sus autobuses
Bruno con uno de sus autobuses

De la parte de los niños

Pero Bruno no se detiene ahí. Su experiencia como padre recluso le enseña que siempre hay que pensar ante todo en los niños, que se ven obligados a ir a un lugar como la cárcel, lo más alejado posible de sus colores y su alegría. Así que ahora "41 bus" también ofrece apoyo psicológico a distancia a las familias para prepararlas para el encuentro, en forma de una reunión de grupo mensual o, para quienes lo soliciten explícitamente, organiza citas personalizadas. Al frente del servicio, bautizado "Lo psicologo risponde" (El psicólogo responde), hay dos médicas, uno de ellas experta en edad evolutiva: "Ningún niño debería tener que ir a un sitio tan feo como ese, ver a mis hijos en la cárcel me hizo reflexionar", suspira Bruno, y él es la prueba viviente de que, si se quiere, se puede cambiar de verdad.

 

 

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03 marzo 2023, 11:43