El comandante Gennaro Arma y el crucero Diamond Princess de Princess Cruises Company. El comandante Gennaro Arma y el crucero Diamond Princess de Princess Cruises Company.  La historia

Coronavirus. La odisea de la Diamond Princess

La historia del crucero, de sus 2700 pasajeros y 1100 miembros de la tripulación, muchas culturas y religiones diferentes y más de 50 nacionalidades, comienza el 20 de enero desde el puerto de Yokohama para un viaje de dos semanas que tocará varios países del sudeste del Mar de China, para después volver al mismo puerto. Permanecerá estacionada frente a la ciudad del sur de Tokio casi un mes, debido a la propagación a bordo del coronavirus.

Eliana Astorri – Ciudad del Vaticano

Las autoridades japonesas salen a bordo el 3 de febrero por la noche. El día anterior, un pasajero que llegó a Hong Kong el 25 de enero dio positivo en la prueba Covid-19. La orden de cuarentena para el barco llega el 4 de febrero. Una disposición que viene puesta en práctica por el Ministerio de Salud japonés a partir del 5 de febrero. La cuarentena terminará el 1 de marzo con el desembarco, que comenzó el 27 de febrero, de los últimos miembros de la tripulación. El número de víctimas será elevado: 712 infectados y 7 personas fallecidas. Por último, el capitán del barco, Gennaro Arma, hoy comandante del Mérito de la República italiana, un honor que le otorgó el presidente Sergio Mattarella, por su comportamiento ejemplar. Arma, con 25 años de experiencia en navegación, 22 de los cuales al servicio de Princess Cruises Company, debe manejar una situación única y sin precedentes, de acuerdo con las instrucciones del Ministerio de Salud japonés.

Primeras acciones implementadas

El Capitán, según las instrucciones recibidas por las autoridades japonesas, da órdenes de que los pasajeros estén aislados en sus cabinas. "Hubo personal médico asignado por el Ministerio, dice Gennaro Arma, para evaluar a todos los pasajeros y miembros de la tripulación que mostraron fiebre o síntomas asociados con estados gripales, según los controles de cuarentena normales. Tuvimos que cambiar el sistema de distribución de comidas, entregarlo a las 1350 cabinas de pasajeros a bordo. También tuvimos que organizar turnos de vigilancia, para que hubiera control en los pasillos y los pasajeros permanecieran en sus camarotes. Y también hicimos turnos de guardia para garantizar a los pasajeros una hora de "aire fresco" al día, una caminata en cubiertas abiertas para poder permanecer al aire libre".

Solidaridad

Son varios los episodios conmovedores que Gennaro Arma mantendrá en su corazón. Uno se refiere precisamente a la hora de aire en las cubiertas abiertas permitidas para los pasajeros. "Los pasajeros de camarotes con balcón - cuenta - renunciaron espontáneamente a salir del camarote y subir a las cubiertas, en favor de aquellos pasajeros que, sin embargo, estaban en las cabinas interiores y no tenían la oportunidad de ver la luz del día o al menos respirar aire puro. Fue un gesto de sacrificio de unos hacia otros".

Honestidad

Es difícil comunicarse con 2700 personas, se embarcaron para pasar unas vacaciones y se encontraron confinados en su camarote, con las comidas afuera de la puerta y con el permiso de solo caminar una hora en las cubiertas. Pero la línea sostenida por Arma es la de la honestidad, la transparencia, de decir exactamente cómo son las cosas. Todo lo que se hace es en interés de todos los que están a bordo.

Agradecimiento a la tripulación

La tripulación va más allá de la tarea normal para la que ha sido contratada. El comandante Arma agradece a todos sus colaboradores llamándolos 'sus gladiadores'. Está orgulloso de todos ellos. Para él, son parte de la familia. "Todo era tangible, visible, a partir de los numerosos mensajes positivos que los pasajeros dejaron fuera de sus camarotes para que los miembros de la tripulación que pasaban por los pasillos pudieran leerlos, de las cartas que recibí en las que agradecieron, a mi, a la tripulación y a la Compañía por todo lo que estábamos haciendo para que esta estancia fuera lo más cómoda posible considerando las circunstancias. Yo, continúa el comandante Arma, me quedé sorprendido positivamente de lo bien que la tripulación se adaptó, en esta situación que estaba en continua evolución porque, no todos los días, sino cada hora, era una evolución de la hora anterior".

El comandante Arma junto con algunos miembros de su tripulación en el vuelo de regreso a Italia
El comandante Arma junto con algunos miembros de su tripulación en el vuelo de regreso a Italia

Conforto en la fe

"Recé un poco más en este contexto, para poder tener la fuerza de llegar hasta el final, pues claramente me vino la duda de que pudiera estar entre los positivos al virus. Hice la prueba con confianza y serenidad y, de hecho, obtuve resultados negativos. Jtambién he rezado por las personas que nos dejaron, se iban a tierra, al hospital, y cuando, desafortunadamente, nos dijeron que algunos de ellos habían muerto. La fe fue un gran consuelo para mí, especialmente en la noche cuando volvía al camarote. Cansados, después de un largo día, después de haber enfrentado muchas dificultades, poder reunirse en oración - confiesa el comandante - fue de gran ayuda y apoyo moral".

De vuelta a Italia

El vuelo de regreso a Italia fue muy largo, pero, admite el comandante de la Diamond Prinsess, fue más largo el viaje de Roma a Sant'Agnello en automóvil. Tanto yo como los jóvenes italianos que volvían conmigo estábamos muy emocionados y no podíamos esperar más para abrazar finalmente a nuestros seres queridos. El momento en que subimos al avión fue particularmente significativo, porque todos lo estábamos esperando y fue un poco como ponerle un punto a esto que siempre he llamado una historia épica, una historia única en su tipo, pero al mismo tiempo excepcional en cómo se gestionó".

Coronavirus, pausa para reflexionar sobre prioridades

"Soy muy confiado por naturaleza, pero después de haber experimentado personalmente esta experiencia a bordo del Diamond y por lo que veo ahora, aquí en casa, también en Italia, en nuestro país, estoy convencido de que, manteniéndonos unidos, con espíritu de sacrificio, como nosotros a bordo del barco, incluso aquí en Italia, estamos demostrando que incluso un obstáculo tan grande como este, incluso un enemigo invisible como el coronavirus puede ser superado. Habrá dificultades más tarde, esto está claro, pero el mismo espíritu de sacrificio que se muestra en estos días tendrá que establecerse en los días venideros. Y estoy convencido de que surgiremos, humanamente, como mejores personas. También creo que esta es una oportunidad única que se nos ha brindado para la reflexión, el intercambio y la cercanía. Todos tenemos más tiempo para cuidarnos a nosotros mismos y a nuestra familia. Creo que estamos aprendiendo a apreciar muchas cosas que solíamos dar por sentado, muchas cosas pequeñas”.

Gennaro Arma muestra la camiseta que su hijo Diego, de 10 años, diseñó para él.
Gennaro Arma muestra la camiseta que su hijo Diego, de 10 años, diseñó para él.

El comandante del Mérito de la República italiana, Gennaro Arma, nunca hubiera imaginado recibir un reconocimiento tan importante. Él está orgulloso de eso. Agradecido y emocionado ante el gesto de que el Presidente de la República haya pensado en él. No se considera un héroe, al contrario, se burla de sí mismo diciendo que solo ha hecho su trabajo. Ahora disfruta de su familia, se siente decididamente feliz de estar en casa. “Lo antes posible volveré a navegar. Viajar a bordo de un crucero es una de las experiencias más increíbles y, personalmente, estoy esperando que llegue ese momento de volver a ver a la gente subir a bordo". En su mente se queda el recuerdo de los pasajeros que cuidaba y la tripulación que se unió a él. En el corazón y en sus oraciones, las personas que, a causa del virus, han fallecido.

¿Qué ocurre con la Diamond Princess?

“La Diamond Princess fue completamente desinfectada bajo el control de las autoridades japonesas que, hace solo unos días, completaron esta desinfección. Recibió un certificado de "autorización", en el sentido de que se determinó que se siguieron todos los procedimientos impuestos y, en este momento, el barco fue transferido del muelle donde estaba a una especie de muelle flotante y está haciendo un período que llamamos 'dique mojado', donde poco a poco se pondrá por completo en el camino y estará listo, concluye el comandante, cuando la situación a nivel mundial mejore".

(Historia tomada de una conversación telefónica con el Comandante Arma, realizada el 2 de abril de 2020, en colaboración con Valeria Rubello, Directora Asociada Mundial de APCO).

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07 abril 2020, 13:45