El cardenal Peter Erdő El cardenal Peter Erdő 

Erdő: Un gran honor tener al Papa en Hungría entre nuestra gente

El arzobispo de Esztergom-Budapest comenta el viaje apostólico de Francisco del 28 al 30 de abril al país que ha acogido a miles de refugiados desde el estallido de la guerra en Ucrania

Deborah Castellano Lubov - Ciudad del Vaticano

"Una gran alegría para la nación". Así comenta el cardenal Peter Erdő, arzobispo de Esztergom-Budapest, primado de Hungría, el anuncio -dado a conocer ayer por la Sala de Prensa del Vaticano- del viaje apostólico que el Papa Francisco realizará a Hungría del 28 al 30 de abril. En una entrevista concedida a Vatican News, el cardenal se hace eco de las expectativas de la población, más de la mitad cristiana y al menos un 37% católica, que ya se encontró con el Pontífice el 12 de septiembre de 2021 en la misa de clausura del 52º Congreso Eucarístico Internacional. "Ahora, en cambio -dice Erdő-, una visita del Papa sólo para ellos". Con la guerra de Ucrania de fondo: precisamente Hungría ha acogido desde el 24 de febrero a más de un millón de refugiados que huyen del conflicto.

Eminencia, ¿cómo comenta el viaje apostólico del Papa Francisco a Hungría y cuáles son sus expectativas para este viaje? 

Recibimos con gran alegría la noticia de la visita del Santo Padre a Hungría. Le invitamos como Iglesia húngara, como Iglesia de Budapest, y quisimos acogerle para una visita pastoral. La última vez, cuando visitó nuestra ciudad para participar en la Misa de clausura del Congreso Eucarístico Mundial (septiembre de 2021, ed), fue una visita relámpago. En cambio, una visita pastoral, un encuentro con la comunidad de fieles, era algo que se deseaba desde hacía muchos años. Por tanto, es una inmensa alegría.

Como ha mencionado, no es la primera vez que el Santo Padre viene a Hungría. ¿Por qué es importante ahora su regreso al país?

Precisamente por el hecho mismo de un encuentro con los fieles húngaros. El de 2021 fue un acontecimiento internacional: acudieron peregrinos, obispos, sacerdotes y fieles de 83 países. Esta vez, sin embargo, Francisco se dirige a los húngaros, a nuestro pueblo, a nuestra Iglesia local. Y esto nos llena de honor y alegría.

 

En el trasfondo de este viaje está la guerra en Ucrania. Hungría ha ayudado a tantos refugiados ucranianos durante este tiempo de invasión. ¿Cómo vuelve a aparecer este tema en el viaje?

La noticia de la guerra que estalló hace un año y ha durado todo este año significa mucha tristeza para nosotros. Tristeza por el hecho mismo de la guerra, porque llevamos un año rezando por la paz todos los días, incluso en distintas comunidades. También celebramos regularmente procesiones por la paz y hemos consagrado Ucrania y Rusia a la Virgen, como nos había invitado a hacer el Santo Padre. Hicimos este acto en la basílica de San Esteban ante su reliquia, porque San Esteban hace mil años fue el primero que, según la historia, ofreció un país entero a la Virgen. Y así sentimos una cercanía espiritual con los dos pueblos. ¿Y qué hacemos? En primer lugar tenemos que afrontar el gran reto de los refugiados. Somos un país de menos de diez millones de habitantes y en el último año han llegado de Ucrania más de un millón y medio de refugiados. Ciertamente, no todos querían quedarse en Hungría, pero entre el 10% y el 15% de los refugiados se quedaron. Así que el primer reto fue la ayuda humanitaria. Recibimos a los refugiados tanto en la frontera como en Budapest, a través de Cáritas nacional, Cáritas diocesana y los grupos de caridad de las distintas parroquias. También estaban los Caballeros de Malta, que hicieron mucho por los que llegaban. Luego tuvimos que organizar la ayuda espontánea ofrecida por los fieles, la hospitalidad de algunas parroquias e instituciones eclesiales, así como de particulares. También vimos que hay muchas mujeres y niños que necesitan escuelas, enseñanza. Pudimos organizarlo también en las escuelas católicas. Había profesores que sabían ruso, otros entre los refugiados que hablaban ucraniano. Y así intentamos organizar la enseñanza según la edad de los grupos de niños. También había refugiados que hablaban húngaro de la zona fronteriza con Hungría, por lo que la integración era más fácil para ellos. Pero también intentamos integrar a los demás, ofreciéndoles un trabajo, un piso que puedan utilizar durante más tiempo... Así que creo que es un reto que sigue siendo muy grande, pero que nos ayuda a tomar conciencia de nuestra vocación cristiana.

En el programa difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se ve un encuentro con niños. ¿Puede decirnos algo más?

Desde hace varias décadas existe en Budapest un instituto eclesiástico que acoge a niños ciegos y discapacitados. Necesitan mucho afecto y ayuda de toda la comunidad católica. Este instituto recibirá en abril la visita del Papa, que siempre muestra solidaridad y ternura hacia estos niños.

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28 febrero 2023, 09:41